Israel responde a Naza y niega que la inteligencia artificial decida los ataques

ISRAELAgencia Internacional de Noticias (AIN)Agencia Internacional de Noticias (AIN)

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Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) difundieron una extensa refutación al documental “NAZA”, que sostiene que el Ejército israelí habría utilizado sistemas de inteligencia artificial para seleccionar objetivos en Gaza y que las operaciones habrían permitido ataques con elevados niveles de víctimas civiles. El Ejército rechazó esas acusaciones y afirmó que el documental presenta una “representación distorsionada, engañosa y poco realista” de sus procedimientos de ataque.

La respuesta llegó después de que las FDI pudieran acceder al documental completo. Según explicó el Ejército, los realizadores no le entregaron previamente las acusaciones para que pudiera responderlas, ni le permitieron visualizar la película antes de su publicación. Por ese motivo, sostiene que inicialmente solo había podido responder a fragmentos y adelantos difundidos públicamente.

El documental, dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, se basa en testimonios anónimos de 24 personas que son presentadas como antiguos miembros de unidades de inteligencia israelíes. “NAZA” plantea que determinadas herramientas tecnológicas habrían tenido un papel decisivo en la identificación de personas y objetivos para ataques en Gaza y cuestiona la forma en que las FDI evalúan el posible daño a civiles. La película fue presentada en el Festival de Venecia, donde recibió un premio especial del jurado.

La inteligencia artificial no decide los ataques, según las FDI

Uno de los principales puntos de la respuesta militar israelí se refiere precisamente al uso de inteligencia artificial.

Las FDI sostienen que ningún sistema de inteligencia artificial selecciona de manera autónoma los objetivos ni autoriza ataques. Según su explicación, la identificación de objetivos corresponde a oficiales de inteligencia calificados; la planificación del ataque queda en manos de profesionales especializados y la decisión final corresponde a comandantes operativos humanos.

El Ejército también negó que su sistema conocido como “Lavender” constituya una lista de objetivos previamente autorizados para ser atacados. Según las FDI, se trata de una base de datos destinada a asistir a los analistas de inteligencia y no de un mecanismo que permita ejecutar automáticamente ataques.

La respuesta militar insiste, además, en que las normas internas distinguen entre combatientes y civiles y que las operaciones deben contemplar medidas destinadas a reducir al máximo el riesgo para la población no involucrada.

El punto de los 500 civiles

Otro de los aspectos más controvertidos del documental es la afirmación de que en algún momento se habría autorizado un ataque contra un objetivo de Hamas contemplando la posibilidad de que murieran 500 civiles.

Las FDI negaron categóricamente que hayan planificado, autorizado o ejecutado un ataque en Gaza cuyo resultado esperado fuera la muerte de 500 civiles o de una cantidad cercana.

El Ejército también cuestionó la interpretación que el documental realiza de determinados documentos y cifras relacionados con los llamados daños colaterales. Según la explicación israelí, algunos números mencionados en documentos internos representarían límites máximos o parámetros utilizados durante la planificación, y no necesariamente la cantidad de civiles que los comandantes esperaban que murieran en una operación concreta.

Las FDI cuestionan a los entrevistados

El Ejército israelí también puso el foco sobre las personas entrevistadas por los realizadores.

Según las FDI, muchos de los entrevistados habrían participado solamente en etapas preliminares del proceso de inteligencia, sin intervenir en las fases posteriores en las que se planifica, analiza jurídicamente y finalmente autoriza un ataque.

La estructura que describe el Ejército incluye distintos niveles de participación. Los especialistas en inteligencia pueden identificar y analizar posibles objetivos, pero posteriormente intervienen organismos operativos, asesores jurídicos y profesionales encargados de evaluar los posibles daños a civiles antes de que un comandante tome la decisión final.

Las FDI consideran que el documental no muestra suficientemente a esos otros actores y que, por esa razón, las declaraciones de algunos entrevistados son presentadas como si describieran todo el proceso de decisión cuando, según el Ejército, solo conocían una parte del procedimiento.

Una discusión que no termina con la respuesta israelí

La respuesta de las FDI tampoco elimina las preguntas planteadas por el documental sobre las víctimas civiles de la guerra de Gaza y sobre el funcionamiento de las herramientas tecnológicas utilizadas por Israel.

El propio Times of Israel señaló que el documental presenta acusaciones graves pero también cuestionó algunos aspectos de su metodología periodística, entre ellos el anonimato de los entrevistados, la falta de información sobre sus funciones concretas y determinadas cuestiones de traducción y contextualización.

Al mismo tiempo, la discusión sobre las consecuencias de las operaciones israelíes en Gaza continúa siendo objeto de investigaciones, denuncias y controversias internacionales.

Las FDI aseguran que no ignoran las consecuencias de sus ataques y que investigan los casos en los que se producen daños no intencionados a civiles. Según la información difundida por el Ejército, se han abierto más de 150 investigaciones criminales y más de 3.000 investigaciones disciplinarias relacionadas con la conducta de sus soldados durante la guerra.

La controversia, por lo tanto, queda planteada en dos planos diferentes: “NAZA” sostiene que determinados testimonios revelan un sistema de ataque en el que la tecnología y las estimaciones de daño civil tuvieron un papel central; las FDI responden que el documental confunde etapas diferentes del proceso, omite a quienes toman las decisiones finales y presenta como hechos comprobados afirmaciones que, según el Ejército, no están respaldadas por evidencia suficiente.

La respuesta israelí constituye así el intento más detallado de las FDI hasta ahora para desmontar públicamente las principales acusaciones de la película, especialmente aquellas relacionadas con la inteligencia artificial, los niveles de daño civil autorizados y la supuesta automatización de las decisiones de ataque.

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