Israel y los estados del Golfo presionan a Washington para endurecer su postura frente a Irán

ISRAELAgencia Internacional de Noticias (AIN)Agencia Internacional de Noticias (AIN)

WhatsApp-Image-2025-01-07-at-19.01.05-960x640-1-1140x570

En un contexto de máxima tensión en Medio Oriente, Israel y varios países del Golfo profundizan una estrategia conjunta para influir en las decisiones de Estados Unidos frente a Irán. El eje de esa coordinación es evitar acuerdos apresurados que no incluyan concesiones sustanciales por parte del régimen iraní.

De acuerdo con fuentes diplomáticas de distintas capitales, los contactos entre Jerusalén y gobiernos del Golfo —activos desde el inicio del conflicto— se intensificaron en los últimos días. El detonante fue la señal enviada por el presidente Donald Trump sobre posibles avances en el diálogo con Teherán, lo que generó inquietud entre sus aliados en la región.

La coincidencia es total: tanto Israel como países como Emiratos Árabes Unidos y Baréin buscan que Washington mantenga una postura firme. En ese sentido, impulsan una hoja de ruta que establece requisitos previos antes de cualquier cese de hostilidades.

Entre las exigencias centrales figura la desarticulación del programa nuclear iraní, la supervisión internacional bajo la órbita del Organismo Internacional de Energía Atómica y la eliminación de infraestructura vinculada al desarrollo atómico. A esto se agregan restricciones al arsenal misilístico y el compromiso de Irán de cesar sus operaciones indirectas en la región.

Dentro de esta ingeniería diplomática, el primer ministro Benjamin Netanyahu juega un rol determinante, junto a figuras de su entorno político. Las gestiones incluyen tanto canales formales como contactos reservados, en algunos casos con actores con los que no existen relaciones diplomáticas abiertas, como Arabia Saudita.

El endurecimiento del bloque también se refleja en declaraciones públicas. Representantes del Golfo dejaron en claro que una tregua sin condiciones no resolvería el problema de fondo. La prioridad, sostienen, es neutralizar la capacidad de Irán de proyectar poder en la región.

El conflicto ya dejó señales concretas de su impacto. Episodios recientes afectaron zonas sensibles en territorio del Golfo y reavivaron la preocupación por la seguridad del estrecho de Ormuz, paso estratégico para el comercio mundial de energía. Ante este escenario, algunos países comenzaron a reforzar su alineamiento con Washington en materia de defensa.

Por el lado iraní, la postura es ambigua. Si bien rechazó propuestas iniciales, no cerró completamente la puerta a nuevas negociaciones. Esto abre una ventana incierta en la que conviven la posibilidad de diálogo con el riesgo de una escalada.

En la Casa Blanca, la lectura parece inclinarse hacia una mayor sintonía con sus socios regionales. Todo indica que cualquier intento de acuerdo deberá contemplar ese equilibrio de intereses, donde la presión coordinada de Israel y los países del Golfo se vuelve un factor determinante.

En definitiva, el camino hacia una eventual tregua aparece condicionado por exigencias cada vez más firmes. En Medio Oriente, la paz —si llega— estará atada a condiciones mucho más exigentes que en intentos anteriores.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto