Líbano busca negociar con Israel y prepara un plan para desarmar a Hezbollah sin una nueva guerra
El presidente de Líbano, Joseph Aoun, afirmó que su gobierno está dispuesto a avanzar hacia un acuerdo de seguridad con Israel una vez que las fuerzas israelíes abandonen el sur del territorio libanés. Al mismo tiempo, sostuvo que el desarme de Hezbollah constituye un objetivo que no está sujeto a negociación, aunque remarcó que pretende concretarlo mediante un proceso político y sin recurrir a la violencia.
Aoun explicó que Beirut debe optar por la vía diplomática para evitar un nuevo enfrentamiento armado. Según planteó, una guerra tendría consecuencias económicas, sociales y humanitarias de gran magnitud para el país.
El mandatario también puso el foco en el futuro de la seguridad en el sur de Líbano ante la salida prevista de la misión de paz de Naciones Unidas. La fuerza internacional, presente en la zona desde 1978, tiene previsto finalizar su mandato a fin de año, luego de que el Consejo de Seguridad decidiera en 2025 no prolongar su presencia.
Frente a ese escenario, el gobierno libanés analiza la creación de un dispositivo de seguridad transitorio que permita evitar un vacío en la región hasta que las Fuerzas Armadas de Líbano estén en condiciones de asumir completamente el control. La propuesta contempla la participación de efectivos europeos, árabes, asiáticos, estadounidenses o de Naciones Unidas.
Aoun busca conseguir respaldo internacional para esta iniciativa durante su viaje a Francia. En París participará de una reunión impulsada por el presidente Emmanuel Macron, con la presencia también del rey Abdalá II de Jordania. El encuentro tendrá como uno de sus principales objetivos reunir apoyo para fortalecer el despliegue del Ejército libanés.
Un posible acuerdo con Israel
El presidente libanés planteó que un eventual entendimiento con Israel podría comenzar con el fin del estado de hostilidad y el retiro de las fuerzas militares de ambos lados de la frontera.
Según su propuesta, un acuerdo de seguridad podría convertirse posteriormente en el punto de partida para avanzar hacia un tratado de paz. Sin embargo, Aoun aclaró que Líbano todavía no se encuentra en condiciones de dar directamente ese paso.
En paralelo, el gobierno de Beirut sostiene que el desarme de Hezbollah debe realizarse evitando una confrontación interna. La intención declarada es impedir que el proceso derive en un enfrentamiento entre las distintas fuerzas políticas y militares del país o genere las condiciones para una nueva guerra civil.
Irán mantiene su respaldo a Hezbollah
Mientras Beirut intenta abrir una vía diplomática, Teherán ratificó su respaldo a Hezbollah. El canciller iraní Abbas Araqchi transmitió al presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, el apoyo de Irán a la llamada resistencia libanesa.
De acuerdo con la posición expresada por las autoridades iraníes, también existe interés en reforzar la coordinación regional frente a Israel.
El escenario deja así a Líbano ante un complejo proceso político y de seguridad: por un lado, el gobierno de Aoun busca fortalecer el papel del Estado y de sus Fuerzas Armadas; por otro, Hezbollah mantiene vínculos con Irán y una estructura propia de poder. La salida de las fuerzas internacionales del sur agrega presión a las autoridades libanesas para definir cómo garantizarán la seguridad en una zona especialmente sensible.
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