
El terremoto arancelario de Trump deja réplicas en todo el mundo con Francia y Canadá liderando las represalias
EE.UU Edgardo Pinell*


Las capitales de casi todo el mundo y especialmente Bruselas conocieron oficialmente las nuevas reglas arancelarias con las que jugará Estados Unidos y han implicado un verdadero terremoto arancelario con efectos políticos y económicos sin precedentes.


Los tecnócratas de Bruselas sabían lo que venía así como también conocen las formas de resolver el reto planteado por Donald Trump. El camino corto y pragmático, pero «humillante» políticamente para la UE es negociar para equilibrar o equiparar los aranceles con los Estados Unidos. El camino largo, arriesgado, pero políticamente rentable a corto plazo para los líderes europeos es vociferar con contratacar con más aranceles, pero el margen de maniobra es muy pequeño. De momento, dentro de la UE solo Francia ha levantado la voz, con Macron pidiendo paralizar las inversiones. Por su parte, al norte de EE.UU., Canadá contraataca con aranceles del 25 %.
Desde el corazón de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que los aranceles constituyen un «duro golpe a la economía mundial» y aunque dijo que el bloque está «preparado para responder» aseguró que «no es demasiado tarde» para abrir negociaciones con Washington.
Por su parte, Pedro Sánchez, con su característico populismo, reaccionó victimizándose ante las medidas económicas de Trump y prometió, como es costumbre, más ayudas sin sustento financiero alguno para «mitigar» el «ataque unilateral» de EE.UU., cuya bolsa sufrió en el día 1 de los aranceles un severo batacazo.
Un tanto menos populista sonó Emmanuel Macron, quien señaló que los aranceles «van a impactar en el equilibrio de nuestras economías y en ciertos mercados. La amplitud es inédita» admitió, pero confió que la respuesta será europea, «un mercado de 450 millones de consumidores, más que en Estados Unidos». Más tarde deslizó la posibilidad de paralizar inversiones en el país norteamericano.
Efectivamente, el mercado europeo es más numeroso que el estadounidense de 340 millones de habitantes, pero cada estadounidense representa un PIB per cápita de 80.023 euros versus los 40.060 euros que en promedio acumula cada habitante de la UE según los datos de 2024.
Solo los 700.000 habitantes de Luxemburgo y los poco más de cinco millones de habitantes de Irlanda superan los ingresos del estadounidense promedio, con 126.910 y 99.060 euros respectivamente.
Por su parte, el canciller alemán, Olaf Scholz, consideró que las decisiones de Trump son «fundamentalmente erróneas» y «constituyen un ataque contra un orden comercial que ha creado prosperidad en todo el mundo». En la línea de otros líderes europeos, aseguró que el bloque responderá «de manera unida, fuerte y apropiada».
Con mayor pragmatismo reaccionaron la primer ministra italiana Georgia Meloni y su homólogo polaco Donald Tusk. La líder italiana señaló: «Haré todo lo que pueda para trabajar por un acuerdo con Estados Unidos, buscando evitar una guerra comercial que inevitablemente debilitará a Occidente en provecho de otros actores mundiales». A Europa no le convendría que cada país negocie por su cuenta ventajas para sus respectivos productos.
Donald Tusk, mientras tanto, pareció conciliador y recurrió a la amistad entre Polonia y Estados Unidos al señalar que «amistad significa colaboración. Colaboración significa real y verdaderamente aranceles recíprocos», dejando entrever una aceptación condicionada a las nuevas medidas e incluso una negociación arancelaria para equiparar o eliminar aranceles para ambas partes.
La respuesta de China
Tras la Unión Europea como bloque, China, es el gran competidor de EE.UU. en el escenario internacional. El portavoz de la Cancillería china Guo Jiakun anunció la «firme oposición» de Pekín a la imposición de los aranceles estadounidenses.
Según el portavoz de régimen comunista, los gravámenes constituyen «una grave violación de las normas de la Organización Mundial del Comercio» y «socavan gravemente el sistema de comercio multilateral basado en reglas».
Guo advirtió de que China «tomará las medidas necesarias para salvaguardar con firmeza sus legítimos intereses», e instó a Washington a «rectificar sus posturas erróneas» y a resolver las disputas comerciales «mediante el diálogo en condiciones de igualdad y respeto mutuo».
Trump, el día después: «El paciente sobrevivió y se está curando»
Un día después de anunciar los aranceles, el mandatario estadounidense comparó su estrategia arancelaria con una operación quirúrgica: «El paciente sobrevivió y se está curando».
«¡La operación ha terminado!», dijo Trump en su red social Truth Social. «El pronóstico es que el paciente será mucho más fuerte, más grande, mejor y más resistente que nunca. ¡Hagamos a EE.UU. grande de nuevo!».
J.D. Vance pide paciencia
El vicepresidente, J.D. Vance dijo en una entrevista con la cadena Fox News que los beneficios de esta medida no se verán «inmediatamente».
A su juicio, el expresidente Joe Biden (2021-2025) dejó «la mayor deuda que ha tenido EE.UU. en tiempos de paz» y según dijo, eso no se arregla tan rápido. «Lo que pido a la gente es que entienda que no vamos a arreglar las cosas de la noche a la mañana», se excusó.
*Para El Debate




Trump y su «trato especial» a México y Canadá en la guerra arancelaria




