



En 2024, Japón alcanzó una cifra récord de muertes, con 1.6 millones frente a 720.988 nacimientos, lo que marca una tendencia alarmante que se agrava cada año.


Según Foreign Affairs, el 30% de la población japonesa tiene más de 65 años, y para 2070, este porcentaje podría llegar al 40%.
Este envejecimiento de la población no solo afecta la estructura social del país, sino que también representa un reto directo para la seguridad nacional, ya que la reducción de la población joven limita la capacidad de reclutamiento y afecta la sostenibilidad de las fuerzas armadas japonesas.
El gasto en defensa y los retos del reclutamiento
A pesar de estos desafíos, el gobierno japonés aprobó en 2024 un presupuesto de defensa récord, con el objetivo de alcanzar el 2% de su PIB en gasto de defensa para 2027, en un esfuerzo por fortalecer sus capacidades de seguridad, especialmente frente a las demandas de Estados Unidos.
Shigeru Ishiba, el nuevo primer ministro, fue un firme defensor de aumentar la autonomía de Japón en términos de defensa, buscando convertirse en un socio más igualitario dentro de su alianza con Estados Unidos, que durante décadas presionó a Japón para que se involucre más en su propia seguridad.
Sin embargo, Foreign Affairs detalla que los esfuerzos por aumentar el gasto y mejorar la defensa se ven obstaculizados por el envejecimiento de la población, lo que limita gravemente la base de reclutamiento.
En 2023, el Ministerio de Defensa japonés no cumplió con sus metas de reclutamiento, fallando en más del 50%, lo que subraya la difícil situación. Este fracaso se debe en parte a la disminución de la población de jóvenes, la cual disminuyó en un 40% en los últimos 30 años, lo que complica aún más la tarea de atraer nuevos reclutas.
La escasez de personal se vuelve aún más preocupante a medida que Japón se enfrenta a crecientes tensiones en el Indo-Pacífico. Según Foreign Affairs, la falta de jóvenes para enlistarse plantea un grave desafío para las fuerzas armadas del país.
Desigualdad militar frente a adversarios clave
El desajuste en el tamaño de las fuerzas armadas de Japón y sus principales adversarios es otro aspecto alarmante. Según Foreign Affairs, en 2022, el ejército japonés contaba con solo 227.843 efectivos, mientras que China y Corea del Norte tienen fuerzas militares que suman varios millones de efectivos.
Esta disparidad genera preocupación en el país, sobre todo ante la creciente presencia militar de China en la región. El almirante retirado Yoji Koda, citado por Foreign Affairs, explicó que “la mano de obra es el verdadero problema” para Japón, destacando la necesidad urgente de personal militar para enfrentar los desafíos de seguridad en un mundo cada vez más volátil.
Impacto económico y la falta de innovación
El envejecimiento de la población también tiene consecuencias graves en la economía japonesa, ya que aumenta la presión sobre el sistema de seguridad social y reduce la capacidad del gobierno para financiar aumentos en el gasto militar.
Según Foreign Affairs, en 2024, más del 33% del presupuesto nacional de Japón se destinó a la seguridad social, lo que limita los recursos disponibles para fortalecer el sector de defensa.
Además, la escasez de ingenieros y de jóvenes calificados debilita las perspectivas de Japón para desarrollar su industria de defensa y depender menos de suministros extranjeros, especialmente de Estados Unidos.
Soluciones inadecuadas ante la crisis demográfica
A pesar de los esfuerzos por mejorar la situación, como el aumento de los gastos en apoyo infantil y políticas que intentan revertir la baja natalidad, las soluciones propuestas no parecen ser suficientes. Foreign Affairs detalló que las políticas de incentivo a la natalidad, como el plan de 2023 para duplicar el gasto en cuidado infantil, siguen siendo limitadas.
Según el medio, las normas de género que dificultan la conciliación de la vida laboral y familiar, junto con la falta de apoyo efectivo a las mujeres, continúan siendo obstáculos importantes. Estos desafíos demográficos ponen de manifiesto que, por el momento, las soluciones no son suficientes para garantizar un futuro seguro para Japón.
Fuente: Infobae
