Medio Oriente entra en una fase decisiva: Trump habilita a Israel a avanzar contra Hezbolá en el Líbano

ISRAEL Por Carlos Zimerman

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La crisis en Medio Oriente parece haber entrado en una etapa decisiva, una de esas instancias en las que las decisiones políticas y militares pueden redefinir el equilibrio de poder en toda la región. En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio luz verde a Israel para llevar adelante una incursión terrestre en el sur del Líbano, una medida que marca un giro estratégico frente a la creciente amenaza de Hezbollah.

Según reveló el diario israelí Israel Hayom, Trump aprobó la operación limitada que Israel comenzó a ejecutar la semana pasada en territorio libanés. Además, autorizó que la ofensiva pueda ampliarse de manera significativa si la situación militar lo exige.

La decisión llega en un momento de máxima tensión en la frontera norte israelí, donde los ataques con cohetes de Hezbolá contra poblaciones israelíes se han intensificado en las últimas semanas. Frente a esta escalada, las autoridades israelíes advirtieron que no descartan tomar control de zonas del sur del Líbano como respuesta directa a los bombardeos.

El trasfondo de esta crisis tiene una fecha clave: Estados Unidos había establecido el 1 de enero de 2026 como plazo para que Hezbolá se desarme, en el marco del acuerdo de alto el fuego alcanzado a finales de 2024. Sin embargo, el grupo armado no sólo no avanzó en esa dirección, sino que profundizó su actividad militar en la frontera.

Ante ese escenario, Washington decidió endurecer su postura. La Casa Blanca considera que la organización libanesa —respaldada históricamente por Irán— representa una amenaza permanente para la estabilidad regional.

El propio Trump se refirió públicamente al tema al hablar con periodistas en las afueras de la Casa Blanca.

“Estamos trabajando arduamente en ello. Amamos al Líbano, amamos al pueblo libanés”, afirmó el mandatario estadounidense. “Pero tenemos que deshacernos de Hezbolá. Ha causado desastres durante muchos años”.

Las declaraciones dejan en claro la lógica de la estrategia norteamericana: diferenciar al pueblo libanés del aparato militar de Hezbolá, al que Washington considera un actor desestabilizador clave en Medio Oriente.

Para analistas internacionales, la autorización de Trump no es un gesto menor. Representa, en los hechos, un respaldo político y estratégico a Israel para avanzar militarmente contra la estructura de Hezbolá en territorio libanés si los ataques continúan.

En términos geopolíticos, la decisión también envía un mensaje directo a Teherán. La ofensiva contra Hezbolá —uno de los principales aliados regionales de Irán— podría convertirse en un punto de inflexión en la disputa de poder que atraviesa Medio Oriente desde hace décadas.

Por ahora, la operación se mantiene en un nivel limitado. Pero el escenario es altamente volátil. Si los ataques con cohetes continúan o si la ofensiva terrestre se amplía, la región podría enfrentarse a una nueva etapa de confrontación abierta.

Y esta vez, con el aval explícito de Washington.

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