En España, la necesidad de acallar la disidencia no es un tema solo de la izquierda
Por estas horas, España comienza a considerar un eventual cambio de signo político en el gobierno, con un Pedro Sánchez que tuvo que llamar a elecciones tras fracasar en el parlamento con su reforma comunista de vivienda. Apenas arrancó la campaña, otro accidente de trenes parece haber enterrado la suerte de un mandatario, que no tiene más nada que ofrecer que la cabeza de su ministro de Transportes.Análisis político profundo
Por otra parte, cuando uno mira lo que hay en el campo de la oposición, sin dudas se preocupa. Por el lado de Vox se ve una respuesta enérgica a los desatinos del gobierno, pero hay una torpeza intelectual relevante en materia económica. El partido de Santiago Abascal está empecinado en su problemática nacionalista y su última gran lucha en Bruselas fue la oposición absoluta al tratado entre la Unión Europea y el Mercosur.
Aunque la agrupación derechista creció, todo indica que el Partido Popular sería el partner mayoritario de una eventual coalición de gobierno de lo que ahora es la oposición. Sin embargo, el PP no se muestra indignado con las problemáticas ideológicas de un PSOE que terminaron generando desgracias en el plano de la política pública, como las desidias en materia de inmigración.
Recientemente, Alberto Núñez Feijóo mostró poco desagrado ante los caballitos de batalla de la izquierda española, como la existencia de un «ministerio de Igualdad». En su opinión, el problema es que hay mucha burocracia y que la ministra «trabaja» poco tiempo, como si se pudiera medir su utilidad en clave marxista de valor-trabajo.
Ahora, estas referencias actuales del PP tienen que ver con sus antecesores y también sus desatinos. Por ejemplo, Mariano Rajoy, quien se encuentra de visita en Argentina, aseguró que es momento de regular las redest sociales. En su opinión, el sistema en libertad termina siendo «el paraíso de los energúmenos».
«Parece que importa más la opinión de un energúmeno que de un Premio Nobel. Y cuanto más energúmeno sea el energúmeno, más apoyos va a tener”, aseguró el exmandatario español.
La posición de Rajoy, asegurando que regular las redes es «cuidar la democracia», apela a una vieja falacia, donde se cuestiona una problemática real —si la hubiera en este caso— para proponer una «solución».
Fuente: PanamPost
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