Israel confirmó el ataque a una base aérea siria y advirtió que buscó impedir un despliegue militar turco

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Cinco claves de la noticia

  • Israel reconoció haber atacado la base aérea de Abu al-Duhur, en el noroeste de Siria.
  • El Gobierno de Benjamin Netanyahu aseguró que Turquía se preparaba para desplegar fuerzas militares en ese lugar.
  • Jerusalén afirmó que había advertido en varias oportunidades a Damasco sobre las consecuencias de ese movimiento.
  • Estados Unidos trabaja para establecer un mecanismo de coordinación entre Israel, Siria y Turquía que evite una escalada militar.
  • Israel reiteró que no permitirá amenazas que comprometan su seguridad y reivindicó su derecho a defender su existencia.

El Gobierno de Israel confirmó oficialmente que fue el responsable del ataque contra la base aérea siria de Abu al-Duhur, una instalación militar ubicada en el noroeste de Siria, al sostener que el objetivo de la operación fue impedir un inminente despliegue de fuerzas turcas que, según Jerusalén, representaba una amenaza directa para su seguridad nacional.

Desde la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu señalaron que existía un entendimiento previo con las nuevas autoridades sirias para mantener un determinado equilibrio en materia de seguridad. De acuerdo con la versión israelí, Damasco estaba a punto de incumplir ese esquema al permitir el establecimiento de tropas turcas en una base cercana a Alepo, pese a las reiteradas advertencias formuladas por Israel.

"Ese despliegue suponía una amenaza para la seguridad de Israel", fue el argumento expuesto por el Gobierno israelí para justificar la operación militar. Las autoridades remarcaron además que Israel no tolerará acciones que puedan comprometer la seguridad de sus ciudadanos y que su objetivo continúa siendo preservar la estabilidad alcanzada en la zona.

La acción militar provocó una rápida reacción internacional. Turquía rechazó de plano las acusaciones israelíes y condenó el bombardeo, mientras que el enviado especial del presidente Donald Trump para Siria, Tom Barrack, informó que Estados Unidos trabaja para establecer un mecanismo de coordinación y desescalada entre Israel, Siria y Turquía, con el propósito de evitar incidentes que puedan derivar en un enfrentamiento de mayor magnitud.

El funcionario estadounidense explicó que la intención es crear un canal permanente de comunicación entre las tres partes para reducir el riesgo de errores de cálculo o choques militares involuntarios en un escenario regional cada vez más complejo.

En este contexto, Israel sostiene que sus operaciones responden a necesidades estrictamente defensivas. Desde la perspectiva del Estado israelí, impedir que actores hostiles o potencialmente hostiles incrementen su presencia militar en las inmediaciones de sus fronteras constituye una cuestión de supervivencia nacional. Esa posición se apoya en el principio reconocido por el derecho internacional de que todo Estado tiene derecho a ejercer su legítima defensa frente a amenazas que considere reales e inminentes, una doctrina que Jerusalén invoca de manera recurrente en un entorno marcado por conflictos armados y organizaciones que han manifestado su intención de destruir al Estado de Israel.

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