Putin quiere ser inmortal con cultivo de órganos y una inversión de 26000 millones de dólares

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En la película La Isla (The Island), de 2005, los dos personajes principales, Lincoln Seis-Echo y Jordan Dos-Delta, viven vigilados las 24 horas, con alimentación restringida y cada movimiento siendo controlado. Creen que tras un desastre biológico el mundo exterior se volvió inhabitable, por lo que deben mantenerse resguardados. Pero ante la incomodidad de este modo de vida, los protagonistas descubren que son clones creados como bancos de órganos en caso de que sus versiones originales los necesiten.

La historia de ciencia ficción podría volverse realidad en Rusia si los planes de su presidente se concretan. Y es que Vladímir Putin parece tener una obsesión con ser inmortal, lo cual lo ha llevado a convertir este tema en un asunto de Estado, llamado «Nuevas Tecnologías para la Preservación de la Salud», con un valor de 26000 millones de dólares, según cifras mencionadas por el Wall Street Journal. Desde el Kremlin anunciaron que científicos están desarrollando «un tratamiento de terapia génica destinado a ralentizar el envejecimiento celular» como parte de esta iniciativa.

Por ahora, no hay clones, pero se sabe que el Gobierno ruso recurre a métodos tan diversos «como la impresión de órganos, la cría de minicerdos (para el cultivo de órganos humanos) y la exposición a temperaturas ultrabajas». Las autoridades de ese país estiman que el proyecto en su conjunto “salvará 175.000 vidas” para el año 2030. El asunto no es descabellado. Hace menos de un año, en un desfile militar en la plaza de Tiananmen, una micrófono de ambiente captó a Putin hablando con su par chino, Xi Jinping, sobre la posibilidad de que los seres humanos vivan hasta 150 años, e incluso alcancen la inmortalidad. «Gracias al desarrollo de la biotecnología, los órganos humanos pueden trasplantarse constantemente y las personas pueden sentirse cada vez más jóvenes e incluso alcanzar la inmortalidad», dijo el mandatario ruso a su homólogo chino. El momento se hizo viral en redes sociales.

Más dinero ruso para proyectos antienvejecimiento
Basta revisar algunos precedentes para confirmar lo serio que Putin se toma el tema de poder ser inmortal. En primer lugar, las cámaras han captado por años cambios en su aspecto: piel más tersa y facciones más joviales, como si el colágeno regresara a su rostro con el paso del tiempo, como le ocurre al protagonista de la película Benjamin Button. A esto se suma el dato de que la Fundación Rusa para la Ciencia (RSF), creada en 2013, «apoyó 43 proyectos sobre el envejecimiento entre 2021 y 2025, en comparación con solo siete experimentos en el período entre 2016 y 2020», informó el año pasado el medio de comunicación en el exilio Novaya Gazeta Europe.

Por otro lado, la financiación mínima del Estado ruso para proyectos relacionados con el envejecimiento aumentó de 21 millones de rublos (casi 300.000 dólares) en el período 2016-2020 a unos 172 millones de rublos (casi 2,5 millones de dólares) en el período 2021-2025, indican cifras de la RSF. Al menos una subvención adicional del año pasado «se destinó a un proyecto sobre renovación celular y longevidad saludable dirigido por Maria Vorontsova, a quien los medios de comunicación han identificado como la hija mayor de Putin», apuntó por su parte The Moscow Times.

Una figura clave detrás del camino hacia la longevidad de Putin es Mikhail Kovalchuk, amigo íntimo del mandatario –y director del Instituto Kurchatov, centro de investigación nuclear– obsesionado con temas como la inmortalidad, la genética y el llamado “genoma ruso”. Kovalchuk ha argumentado «que la ciencia pronto permitirá a los humanos reparar y reemplazar partes del cuerpo indefinidamente», según el WSJ.

Putin busca «el control biológico»
Aunque algunos expertos dudan de posibles avances en materia de inmortalidad –debido a la falta de publicaciones científicas que exhiban logros– es inevitable que el tema se conecte con las ansias de poder de Putin, quien ordenó la invasión a Ucrania en febrero de 2022 en su objetivo de ampliar las fronteras rusas. Todo se relaciona bajo este contexto del autoritarismo ejercido por Putin y experimentos médicos con miras a alargar su vida o incluso ser inmortal.

Una observación interesante fue difundida por el medio ruso Meduza hace dos años: «El Kremlin no solo busca controlar el presente político y militar de Rusia, sino también desarrollar tecnologías vinculadas al control biológico, la genética y la prolongación de la vida para las élites del poder».

Fuente: PanamPost

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