


El petróleo vuelve a superar los USD 90 y el conflicto entre Estados Unidos e Irán pone a Hormuz otra vez en el centro de la tormenta
MUNDO
Agencia Internacional de Noticias (AIN)

Resumen
- El petróleo volvió a dispararse este lunes luego de la reanudación de los ataques entre Estados Unidos e Irán y las nuevas dudas sobre el futuro del estrecho de Hormuz.
- El Brent avanzó 2,51% hasta los USD 90,31 por barril, mientras que el WTI estadounidense subió 2,19%, hasta los USD 85,23.
- La ofensiva estadounidense contra lanzadores iraníes en la isla de Larak provocó una nueva respuesta militar de Teherán y elevó el temor a interrupciones en el transporte de crudo.
- Hormuz vuelve a ser el principal foco de preocupación del mercado, mientras continúan las dudas sobre cuándo y en qué condiciones podrá normalizarse el tránsito marítimo.
- La escalada golpea las expectativas de una salida diplomática y vuelve a incorporar una fuerte prima geopolítica al precio del petróleo.
- El temor ya no es solamente cuánto petróleo existe, sino cuánto puede llegar efectivamente a los mercados internacionales si el conflicto continúa afectando una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
La tregua que había comenzado a alimentar cierto optimismo en los mercados duró poco. La renovada confrontación militar entre Estados Unidos e Irán volvió a poner al petróleo en el centro de la escena internacional y llevó al Brent nuevamente por encima de los 90 dólares.
Durante las primeras operaciones de este lunes, el Brent llegó a USD 90,31 por barril, con una suba del 2,51%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 2,19%, hasta los USD 85,23.
El movimiento respondió directamente al nuevo capítulo de la confrontación en Medio Oriente. Estados Unidos atacó lanzadores de misiles iraníes ubicados en la isla de Larak, en el estrecho de Hormuz, y posteriormente Irán respondió con ataques contra bases estadounidenses en Jordania.


El mercado reaccionó inmediatamente.
Hormuz vuelve a ser la gran amenaza
El verdadero problema para los operadores petroleros no está solamente en los ataques registrados durante las últimas horas, sino en lo que pueda ocurrir con el estrecho de Hormuz, una de las principales arterias para el transporte mundial de hidrocarburos.
La posibilidad de una reapertura más estable de la vía marítima había contribuido durante los últimos días a reducir parte de la presión sobre los precios. Sin embargo, la nueva escalada militar volvió a poner en duda ese escenario.
Las negociaciones para alcanzar una salida al conflicto se encuentran trabadas y el flujo de embarcaciones continúa muy por debajo de los niveles habituales. Reuters señaló que los embarques se recuperaron parcialmente hasta unos 15-16 millones de barriles diarios, aunque siguen lejos de los niveles anteriores al conflicto.
El problema es que cualquier nuevo ataque contra buques, infraestructura energética o instalaciones vinculadas con el tránsito marítimo puede volver a reducir drásticamente los envíos.
Y el mercado lo sabe.
La amenaza que preocupa a todo el mundo
Hormuz no es un paso marítimo más. Por allí circula una parte fundamental del petróleo y del gas que abastecen a los mercados internacionales.
Por eso, cada señal militar proveniente de la región tiene una repercusión inmediata sobre el precio del barril.
La actividad marítima en el estrecho había mostrado una recuperación parcial, pero durante el último fin de semana solamente unos pocos buques atravesaron diariamente la zona, mientras también se reportó que al menos un petrolero habría sido alcanzado por un proyectil.
El mercado está mirando ahora cada movimiento militar con la calculadora en la mano.
Si el tránsito se normaliza, el petróleo podría volver a moderarse. Si, por el contrario, aumentan los ataques y se consolida un bloqueo efectivo, la cotización puede recibir una nueva y fuerte presión alcista.
La diplomacia vuelve a quedar contra las cuerdas
La nueva escalada también golpea las expectativas de una solución negociada.
Durante los últimos días habían aparecido señales de diálogo vinculadas con la posibilidad de encontrar una fórmula para reabrir Hormuz y garantizar corredores seguros para la navegación.
Incluso se habían registrado conversaciones relacionadas con la creación de nuevas rutas marítimas y condiciones para normalizar progresivamente el tránsito.
Pero el regreso de los ataques entre Washington y Teherán vuelve a poner esas negociaciones en una posición extremadamente frágil.
El mercado había comenzado a descontar una reducción del riesgo geopolítico. Ahora ese escenario volvió a cambiar.
El petróleo y la inflación vuelven a cruzarse
El problema no termina en el precio de los combustibles.
Un petróleo más caro significa una nueva amenaza para la inflación mundial, porque el crudo impacta sobre el transporte, la energía, la producción industrial y una enorme cantidad de bienes y servicios.
La reacción de los mercados financieros ya comenzó a reflejar esa preocupación. Las bolsas internacionales operaron con cautela y las expectativas sobre las decisiones de los principales bancos centrales volvieron a incorporar el riesgo de una inflación más persistente.
En Estados Unidos, además, las expectativas sobre las tasas de interés comenzaron a moverse nuevamente ante el temor de que un nuevo shock energético complique todavía más la lucha contra la inflación.
Una semana que comienza con demasiadas preguntas
El petróleo llega así al cierre de agosto con un escenario completamente diferente al que los mercados habían imaginado pocos días atrás.
La cotización había retrocedido con fuerza durante la última semana ante las expectativas de una eventual reapertura de Hormuz y una reducción de las tensiones. Pero la nueva confrontación militar borró rápidamente parte de ese optimismo.
Ahora todas las miradas están puestas nuevamente en el estrecho.
La pregunta central ya no es solamente cuánto vale el barril, sino cuánto tiempo podrá mantenerse el flujo de petróleo si Estados Unidos e Irán continúan enfrentándose alrededor de una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Y mientras esa respuesta no aparezca, el petróleo seguirá teniendo una prima de guerra incorporada en su precio.





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