Cuáles son los cambios que hizo Italia para obtener la ciudadanía y cómo afecta a los descendientes de italianos en América Latina

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Italia anunció un cambio en las reglas y restricción de los criterios sobre quiénes tienen derecho a la ciudadanía de ese país.
Tras la aprobación el viernes de un decreto-ley en el Consejo de Ministros, solo personas que tengan al menos un padre, madre, abuelo o abuela nacido en Italia -y que nacieron y viven en el extranjero- podrán optar por la nacionalidad italiana.
Anteriormente, no existía ese límite generacional: cada interesado en obtener la nacionalidad solo debía comprobar un vínculo con alguien nacido en Italia después de 1861 (cuando el reino de Italia fue creado).
Esta medida afecta principalmente a argentinos, uruguayos, brasileños y venezolanos, cuyos países recibieron decenas de miles de inmigrantes italianos entre la segunda parte del siglo XIX y la primera del siglo XX.

Solo el año pasado, 30.000 argentinos recibieron la ciudadanía italiana, según cifras oficiales.

De acuerdo a lo señalado por el gobierno de Italia, la decisión tiene como objetivo establecer límites más precisos y "evitar abusos" como los negocios en torno a la obtención del pasaporte.
"La ciudadanía debe ser algo serio", señaló Antonio Tajani, ministro de Relaciones Exteriores de Italia.

Las autoridades informaron que las nuevas reglas, propuestas por el ministerio de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, no afectan a quienes ya tienen la ciudadanía italiana.
Por otro lado, Italia tiene más de 60.000 casos pendientes de reconocimiento de la ciudadanía. Todos aquellos que hayan iniciado el trámite antes del 27 de marzo de 2025 a la medianoche seguirán estando regidos por la legislación anterior, informó Tajani.

Las nuevas reglas
Tajani aclaró que el principio de ius sanguinis —o "derecho de sangre", usado por muchos países como criterio para definir quién tiene derecho a la ciudadanía— no dejará de existir, sino que estará restringido hasta la segunda generación de descendencia.

El gobierno informó que, además del decreto-ley aprobado, habrá una segunda fase de esta reforma con dos proyectos de ley que enviarán al Parlamento.
Con ellos se buscará que los italianos "residentes en el exterior mantengan vínculos reales con Italia en el largo tiempo".
Esas personas deberán "ejercer (alguno de) los derechos y deberes de ciudadano al menos una vez cada 25 años", afirmó el ministro.

Entre esos derechos y deberes, Tajani mencionó haber votado, haber renovado el pasaporte o la cédula de identidad, o haber pagado impuestos si tenía que hacerlo.
"También será necesario que las personas nacidas en el extranjero registren su partida de nacimiento antes de los 25 años de edad. De lo contrario, ya no podrán solicitar la ciudadanía italiana", expresó el ministro.
Por otro lado, "los descendientes de italianos obtendrán la ciudadanía automáticamente si nacen en Italia o si antes de su nacimiento uno de sus progenitores ciudadanos ha residido al menos dos años continuos en nuestro país", informó Tajani.
Otra forma de que los hijos de aquellos que obtuvieron la ciudadanía italiana por ser descendientes de un italiano puedan convertirse en ciudadanos italianos será que se vayan a vivir dos años a Italia (salvo que hayan nacido en ese país).

Liberar a los consulados
El gobierno de Italia prometió revisar "los procedimientos para el reconocimiento de la ciudadanía", y para ello anunció que los trámites de ciudadanía dejarán de hacerse en los consulados, sino que se harán en una oficina específica en Roma.
El gobierno de Giorgia Meloni espera que esa oficina funcione plenamente dentro de un año.
"Los consulados se concentrarán en la prestación de servicios a aquellos que son ciudadanos, no más en la 'creación' de nuevos ciudadanos", señala un comunicado del ministerio.

"Se proporcionarán más actualizaciones a medida que estén disponibles", señala el comunicado.

Fuente: bbc

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