Cae aprobación de Lula da Silva al peor nivel de todos sus mandatos

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Luiz Inácio Lula da Silva, actual presidente de Brasil, se enfrenta al peor nivel de aprobación de todos sus períodos de gobierno. Así lo determinó una encuesta publicada por Datafolha, que la sitúa en apenas 24 %. Eso representa una caída de 11 puntos en comparación con el resultado registrado en diciembre de 2024. De esta manera, la firma remarca que “tanto la tasa de aprobación como desaprobación no tienen precedentes en la trayectoria de los mandatos de Lula”.

Y es que ni siquiera en 2005, cuando transitaba su primer mandato, la aprobación de Lula había caído como ahora, ya que en ese momento se ubicaba en 28 %. El dato sin duda evidencia la situación en la que se encuentra el gobierno izquierdista de Brasil, el cual no parece capitalizar aceptación, aún cuando el Supremo Tribunal Federal (STF), de tendencia izquierdista, decidió llevar adelante un juicio contra el exmandatario y potencial candidato presidencial para 2026, Jair Bolsonaro.

Las causas de la caída en la aprobación de Lula da Silva pueden ser varias. Por ejemplo, el alza en el precio de los alimentos ha sido de casi 8 % en comparación con 2024, según datos de la agencia nacional de estadísticas de Brasil, citados por Associated Press. Sumado a eso, una encuesta de la firma privada Genial/Quaest mostró “un aumento en la desaprobación entre mujeres, personas negras y en el noreste de Brasil, región de mayor pobreza”. Con ese escenario y un posible sustituto capitalizando los votos de Bolsonaro, Lula da Silva entra en la recta fina de su tercer mandato.

¿El octogenario Lula irá por la relección?
Se desconoce si el presidente petista se postulará para las elecciones de 2026. Para ese momento tendrá 81 años. Es decir, si Lula da Silva gana y completa un nuevo mandato, terminaría su posible reelección en 2030 con 85 años.

Haciendo una comparación, es casi la misma edad con la que Joe Biden, expresidente de Estados Unidos, se había postulado para un segundo periodo frente a Donald Trump. Pero fue justamente su deteriorado estado cognitivo producto de su vejez lo que jugó en contra de su candidatura y lo obligó a renunciar a su aspiración. Al final, fue reemplazado por Kamala Harris, derrotada por el republicano.

Además, el mandatario brasileño también viene de superar a finales de 2024 una delicada cirugía para tratar una hemorragia intracraneal. Dos días después se le practicó un cateterismo “para minimizar el riesgo de futuros sangramientos”. Desde su partido aseguraron que «nadie está hablando de sucesión para 2026 en este momento». Pero su estado físico y el derrumbe de su popularidad podrían decretar todo lo contrario.

Bolsonaro sigue con la mirada puesta en la Presidencia
Sumado a todo lo anterior, el país vive una profunda polarización producto de la judicialización de la política con la persecución a la oposición desde el STF. No solo Jair Bolsonaro será enjuiciado por orquestar un supuesto golpe de Estado. Junto a él deberán presentarse otros siete acusados que van desde antiguos ministros hasta militares de alto rango. Por otro lado, su hijo, el diputado Eduardo Bolsonaro, se exilió en Estados Unidos debido a la presión ejercida por el juez Alexandre de Moraes, amenazas de confiscación de su pasaporte y acusaciones que podrían derivar en su encarcelamiento.

El expresidente Bolsonaro está seguro de su camino político rumbo a las presidenciales de 2026. «Soy el plan A, el plan B también y el plan C», dijo hace pocos meses. «Hasta después de mi muerte física o política definitiva no pensaré en un posible nombre», añadió en referencia a un reemplazo. En contraste, la popularidad de Lula da Silva va en picada, reduciendo sus posibilidades de reelección.

Fuente: PanamPost

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