Falsa alerta de terrorismo en Chile: el montaje ruso que buscó romper vínculos con Argentina

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Una investigación internacional encendió alertas en el Cono Sur tras revelar una operación de desinformación impulsada por una red vinculada a inteligencia rusa, conocida como “La Compañía”, que no solo buscó desacreditar al gobierno de Javier Milei, sino también tensionar las relaciones entre Argentina y Chile.

El informe, basado en 76 documentos obtenidos por el medio africano The Continent y verificados por un consorcio que incluye a FiltraLeaks, detalla cómo entre junio y octubre de 2024 se financiaron al menos 250 publicaciones en más de 20 medios digitales. El objetivo: amplificar críticas, exageraciones y noticias falsas sobre la situación argentina.

Chile apareció como pieza clave en esta estrategia. Uno de los casos más graves fue la difusión de una noticia falsa publicada por El Destape, que afirmaba que tres ciudadanos argentinos habían sido detenidos en la Región de Ñuble con explosivos para sabotear un gasoducto. La publicación incluso involucraba a la entonces ministra de Defensa, Maya Fernández, y sugería una supuesta operación encubierta.

El contenido también apuntaba a un encuentro secreto entre Milei y el entonces presidente chileno Gabriel Boric, lo que nunca ocurrió. Según la investigación, todo formaba parte de un plan explícito para “crear tensión entre Argentina y Chile”, según lo informado por Emol.

La noticia falsa fue replicada en medios chilenos como Osorno en Vivo y La Razón, evidenciando cómo la desinformación cruzó fronteras y amplificó su impacto, según explica Open Democracy.

Al respecto, el editor de Osorno en Vivo, Juan Luis Rubilar, dijo a Open Democracy por escrito: “Alguien copió la nota y la puso en la web. No sabemos quién. No se recibió pago. Mil disculpas, si es falsa la podemos sacar de la web”. La Razón no contestó nuestras preguntas.

Las conclusiones son claras: no hubo detenidos, el gasoducto no pasa por Ñuble y los hechos descritos eran completamente falsos. Sin embargo, el episodio dejó en evidencia la vulnerabilidad del ecosistema mediático y el potencial de estas campañas para generar fricciones diplomáticas.

Aunque varios medios negaron haber recibido financiamiento ruso, el caso expone cómo la precarización y la falta de control editorial pueden facilitar la propagación de operaciones de influencia extranjera con efectos reales en la política regional.

Fuente: PanamPost

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