Sobre la independencia del Banco Central y las falacias peruanas

MUNDOMIRIAM ZIMERMANMIRIAM ZIMERMAN

El Gobierno argentino cerró hoy en la Cámara de Diputados otra victoria importante, con la media sanción para reformar la Carta Orgánica del Banco Central. La Libertad Avanza pudo recoger 144 votos, mientras 102 optaron por la negativa. Se abstuvieron nueve legisladores.

Como era de esperar, el bloque violeta contó con el respaldo del PRO, pero también consiguió votos del bloque de la Unión Cívica Radical, el MID, Argentina Federal, Adelante Buenos Aires, entre otras bancadas. Legisladores de Tucumán, Salta, Misiones, Santa Cruz y Neuquén apoyaron la iniciativa, relegando al kirchnerismo a una minoría bulliciosa, que calentó la jornada de esta tarde en la Cámara baja.

El núcleo de la reforma busca garantizar la independencia del monopolio monetario para prohibir la financiación del Tesoro mediante la emisión de dinero. De conseguir otra victoria en la Cámara de Senadores, Argentina lograría dejar atrás el texto aprobado por el kirchnerismo, que amplió las funciones y los mandatos del BCRA. En 2012, además de las cuestiones netamente monetarias, el banco central de Argentina comenzó a perseguir «objetivos» como «la estabilidad financiera», el «empleo» y el «desarrollo económico con equidad social». Como era de esperar, lo único que logró el peronismo con esta aventura fue otro capítulo inflacionario que todavía el país lucha por terminar de enterrar.Noticias

La propuesta del oficialismo busca barrer con todos esos lastres, para reconocer la naturaleza monetaria de la inflación en el ámbito conceptual y dedicarse exclusivamente a «preservar el valor de la moneda». De repetir el triunfo en la Cámara alta, con la reforma quedaría explícitamente prohibida la financiación «directa o indirecta» al Tesoro, como tampoco se podrán efectuar «adelantos transitorios» ni comprar títulos públicos de forma directa en el mercado primario.

Entre los argumentos que se escucharon en esta instancia del debate y que seguramente vuelvan a plantearse en la discusión parlamentaria del Senado, el kirchnerismo apeló a la supuesta falacia del oficialismo, que defiende la independencia de la entidad cuando su titular forma parte activa del proyecto político y económico del gobierno nacional.

Claro que esto es una media verdad, con más mentira que otra cosa. Santiago Bausili trabaja junto al gobierno en sintonía con el programa, pero lo cierto es que el corazón del proyecto es no imprimir ni prestarle al gobierno. El problema de la falta de independencia de los bancos centrales es que los gobiernos buscan el favor de los monopolios monetarios para conseguir los billetes que le permitan vulnerar las restricciones presupuestarias. La dupla de Caputo y Bausili no debe ser juzgada por la cercanía en el mismo proyecto político, sino por la excepción absoluta de un ministro de Economía que maneja los fondos del Estado sin apelar a financiación espuria y un banquero central que está abocado a un trabajo en el marco de la propuesta de la reforma de la Carta Orgánica: no hace otra cosa que preservar el valor de la moneda, lo que se ve reflejado en una inflación a la baja y un dólar estable desde que asumió el actual gobierno.

Lo único relevante aquí es que el gobierno nacional maneja un presupuesto sin déficit, con los recursos que obtiene sin depender de la emisión inflacionaria.

El kirchnerismo apeló (y apelará seguramente) a la comparación con la independencia del Banco Central de Perú, para indicar que, si Argentina comienza a transitar la misma línea, el país será «más pobre» y tendrá más inestabilidad política. Desde la bancada de la oposición hoy se escucharon argumentos delirantes, como que los peruanos votan presidentes que no terminan los mandatos, pero los banqueros centrales permanecen inamovibles, como si fueran parte de un poder fáctico no democrático que atenta contra la voluntad popular.

Detrás de estos argumentos no hay más que falacias diversas. Por un lado, si en Perú la mayoría de los presidentes son removidos de sus cargos, lo último que hay que mirar es en la independencia del banco central. ¿Qué quieren decir los legisladores kirchneristas? ¿Que si los mandatarios peruanos pudieran financiarse espuriamente conseguirían mayor estabilidad política?

Por otro lado, si en la comparativa el kirchnerismo considera que Argentina es un país con más posibilidades que Perú, la comparación no debería ser la de los bancos centrales. Lo que habría que analizar es cómo hubiera funcionado Argentina sin apelar a la irresponsabilidad monetaria y cómo estaría Perú hoy con políticas monetarias como las que han tenido lugar por aquí.

Si ante los ojos del peronismo Perú no es un ejemplo, de haber seguido una política monetaria peronista, sin dudas el país estaría muchísimo peor de lo que está. Lo mejor que pueden seguir haciendo los peruanos es consolidar la responsabilidad monetaria e ignorar al kirchnerismo argentino.

De conseguir la media sanción restante, este primer gobierno de Javier Milei –que busca su reelección– estaría dando un paso importante en la consolidación de una política monetaria sana, luego de la revolucionaria e inédita motosierra que terminó con el déficit fiscal y cuasi fiscal en los primeros meses de mandato.

Fuente: PanamPost

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