


¿Es Abelardo de la Espriella el Rodolfo Hernández 2.0? Sí y no
MUNDO
AGENCIA INTERNACIONAL DE NOTICIAS

Cuando faltan menos de dos semanas para las elecciones presidenciales en Colombia se intensifican las campañas de los dos aspirantes opositores, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, que dejaron atrás el pacto de no agresión para subirse mutuamente el tono en busca de los últimos votos de los electores indecisos, que son los que definirán el 31 de mayo cual de los dos pasa a segunda vuelta para enfrentar al candidato de extrema izquierda, el oficialista Iván Cepeda, pues pese a la notable división en la oposición, todas las encuestas coinciden en que al abanderado del Pacto Histórico no le alcanzan los números para evitar el balotaje.
Ante la ausencia de debates entre los principales candidatos, las redes sociales han sido el escenario de la confrontación en los últimos días. Desde alusiones familiares hasta temas relacionados con la seguridad y el pasado de los aspirantes han desatado cuestionamientos de lado y lado. La extradición a Estados Unidos del empresario colombiano Álex Saab, acusado por Washington de haber sido testaferro de Nicolás Maduro, puso en bandeja de plata el tema a Paloma Valencia para lanza una indirecta a su principal rival: «Debe estar buscando abogado, ¿no?». Esto, a propósito de que el candidato con el que pelea voto a voto por el segundo puesto no solo fue abogado de Saab, sino que además ha reconocido en el pasado haber sido «amigo personal de Álex», por quien admitió tenerle «profundo aprecio».
El hecho de que Abelardo de la Espriella haya irrumpido como el outsider de esta elección no lo ha salvado de la comparación con el fallecido Rodolfo Hernández, quien cumplió ese rol en los comicios presidenciales de hace cuatro años, demostrando que su discurso antisistema no le alcanzó para derrotar a Gustavo Petro y dejando muchas dudas en cuanto a su papel como verdadero opositor y la pertinencia de su opción para derrotar a la izquierda.


Si bien Abelardo de la Espriella ha logrado conformar un movimiento más robusto que el de Rodolfo Hernández hace cuatro años y ha mostrado una definición ideológica más clara, en el fondo se observa un perfil moldeado a conveniencia del momento político para llenar un vacío y satisfacer a un electorado de derecha conservadora que se sentía huérfano. Basta con revisar archivos de hace algunos años para notar ciertas contradicciones y con escuchar algunas propuestas actuales para detectar incoherencias en el plano ideológico y conceptual.
Contradicciones, indiferencias e indefiniciones
No se trata solo de la defensa de personajes altamente cuestionados como Álex Saab. Hay un par de cambios radicales que le han valido muchas críticas. Por ejemplo, de haberse declarado ateo pasó a presentarse como el más católico. Y de haber defendido la adopción por parte de parejas del mismo sexo pasó a oponerse por completo. Aunque él ha explicado los motivos personales para estos cambios, no deja de despertar suspicacias sobre la posibilidad de que solo haya buscado adaptar su discurso a lo que exigen los votantes conservadores a los que apuntó.
Además, tratando de sacar provecho de un populismo que le sume votos, fue hace pocos días en contra de la teoría económica, mostrando una faceta interventora y estatista, propia de la izquierda, al amenazar al sector financiero con imponer a los bancos tasas de interés extremadamente bajas desde el Ejecutivo, en caso de llegar al poder, contradiciendo incluso a las agencias internacionales y medios extranjeros de línea izquierdista que lo etiquetan como de «extrema derecha».
Parecidos entre Abelardo de la Espriella y Rodolfo Hernández
La faceta de outsider o candidato independiente de Abelardo de la Espriella tiene algunas similitudes con el perfil que pretendió vender Rodolfo Hernández hace cuatro años. La Liga Anticorrupción pasó a ser el movimiento Defensores de la Patria, cambiando la lucha contra los «corruptos» por una batalla épica contra «los de siempre». Limitando el análisis a esta comparación, cualquiera podría concluir que Abelardo de la Espriella es el Rodolfo Hernández 2.0 de esta elección. Sin embargo, también hay algunas diferencias que vale la pena tomar en cuenta.
Si bien algunos se atreven a recordar la guerra contra «la casta» que llevó al poder a Javier Milei en Argentina, lo primero que habría que observar para notar la clara distancia que hay entre el «león» y el «tigre» es que el presidente libertario siempre ha dejado clara su ortodoxia económica apegada a la Escuela Austriaca con su autodefinición como anarcocapitalista, mientras el abogado colombiano evade los dogmas teóricos, prefiriendo usar frases que ha convertido en slogans de campaña para identificarse como «defensor de la patria», «soldado de la democracia» o militante de la «extrema coherencia», limitándose a ser un outsider antisistema, lo que convierte ideológicamente a Abelardo de la Espriella en un enigma, similar a lo que ocurrió en 2022 cuando se intentaba ubicar a Rodolfo Hernández en alguna acera ideológica.
Entre fortalezas y debilidades
Ahora bien, esta indefinición pudo haber jugado a favor de Hernández, quien estaba entonces en capacidad de sumar votos tanto de centro, como de derecha e incluso de izquierda. Aún así, no le alcanzó. En este nuevo escenario, De la Espriella tiene un límite, que puede ser una desventaja o una fortaleza. Al menos para la primera vuelta, su campaña, que ha sabido conquistar al electoral de derecha conservadora, parece estar dándole frutos. Sin embargo, la polarización de extremos en un eventual balotaje podría ponerlo en aprietos, ya que este es el escenario en el que la izquierda se siente más cómoda, sobre todo frente a su enorme dificultad para sumar votos de centro. La diferencia entre Rodolfo Hernández y Abelardo de la Espriella es que el segundo no entregará en bandeja de plata la Presidencia a su rival, como ocurrió hace cuatro años cuando el outsider de esa elección casi se podría afirmar que le bajó el ritmo al partido y hasta se metió gol en contra.
Nadie duda de que el «tigre» buscaría rugirle más duro a Cepeda y de que no entregará nada a su rival. Sin embargo, su debilidad estaría en su capacidad para unir a distintos sectores políticos, necesaria para alcanzar el umbral para ganar, pudiendo incluso ahuyentar a los partidarios de lo «políticamente correcto» con esa misma firmeza que a su vez necesitaría Abelardo de la Espriella para diferenciarse de Rodolfo Hernández. Y en caso de no lograr el objetivo en una eventual segunda vuelta, estaría nuevamente frente a un dilema que pondría sobre la mesa una vez más la comparación: asumir o no el escaño como senador que se otorga por el Estatuto de oposición. Rodolfo Hernánez lo rechazó, y Abelardo de la Espriella no ha fijado aún posición al respecto. Las apuestas de sus detractores se inclinan por la salida natural que tomaría un outsider que no viene del mundo político: su regreso a Miami para continuar con su actividad privada como abogado y empresario.
Fuente: PanamPost










