
Detuvieron en Pensilvania a un joven acusado de preparar un ataque terrorista y vinculado al ISIS
MUNDO
Agencia 24 NoticiasUn joven de 21 años fue detenido en Pensilvania, Estados Unidos, acusado de haber adquirido armas y elaborado un plan concreto para atacar a civiles. La investigación también detectó presuntos vínculos con el Estado Islámico (ISIS), en un caso que vuelve a poner bajo la lupa los procesos de radicalización de personas desde edades tempranas.
Jonathan Hunter Kramer fue arrestado el domingo por agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en un hotel de Cranberry Township. Según la información difundida por las autoridades, la detención se produjo después de que los investigadores detectaran la adquisición de armamento y avances concretos en la planificación de un posible ataque.
El expediente señala además que Kramer ya había sido vinculado durante su adolescencia con actividades extremistas. Antes de cumplir la mayoría de edad había permanecido durante casi tres años en un centro de detención juvenil debido a antecedentes relacionados con este tipo de actividades.


Contactos con redes yihadistas
Tras recuperar la libertad en marzo de este año, el joven habría retomado rápidamente sus contactos con integrantes de redes vinculadas al yihadismo. La investigación sostiene que el Estado Islámico había establecido contacto con Kramer y que su proceso de radicalización se había iniciado varios años antes.
La causa judicial avanzó a partir de la detección de la compra de un arma de fuego y de indicios que, según los investigadores, apuntaban a su intención de utilizarla para cometer un delito relacionado con terrorismo.
Kramer fue imputado por la recepción de un arma de fuego con la presunta intención de emplearla en un delito o acto terrorista.
Una investigación sobre la radicalización temprana
El caso generó preocupación entre las autoridades estadounidenses debido a los antecedentes que el acusado acumulaba desde su adolescencia. La investigación busca determinar hasta qué punto sus contactos con organizaciones extremistas influyeron en sus planes y qué otras personas podrían haber participado o colaborado en el proceso.
El episodio también vuelve a poner el foco sobre las dificultades que enfrentan las agencias de seguridad y el sistema judicial para detectar y contener procesos de radicalización que comienzan cuando los involucrados todavía son menores de edad.
La investigación permanece abierta mientras los fiscales reúnen nuevas pruebas sobre el supuesto plan de ataque, el origen del armamento y los contactos que Kramer habría mantenido con redes vinculadas al Estado Islámico.


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