
Arranca la carrera electoral para elegir presidente en Bolivia: la votación fue convocada para el 17 de agosto
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El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia lanzó oficialmente la convocatoria a las elecciones generales que se realizarán el 17 de agosto. En los comicios se votará para renovar presidente, vicepresidente, 36 senadores y 130 diputados.


El presidente del TSE, Óscar Hassenteufel, informó que el calendario electoral será publicado en detalle la próxima semana pero apuntó algunos hitos importantes. El primero es la presentación de estados financieros de los partidos políticos hasta el 12 de abril y la inscripción de organizaciones políticas y alianzas que participarán en la contienda termina el 18 de abril.
En tanto, el registro de los candidatos vence el 19 de mayo y a partir de entonces están autorizadas las campañas políticas hasta cinco días antes de la votación.
El escenario electoral de momento es incierto y está marcado por la fractura del Movimiento Al Socialismo (MAS), entre los seguidores del presidente Luis Arce y los del ex mandatario Evo Morales (2006-2019), que reordena el campo político en Bolivia y plantea un escenario favorable para la oposición.
De momento, los analistas perfilan una votación fragmentada en varios frentes: el oficialismo que lidera el presidente Luis Arce, el otro ala del bloque popular integrado por los seguidores de Evo Morales, la oposición tradicional que también está dividida y podría tener dos candidatos, un alcalde regional que anunció su postulación independiente de la principal alianza opositora, posiblemente un pastor evangélico que postuló en los comicios previos y algún candidato de tinte más liberal.
El ambiente político está caldeado por la crisis económica que atraviesa el país desde hace dos años cuando se evidenció la escasez de dólares provocada principalmente por la debacle de la industria petrolera, que disparado los índices de inflación y los precios de la canasta básica, y ha dado surgimiento a un mercado paralelo de divisas donde el dólar se cotiza a casi el doble que el tipo de cambio oficial.
La crisis también afectó la provisión de combustible, un producto que el Estado importa y que cada vez tiene más dificultades de pagar, con lo que los periodos de desabastecimiento son cada vez más agudos y prolongados.
En ese marco, las pulsiones de cambio se han incrementado en los últimos meses. Las encuestas muestran que la economía es la principal preocupación de los bolivianos y que la aprobación del presidente se ha desplomado, por lo que los analistas ven pocas posibilidades de reelección.
En paralelo las disputas políticas y los múltiples frentes de polarización complejizan el panorama electoral. La ruptura del MAS, el partido que dominó la política nacional en los últimos años marca esta votación en la que el bloque popular de izquierda tendrá que decidir entre dos corrientes: el arcismo y el evismo.
De igual manera la oposición “tradicional” sigue mostrando sus grietas. Inicialmente hubo un acuerdo entre cuatro políticos, los ex presidentes Carlos Mesa y Jorge Quiroga, el líder cívico Luis Fernando Camacho y el empresario Samuel Doria Medina, para elegir un “candidato único” a través de una encuesta interna con el objetivo de derrotar al MAS en su quinto intento consecutivo.
Sin embargo, en las últimas horas, Quiroga abandonó el mecanismo de selección del candidato del bloque tras salir menos favorecido que Doria Medina en sondeos públicos. En tanto, Mesa y Camacho habían declinado anteriormente de competir por la candidatura.
En ese marco, la elección se perfila incierta y competitiva. Si no hay segunda vuelta, se conocerá al próximo presidente del país en agosto pero el bastón de mando le será entregado recién el 8 de noviembre, cuando fenece el mandato de cinco años del presidente Arce.
Fuente: Infobae

