


Victoria Villarruel no renunciará porque quiere el cargo para hacer campaña
MUNDO
AGENCIA INTERNACIONAL DE NOTICIAS

La vicepresidente de Argentina, Victoria Villarruel, cree estar actuando como una buena tiempista de la «alta política», definición que muchas veces dijo que le resultaba atractiva. Sin embargo, a pesar de considerar que está haciendo un trabajo planificado y estratégico, sus acciones en los últimos tres años son la crónica de una muerte anunciada en términos políticos.
Desde hace rato ella es repudiada por la platea oficialista —justamente— por su pésima lectura en materia de tiempos y su nulo conocimiento en materia económica. Al igual que en el peronismo —que tanto le tira— Villarruel consideró el momento más álgido del ajuste como el escenario ideal para tomar distancia y sacarse una foto con la expresidente María Estela Martínez de Perón. Sin embargo, como el manual de la ortodoxia indicaba, luego vino la estabilización, la caída de la inflación y el incremento de las chances de reelección para un Javier Milei que cumplió varias promesas al electorado argentino.
Con las elecciones presidenciales en el horizonte —y sin chances de sobrevivir políticamente dentro del oficialismo— la vicepresidente considera esto como un momento para incrementar su nivel de conflictividad con Milei. No obstante, solo evidencia una estrategia condenada al fracaso. Lo más probable es que en los próximos meses veamos un incremento de hostilidad por parte de la titular del Senado, quien, si le toca volver a desempatar en la Cámara Alta, seguramente termine votando con la oposición, sea cual fuese la propuesta.


Aunque el presidente no deba contestarle a la vicepresidente, el Poder Ejecutivo debía manifestarse mínimamente sobre los frecuentes comentarios de Villarruel y quien llevó la voz cantante fue el jefe de Gabinete, Diego Santilli. El funcionario brindó una entrevista este viernes y aseguró que las palabras de la vice significan «una barbaridad», «un disparate» y debería «dar un paso al costado» si realmente piensa así de Milei y las políticas públicas del gobierno.
«Son agravios impropios de una persona que acompañó al presidente en la fórmula», advirtió con buen tino Santilli. Lógicamente, esto es parte de una manifestación meramente retórica, ya que no hay ninguna posibilidad que la vicepresidente haga lo que el jefe de Gabinete le solicita.
En los últimos días, Villarruel ha tenido un avance retórico mucho más marcado en lo que respecta a ejercer un contrapeso a Milei. Las señales empezaron siendo tímidas, pero concretas, como por ejemplo, el cambio en la foto de portada en su cuenta de X, donde antes tenía la foto con el presidente, y ahora se encuentra la bandera que mostraron los jugadores de Argentina sobre Las Malvinas, sacando directamente la imagen del mandatario libertario de sus redes sociales.
Posteriormente, tomó un tono más frontal y cuestionó la reforma que permite a extranjeros adquirir terrenos para emprender. Una iniciativa que todo el mundo —oficialistas y opositores— tenía bien en claro que estaba dentro de las propuestas de la lista que la llevó a la presidencia.
En cambio, la vice dijo que «los argentinos» no quieren esas medidas y aseguró que tiene una «genuina preocupación» por el estado del presidente, que supuestamente se crea «prosecuciones imaginarias», lo que dejaría mal parado al país en el exterior.
“Que dé un paso al costado. Si cree que es así, dé un paso al costado, arme su proceso y compita”, respondió Santilli. Sin embargo, no es necesario ser adivino para anticipar las acciones de Villarruel de aquí a un año: incremento de hostilidad ante el presidente y su proyecto político, así como la búsqueda de un partido para aspirar a un cargo.
Definitivamente, un espacio político con la importancia que obtuvo en 2023 no volverá a tener. Su especulación y su crítica tardía a su excompañero y al proyecto liberal la ha dejado mal parada ante buena parte del electorado. Si consigue aunque sea la posibilidad de una banca, Villarruel debería darse por satisfecha. Por lo pronto, va a sacarle hasta la última gota de jugo a la vicepresidencia y a la pantalla que le brinda.
Fuente: PanamPost





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