



Israel se mantiene calurosa y, aparentemente, feliz. Los vientos de la inminente primavera invitan a los ciudadanos a pasar el día en la playa, ajenos a que, apenas a pocos kilómetros, el caos se ha vuelto a apoderar de la franja de Gaza, ensombreciendo el futuro de la región. El punto muerto en el que se encontraban Israel y Hamás, tras el fin de la primera fase del alto el fuego y las negociaciones estancadas para implementar la segunda, ha volado por los aires. Una oleada de bombardeos israelíes en la madrugada del lunes al martes provocó, según el Gobierno gazatí (a su vez controlado por Hamás), más de 400 muertos.


Uno de los días más sangrientos desde el inicio del conflicto, el 7 de octubre de 2023, que deja más hipotética que nunca la esperanza de un cese de las hostilidades. Pese a que numerosos organismos y naciones se han pronunciado para que la violencia no escale y se vuelva al acuerdo de alto el fuego, es obvio que la situación está más complicada ahora que hace escasos días.
Estos bombardeos han provocado reacciones encontradas en el país hebreo. Sectores de la derecha política y parte de la opinión pública respaldan la ofensiva, argumentando que es necesaria para debilitar a Hamás y garantizar la seguridad de Israel. Consideran que el alto el fuego permitió a Hamás reagruparse y rearmarse, y que la única solución viable es una operación militar contundente que elimine la amenaza que representa el grupo islamista.
Sin embargo, voces críticas, especialmente desde la izquierda política y organizaciones de derechos humanos, han expresado su preocupación por el impacto de la reanudación de los bombardeos en la población civil de Gaza y en la situación de los rehenes israelíes. Argumentan que la vía militar solo perpetuará el ciclo de violencia y que es necesario buscar una solución política al conflicto.
Divisiones en las familias de los rehenes
El foro de las familias de los rehenes israelíes ha condenado la decisión de Benjamín Netanyahu de romper la tregua en Gaza. En un comunicado, los familiares de los secuestrados el 7 de octubre de 2023 acusan a Netanyahu de haber decidido «renunciar a la vida de los rehenes», según informa el diario Times of Israel.
«El gran temor de las familias, de los rehenes y de los ciudadanos de Israel se ha hecho realidad», afirman en la nota. «Estamos horrorizados, furiosos y atemorizados por la deliberada ruptura del proceso de liberación de nuestros seres queridos de la terrible cautividad de Hamás», añaden.
El Foro Tikva, por su parte, que agrupa a otras varias familias israelíes con rehenes en Gaza, ha aplaudido los bombardeos que han causado hasta el momento más de 300 muertos en la Franja esta madrugada. A través de un comunicado, señalan que apoyan al Ejecutivo, a las Fuerzas de Seguridad y al ejército «en su renovada lucha contra el enemigo en Gaza».
La propuesta árabe
Mansour Abbas, líder de la Lista Árabe Unida, prefiere mantener la prudencia en sus declaraciones y buscar una solución pacífica: «La guerra no resolverá ningún problema, solo evidenciará los problemas en la región. Llamamos al gobierno a seguir la iniciativa de Egipto, que creo que es histórica porque devuelve a todo el mundo a donde pertenece y eventualmente traerá paz a la región». Abbas ha insistido en que «nuestra iniciativa contribuirá a los esfuerzos que están tratando de acabar esta guerra y devolver a los secuestrados a Israel. La mejor manera de acabar el conflicto es con una solución política y pacífica».
Sharren Miriam Haskel, viceministra de Asuntos Exteriores de Israel, sin embargo expone que «el 7 de octubre todo cambió, nos dimos cuenta de que luchamos por la supervivencia de Israel. Unimos fuerzas y tuvimos un gobierno común para navegar esta guerra. Luchamos contra Hamás en Gaza, contra Hezbolá desde el Líbano, contra milicias en Siria e Irak, los hutíes en Yemen y una confrontación directa con Irán. Hay que asegurarse de que Hamás está desarmada y que los rehenes vuelven a casa».
Boaz Bismuth, periodista y miembro de la Knesset, mantiene esa línea declarando que «el 7 de octubre fue el mayor fracaso de nuestro Ejército y nuestros servicios secretos. Pero no pasará de nuevo. El reto es enorme ahora, no recuerdo en la época moderna un desafío así. Israel tiene siete frentes abiertos. Para tener estabilidad y seguridad hay que ganar la guerra. No hay hambruna en Gaza, eso es una gran mentira. Nuestra prioridad son los 59 rehenes, pero sin presión militar no podremos verlos de nuevo. Hamás no puede quedarse en Gaza, no hay futuro con Hamás».
Khaled Abu Toameh, un árabe que vive en Israel, ha declarado que «la solución de los dos estados es una amenaza constante para Israel y la única manera es despoblar Gaza entera para asegurarse de que Hamás está exterminada».
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por su parte, en un mensaje a la nación ha asegurado que «a partir de ahora, las negociaciones solo tendrán lugar bajo fuego. Hamás ya ha sentido nuestra fuerza y esto es solo el comienzo. Seguiremos luchando para lograr todos los objetivos de la guerra». Netanyahu, además, criticó a los que creen que el retorno a la guerra responde a consideraciones políticas: «No hacen más que repetir la propaganda de Hamás. Y cuando estos terroristas se incrustan en zonas civiles, cuando utilizan a civiles como escudos humanos, son ellos los responsables de todas las bajas no deseadas».
Israel ha confirmado la muerte de cinco altos cargos del grupo islamista en los bombardeos, mientras que el Ministerio de Sanidad gazatí ha registrado la muerte de 404 personas, entre las que figuran 174 menores y 89 mujeres. Hamás vuelve a quedar descabezada y claramente debilitada, aunque cuenta con el apoyo de los hutíes, respaldados a su vez por Irán, que ayer mismo lanzaron un misil hipersónico contra una base en Israel y cuyo líder, Abdelmalek al Huti, ha advertido que reanudarán su escalada contra Israel «al más alto nivel»
La maniobra política de Netanyahu
La decisión del primer ministro israelí de reanudar los ataques también se puede entender desde el punto de vista de la política nacional. El partido nacionalista Poder Judío, liderado por el exministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir, ha anunciado su regreso a la coalición del Gobierno. Con su vuelta, el Ejecutivo recupera fuerza en un momento donde las críticas se estaban acrecentando.
Por si fuese poco, el primer ministro tenía que testificar en el juicio por corrupción, una comparecencia que ha aplazado por «motivos de seguridad» tras la reanudación de los bombardeos.
La situación en Israel sigue siendomuy incierta, con una sociedad profundamente dividida sobre los siguientes pasos del conflicto. En Jerusalén, decenas de personas se manifiestan contra el Gobierno, pidiendo el fin de la guerra y la vuelta de los rehenes. Cuando se les pregunta si se les puede sacar una foto solo ponen una condición: «que ayude a traerles de vuelta».
¨Para El Debate




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