
Meloni anuncia un masivo programa de reformas: Equilibrio fiscal, reforma laboral y baja de impuestos
MUNDO ITALIA



La primer ministra Giorgia Meloni desplegó una serie de medidas anunciadas formalmente en el día del trabajador, dando lugar a un ambicioso programa para reformar la economía de Italia y solventar los profundos desequilibrios a los que se vio expuesta en los últimos 15 años.


Meloni anunció tres ejes principales para la agenda reformista: la legislación laboral, la estructura impositiva sobre sociedades y personas físicas, y la evolución de las finanzas públicas. Los problemas sobre estos tres grandes ejes explican el proceso de estancamiento que sufrió el país desde 2008, tras la Gran Recesión internacional.
Reformas sobre el mercado de trabajo
El Gobierno dispuso de nuevas modalidades para establecer contratos temporales, modificando las disposiciones obsoletas aprobadas por el exministro Giuseppe Conte. El decreto de Meloni amplía la posibilidad de extender de 12 a 24 meses los contratos temporales, de acuerdo a una serie de excepciones que no estaban previstas por la legislación anterior.
Esto alienta el empleo formal y el pago de cotizaciones al sistema de seguridad social (más recaudación para sostener el sistema previsional). Asimismo, se establece un programa de reducciones impositivas sobre la carga de impuestos patronales para empresas que ofrecen contratos indefinidos. Se pretende alentar la transformación de contratos de temporales a fijos.
Los incentivos fiscales se extienden, además, para la contratación de jóvenes menores de 30 años que no estudian ni trabajan. Se estima que la cantidad de personas en esta situación asciende a los 3 millones sobre la franja etaria de 15 a 34 años, con lo cual la disposición tendrá efecto sobre la mayor parte de este grupo.
Esto se añade a las reformas que el Gobierno ya había llevado a cabo y que tienen vigencia desde enero, como la tasa especial y rebajada para el impuesto de Sociedades (que cayó del 24% al 15%) aplicada para empresas que declaren una ampliación de su planta permanente de personal. Abaratando el costo laboral vía impuestos, las empresas tienen cada vez más incentivos para transformarse en trabajo-intensivas.
Reforma sobre el sistema impositivo
Meloni anunció una rebaja tributaria adicional del 4% para las personas con ingresos anuales de hasta 25.000 euros, y 3% para aquellos con ingresos de menos de 35.000 euros. Esto implica una reducción promedio de 100 euros mensuales para los trabajadores alcanzados.
Los rangos de ingresos alcanzados por las nuevas medidas ya habían dispuesto de otra rebaja tributaria anunciada en 2022 con la reforma del IRPF. Considerando la totalidad de las rebajas, las personas con ingresos de hasta 25.000 euros pagarán hasta un 7% menos, mientras que las personas que ganen hasta 35.000 euros anuales pagarán un 6% menos que en 2021.
El IRPF italiano se simplificó y se volvió menos distorsivo para la actividad económica, alentando así el ahorro, la acumulación de capital, la inversión y el crecimiento. Los tramos del impuesto se redujeron de 4 a 3, la tasa promedio cayó del 31,5% al 31%, y para los ingresos medios la carga fiscal se redujo del 30% al 27%.
Recortes sobre el “Estado de bienestar” y las finanzas públicas
El programa del Gobierno elimina la llamada “renta de ciudadanía”, un ingreso universal con un costo sideral para las finanzas públicas y uno de los principales pilares de la izquierda italiana. A cambio se dispondrá de un subsidio por desempleo convencional (como el que opera en la mayor parte de las economías desarrolladas), cuyos gastos se vuelven anticíclicos (sólo aumentan cuando hay recesión y mayor desocupación).
Solamente con esta reforma el Gobierno puede ahorrarse hasta 8.000 millones de euros cada año, y reorganizar los incentivos para dejar de alentar el cese de la búsqueda de trabajo como ocurría hasta ahora. La línea de acción de Meloni es clara: cualquier persona en condiciones de trabajar tendrá que hacerlo, y el Estado lo facilitará activamente.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) arroja proyecciones muy optimistas para la evolución de las finanzas públicas de Italia. Se espera que el déficit sea completamente eliminado para fin de año (logrando un ligero superávit del 0,37% del PBI), mientras que el déficit financiero total se reduciría del 8% al 3,75% del PBI a lo largo del año.
El ajuste será conducido por la reducción del gasto público, cuya participación sobre el tamaño total de la economía disminuirá del 56,8% del PBI al 53,7% para fin de año y seguirá cayendo hasta el 50% para 2025. Se trata del ajuste fiscal más drástico de los últimos 30 años, solamente a principios de la década de 1990 se observó un proceso semejante.
Las estimaciones del FMI sugieren que la recaudación tributaria no solamente no se verá damnificada por los recortes tributarios, sino que incluso seguirá aumentando y pasará del 48,8% del PBI en 2022 a casi el 50% para 2023. Con una menor cantidad de impuestos y reduciendo o simplificando los ya existentes, Italia recaudará incluso más que antes.
Fuente: La Derecha Diario
