Desmontando la falsa tesis de «Néstor corrupto y Cristina inocente»

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Existe en la política argentina la falsa creencia de que Cristina Fernández de Kirchner es supuestamente «inocente», en el marco del inicio del esquema descomunal de corrupción iniciado en el gobierno de Néstor Kirchner en 2003. Sobre todo en los sectores socialdemócratas, donde no se exculpa por completo a la expresidente, sino que se sugiere que el gran responsable del andamiaje de corrupción era su marido, y que ella no supo cómo desarticular un aparato que siguió en marcha luego de la muerte de Néstor Kirchner en 2010.Seguir política

El que se hizo eco de esta visión, que en otras oportunidades la había manifestado Elisa ‘Lilita’ Carrió, fue el radical Ernesto Sanz, que se expidió sobre la cuestión en un intercambio para el diario Clarín. En su opinión, ella debió haber hecho “un corte” tras la muerte de su marido, pero no lo hizo. Por estos motivos, ella en la actualidad está pagando “muy caro” aquel supuesto error.

 “Ella está pagando muy caro el precio de no haber hecho un corte cuando ya no estuvo Néstor Kirchner, que fue el gran responsable de la corrupción, de muchas de las cosas que se juzgan hoy, pero que arrancaron en 2003. Se podría haber hecho un corte y haber dicho: ‘Hasta acá ocurrió lo que ocurrió, pero de acá para adelante, no’. Pero siguió todo el proceso”.Últimas noticias internacionales

Para discutir este asunto es importante remontarse al momento del fallecimiento de Néstor Kirchner, hace 16 años, relacionado a un problema cardíaco. Por ese entonces, la que ejercía la Presidencia era Cristina (que había sucedido a su marido en 2007) y todo el esquema de la obra pública –con el poderoso Ministerio de Planificación de Julio De Vido– era el mismo que había iniciado en 2003, con la llegada del matrimonio al poder. Por esos días, la idea del binomio era que a ella la volviera a suceder Néstor, por lo que la maquinaria de malversación de fondos relacionada con las obras públicas iba a mantenerse intacta. Vale recordar que De Vido (ahora preso y condenado) siguió ejerciendo su rol hasta el final del segundo mandato de CFK.

¿Cómo se imaginan Sanz y la socialdemocracia argentina que Cristina podía decir “hasta acá ocurrió lo que ocurrió”, luego de la muerte de su socio político? Según lo que manifestaron muchos testigos de las causas, es cierto que hay razones de sobra para pensar que, efectivamente, el cerebro de la organización era el fallecido exgobernador de Santa Cruz y expresidente de la Nación. También existen indicios sólidos como para asumir que la viuda no solamente heredó el manejo político del peronismo y el gobierno, sino también la maquinaria de desvíos de fondos estatales de la obra pública.

Sin embargo, aunque haya sido Néstor el arquitecto y responsable, ¿cómo podía decirle Cristina al país que ella es inocente y que no sabía lo que estaba sucediendo, cuando el patrimonio de su familia crecía exponencialmente? No existe ninguna posibilidad de que la exmandataria –que cumple prisión domiciliaria y se encuentra inhabilitada para ejercer cargos públicos– haya podido mantenerse al margen del esquema de corrupción del kirchnerismo. Vale advertir que muchas de estas prácticas no se iniciaron en 2003 con el arribo al gobierno nacional, sino que venían de la administración provincial santacruceña. Lázaro Báez, que amasó fortunas con las obras que el gobierno le dio a su empresa constructora, ya acompañaba a Néstor en el banco provincial, cuando el exmandatario era gobernador. Los personajes eran conocidos y no existe ninguna posibilidad de que CFK haya desconocido lo que hacía su exmarido con sus socios, así como la fuente de la fortuna familiar que se incrementaba día a día al calorcito del poder.

El camino que eligió ella fue muy distinto: la beatificación de un Néstor imaginario de izquierda, que le dio rédito a la construcción de poder que le permitió no solo estar al frente del país hasta 2015, sino retornar junto a Alberto Fernández en 2019. De haberse indignado con las acciones del fallecido exmandatario, CFK lo único que hubiese logrado habría sido la falta de credibilidad que tuvieron los jerarcas nazis en Núremberg, quienes decían que desconocían los campos de concentración del régimen de Hitler. Además, lógicamente, hubiese estado invitando a que la Justicia comenzara a auditar el patrimonio que ella y sus hijos acababan de heredar del fallecido expresidente.

El único momento para decidir cambiar el rumbo de las irregularidades que cometieron en sus inicios los Kirchner fue en 2003. No lo hicieron. Profundizaron el esquema de la corrupción estructural, con un Estado que evidenció una nueva forma de corrupción: ya no se trataba de un gobierno corrupto que aprovechaba sus estructuras para obtener coimas y beneficios para los funcionarios, como históricamente conocíamos los argentinos con el peronismo. No. El kirchnerismo ideó estructuras estatales cuya finalidad era la corrupción, lo que se vio en tantas causas como la de Sueños Compartidos, donde la muerte privó del juicio y el castigo a otra cara de aquel proceso político, como Hebe de Bonafini.

Si Cristina Fernández de Kirchner no fue “parte ejecutora” hasta 2010, por lo menos fue cómplice. Eso ya la hace culpable y convierte en ilegítimo a su patrimonio, como al de su familia. Luego decidió liderar la banda, hasta que la Justicia le dio su merecido. No existe otra lectura lógica para hacer al respecto.

Fuente: PanamPost

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