

¿Argentinos sin necesidad de visa para ingresar a Estados Unidos?
MUNDO - ARGENTINA
AGENCIA INTERNACIONAL DE NOTICIAS

La ministra de Seguridad argentina, Alejandra Monteoliva, aseguró que se han dado reuniones con las autoridades estadounidenses para que los ciudadanos argentinos no tengan que tramitar la visa regular, requisito de entrada a los Estados Unidos, incluso para hacer escala en un vuelo en ese territorio.
En la jornada de este martes, la subsecretaria de Asuntos Consulares del gobierno de Donald Trump se reunió con la sucesora de Patricia Bullrich para avanzar con el formato de Visa Waiver, que simplificaría el arribo de los argentinos a Estados Unidos. «Nuestra expectativa es que, en los primeros meses de 2027, esto ya esté en funcionamiento», aseguró Monteoliva.
En diálogo con el periodista Luis Majul, en la pantalla de LN+, la titular de la cartera de Seguridad aseguró que «permanentemente» está en reuniones con las contrapartes norteamericanas, donde los funcionarios argentinos van «mostrando los avances», ante los requerimientos del norte para incluir al país en la lista de los beneficiados con el sistema Waiver al que se apunta.


De concretarse el programa al que hizo referencia Monteoliva, se estaría materializando un nuevo capítulo entre las relaciones amistosas entre Washington y Buenos Aires. En estos últimos meses, ambos países avanzaron en la materialización de un acuerdo comercial y el vínculo geopolítico quedó en evidencia con el respaldo determinante en el juicio por la expropiación de YPF, como en el permanente respaldo a la Argentina del secretario del Tesoro, Scott Bessent.
¿Desde cuándo los argentinos tuvieron que tramitar una visa de ingreso a EE. UU.?
Durante la década de los noventas, los argentinos podían ingresar a los Estados Unidos con el pasaporte, como pueden hacerlo actualmente, por ejemplo, en la Unión Europea. El vínculo entre el gobierno de Carlos Saúl Menem y el período del republicano George Bush (padre) y el demócrata Bill Clinton fue denominado como la época de las «relaciones carnales», donde ambos países pasaron por un buen momento. Durante la crisis de 2001/2001 Bush (h) lidió con los interinatos, hasta el momento de la llegada de Néstor Kirchner a la Presidencia en 2003. Allí Argentina comenzó a perfilarse con otra orientación en las asuntos internacionales, lo que alejó a quienes habían sido aliados estratégicos por una década.
Cuando los ciudadanos argentinos comenzaron a tramitar las visas luego de la crisis y durante el primer gobierno kirchnerista, no fue un trámite sencillo. Durante muchos años muchas visas de turismo no eran concedidas, lo que causaba una preocupación importante para muchos connacionales que deseaban visitar el país del norte. Incluso hubo período donde la mayoría de las visas eran denegadas.
Para finales de 2005, cuando tramité por primera vez la mía, recuerdo que del grupo de aproximadamente diez personas que estábamos en la embajada del barrio de Palermo, solamente la mía y la de la persona que me acompañaba un viaje fueron aprobadas por diez años. Habíamos llevado nutrida documentación no solicitada de nuestra vinculación con Argentina, con material adicional que iban desde escrituras, cartas de recomendación y certificados laborales, donde constaba la fecha de eventual retorno, con los empleadores respaldando la solicitud.
Una persona que estaba en ese momento consiguió una temporal de 72 horas para un evento en particular y todo el resto recibió un negativo como respuesta. Recuerdo haber visto situaciones de estrés y tensión importantes y hasta un guardia de seguridad retirando a un ciudadano que se tomó de mala manera la negativa.
Con el tiempo la situación se fue relajando, pero no demasiado. Nunca fue una garantía de aprobación, como las visas de turismo para ingresar a Canadá o Cuba, para alguien no vinculado a la política anticastrista, claro.
Cabe recordar que la posición ambigua del país en la Segunda Guerra Mundial, con un claro coqueteo con el nacionalsocialismo por parte de la génesis del peronismo, le costó a la Argentina casi medio siglo de distancia con la potencia del norte, lo que se tradujo en el predecible respaldo estadounidense al Reino Unido en la Guerra de Malvinas de 1982.
Esos años del menemismo fueron la excepción entre 1940 y la llegada del gobierno de Javier Milei. Aunque Mauricio Macri cambió el rumbo geopolítico, la torpeza de la primera canciller de Cambiemos, Susana Malcorra, al respaldar abiertamente las candidaturas demócratas no contribuyó demasiado al vínculo con el primer gobierno de Trump, a pesar de las relaciones de ambos presidentes.
La distancia definitiva igualmente se había consolidado en los años de Barack Obama, cuando EEUU dejó de mirar a América Latina como un eventual socio importante. Esto coincidió con la radicalización del kirchnerismo, que prefirió tener aliados estratégicos como la Venezuela chavista, el Irán de los ayatolas y la Cuba de los Castro. Curiosamente, todos proyectos políticos que podrían estar transitando sus últimas instancias, gracias a la iniciativa actual del socio estratégico número uno de la Argentina en la actualidad.
Fuente: PanamPost




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