Rusia intenta silenciar Telegram y termina provocando un caos financiero

MUNDOAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

La ofensiva del gobierno de Vladimir Putin contra plataformas digitales como Telegram no solo no logró su objetivo principal, sino que además desató consecuencias inesperadas: una interrupción generalizada en el sistema bancario del país y una masiva reacción de los usuarios para eludir la censura.

Las restricciones impuestas por las autoridades rusas, que incluyeron el bloqueo de servicios y limitaciones a redes privadas virtuales (VPN), derivaron en fallas que impactaron directamente en la vida cotidiana. Durante el 3 de abril, bancos clave como Sberbank, VTB y T-Bank reportaron problemas en sus sistemas, afectando pagos electrónicos, cajeros automáticos y transferencias.

En medio de este escenario, Pavel Durov aseguró que la aplicación continúa siendo utilizada de forma masiva. Según explicó, alrededor de 65 millones de personas en Rusia acceden diariamente a la plataforma, mientras que más de 50 millones envían mensajes cada día. El empresario calificó este fenómeno como una “resistencia digital”, impulsada por el uso extendido de VPN y servidores proxy.

El intento de bloqueo fue liderado por Roskomnadzor, que primero ralentizó el servicio en febrero y luego avanzó hacia un bloqueo total a partir del 1 de abril. La intención oficial era redirigir a los usuarios hacia alternativas locales alineadas con el Estado, como la aplicación Max, obligatoria en dispositivos nuevos desde 2025.

Sin embargo, expertos en ciberseguridad advirtieron que la estrategia tuvo efectos colaterales graves. Fyodor Muzalevsky explicó que el bloqueo de direcciones IP vinculadas a servicios digitales terminó afectando también a infraestructuras financieras, lo que provocó la caída de sistemas bancarios en todo el país. En Moscú, el transporte público llegó a habilitar el acceso gratuito ante la imposibilidad de procesar pagos electrónicos, mientras numerosos comercios operaron únicamente con efectivo durante varias horas.

La presión estatal no se detiene. El Ministerio de Desarrollo Digital de Rusia ordenó a las plataformas restringir el acceso a usuarios que empleen VPN antes del 15 de abril, y analiza sanciones económicas para quienes utilicen herramientas no autorizadas. En paralelo, se intensificaron las restricciones sobre aplicaciones extranjeras como WhatsApp, perteneciente a Meta.

Desde el Kremlin, el portavoz Dmitry Peskov instó a la población a migrar hacia servicios nacionales, en línea con una estrategia que busca reforzar el control sobre el ecosistema digital.

A pesar de estas medidas, los datos muestran que la adopción de herramientas para esquivar bloqueos sigue en aumento. Millones de usuarios continúan accediendo a información, servicios y comunicaciones mediante métodos alternativos, lo que pone en evidencia las limitaciones de los intentos de censura en la era digital.

El caso refleja una tensión creciente entre control estatal y libertad en internet. Mientras las autoridades endurecen su postura, la respuesta social demuestra una notable capacidad de adaptación, manteniendo viva una red de comunicación que, lejos de desaparecer, se transforma frente a cada nuevo intento de restricción.

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