

Netanyahu se adelanta a la diplomacia de Irán y viaja a Washington para afinar posiciones con Trump
ISRAEL Eduardo Zalovich*


Benjamín Netanyahu adelantó esta semana su viaje a Washington –originalmente planificado para mediados de febrero– para reunirse este miércoles 11 con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. El motivo oficial: coordinar la posición de Israel con la de Estados Unidos frente a las negociaciones indirectas con Irán, que se están llevando a cabo en Omán.


Esto sucede en un momento en que las conversaciones entre Washington y Teherán han mostrado avances tímidos en forma de continuar el diálogo, pero sin avances concretos hacia un acuerdo firme que termine con la amenaza de los ayatolás.
La delegación de Israel viaja con mensajes claros y urgentes. Jerusalén insiste en que cualquier negociación útil no puede limitarse solo al programa nuclear, sino que debe incluir controles y límites reales a los misiles balísticos de Irán y al apoyo de Teherán a grupos terroristas como Hezbolá en Líbano, Hamás y las milicias hutíes en Yemen.
Israel insiste que un acuerdo que no aborde estas amenazas complementarias sería insuficiente y podría fortalecer la posición estratégica de Irán en la región.
En palabras que han circulado en medios oficiales, Israel cree que cualquier límite que permita a Irán conservar su infraestructura de misiles o su «eje» de aliados armados sería, en el mejor de los casos, una derrota estratégica disfrazada de pacto.
Esto explica por qué Netanyahu ha adelantado su visita: no quiere que Estados Unidos se conforme con un pacto estrecho que solo «congele» la cuestión nuclear sin tocar los elementos que, desde la perspectiva de seguridad de Israel, constituyen las amenazas más concretas.
Desde la Casa Blanca, la respuesta pública del presidente Trump ha sido optimista respecto al diálogo con Irán, describiendo las conversaciones en Omán como «muy buenas» y anticipando nuevas rondas de negociaciones.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses –incluido el enviado especial Steve Witkoff y asesores cercanos– han señalado que el proceso aún permanece en un punto incierto y que no habrá concesiones sin que Irán muestre compromisos sustantivos. Este enfoque encaja con la lógica de Trump de unir presión diplomática y militar, manteniendo al mismo tiempo abiertas las puertas a la diplomacia si Teherán se muestra dispuesto a hacer concesiones reales.
Mientras tanto, desde Teherán los portavoces iraníes han adoptado una postura desafiante. Rechazan de plano la inclusión de su programa de misiles balísticos en las negociaciones, calificándolo de «no negociable» porque, según ellos, forma parte de su defensa nacional.
Insisten en que el enriquecimiento de uranio continuará como derecho soberano, aunque dicen estar dispuestos a continuar el diálogo si se respeta su «dignidad».
También han minimizado la presencia militar estadounidense en la región como intento de intimidación y se han comprometido a responder si son atacados.
Este contraste de prioridades –Irán queriendo limitar el debate y Washington exigiendo cubrir misiles y apoyo a proxis– es la raíz del actual impasse que Netanyahu busca resolver con Trump.
Aunque la figura central es obviamente Netanyahu, el viaje incluye altos asesores de seguridad para la coordinación entre equipos técnicos israelíes y americanos, sincronizando la agenda estratégica de cara a las próximas rondas de negociación. La idea no es sólo reunirse con Trump, sino presentar un frente claro, preparado y sólido sobre lo que Israel considera aceptable.
Pronósticos
Alineación más fuerte con EEUU: Netanyahu puede lograr que la Casa Blanca refuerce su postura hacia Irán, alineándose con las demandas de Israel sobre misiles y proxis, no sólo el tema nuclear. Este sería visto como un éxito estratégico clave.
Presión conjunta más intensa: si no hay avances claros de Irán, es probable que Washington y Jerusalén coordinen una mayor presión económica y militar simultánea, cerrando el espacio de maniobra de Teherán.
Evitar concesiones: una de las mayores preocupaciones israelíes es que Washington acepte un acuerdo nuclear limitado, que deje intactos programas balísticos y redes de proxis; el viaje del primer ministro busca precisamente prevenir esto y
Preparación estratégica a futuro: independientemente del resultado inmediato, este tipo de reuniones sirven para integrar planes de contingencia tanto diplomáticos como de seguridad conjunta.
En resumen, esta visita de Netanyahu es mucho más que un encuentro protocolario: significa un momento crucial en el que se busca encuadrar e influir en la dirección de unas negociaciones que, si no se abordan con firmeza, podrían dejar a Israel frente a un Irán desafiante.
*Para El Debate




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