Golpe al corazón energético: Irán ataca en cadena y enciende las alarmas globales

MUNDOAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

La tensión en Medio Oriente escaló a un nuevo nivel tras una ofensiva directa del régimen de Irán contra infraestructuras energéticas en varios países de la región. Durante la madrugada del domingo, Teherán confirmó ataques coordinados sobre objetivos en Israel, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kuwait, en lo que definió como una represalia por recientes bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre su territorio.

La operación fue atribuida a la Guardia Revolucionaria iraní, que la calificó como la “primera fase de la respuesta”. Según el comunicado difundido por la agencia Tasnim, los blancos incluyeron refinerías, plantas petroquímicas y complejos energéticos estratégicos, lo que encendió la preocupación internacional por el impacto en el suministro global de energía.

Entre los objetivos alcanzados se encuentran instalaciones en Haifa, en Israel, y complejos clave en territorio emiratí, como Habshan y Al Ruwais. También se reportaron ataques contra infraestructuras en Sitra, en Baréin, y Shuaiba, en Kuwait. En varios casos se registraron incendios y daños materiales de consideración, aunque sin víctimas fatales.

Desde Teherán sostuvieron que estos puntos representan nodos críticos para el abastecimiento energético y el soporte logístico militar de la región. La ofensiva, señalaron, responde a ataques previos contra infraestructuras iraníes, incluyendo instalaciones petroquímicas y proyectos en desarrollo.

En Kuwait, además de los daños en complejos energéticos, un dron impactó en el edificio del complejo ministerial en la capital, obligando a suspender la actividad presencial. Autoridades locales confirmaron evacuaciones preventivas y la activación de protocolos de emergencia para resguardar al personal.

En los Emiratos Árabes Unidos, las defensas aéreas lograron interceptar parte de los proyectiles, aunque restos de misiles provocaron incendios en instalaciones industriales. En Baréin, equipos de defensa civil controlaron rápidamente un foco ígneo en un depósito vinculado a la industria energética.

A pesar de la magnitud del ataque, los tres países informaron que lograron neutralizar parcialmente drones y misiles, lo que limitó el alcance de los daños. Sin embargo, el episodio dejó en evidencia la vulnerabilidad de infraestructuras clave en una de las regiones más sensibles del planeta.

El impacto no tardó en trasladarse al escenario internacional. La escalada obligó al Consejo de Seguridad de la ONU a postergar el tratamiento de una resolución vinculada a la seguridad en el estratégico estrecho de Ormuz, punto neurálgico por donde circula una parte sustancial del comercio mundial de petróleo, gas y fertilizantes.

La incertidumbre ya comenzó a reflejarse en los mercados energéticos, con alteraciones en el flujo de crudo y señales de volatilidad en los precios. En paralelo, gobiernos y empresas del sector revisan sus protocolos de seguridad ante el temor de nuevas represalias.

Desde la Guardia Revolucionaria iraní advirtieron que, si continúan los ataques contra su territorio, la próxima fase de su respuesta será “más amplia y contundente”, dejando abierta la puerta a una escalada aún mayor.

Con el equilibrio regional en jaque y la diplomacia bajo presión, el conflicto entra en una etapa crítica en la que cada movimiento puede tener consecuencias de alcance global.

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