¿Hay algo peor que Pedro Sánchez? Sí, Irene Montero presidente del Gobierno

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Si pensábamos que los escándalos de corrupción de su esposa, su hermano y su entorno político cercano, así como la crisis de vivienda y la invasión masiva de inmigrantes irregulares a Ceuta hacían de Pedro Sánchez el peor candidato para las elecciones generales del 29 de noviembre, estábamos equivocados. Aunque sí representa el mayor peligro para la democracia y la unidad española por ostentar actualmente el poder gracias a una polémica alianza con partidos separatistas –que el PSOE estaría dispuesto a revalidar y ampliar para extender su mandato–, más a su izquierda aparece una candidata que, a pesar de tener escasas posibilidades de triunfo según las encuestas, es un personaje incluso más nefasto. Irene Montero consiguió 24136 votos en las primarias de su partido Podemos para aspirar a ser presidente del Gobierno español, acumulando una larga lista de propuestas tan delirantes como nocivas desde los tiempos en que se desempeñó como ministra de Igualdad.

La eurodiputada era la única candidata que competía en estas internas en las que votaron 26590 personas inscritas en el partido, una cifra inferior a la participación de 27172 registrada en la asamblea ciudadana del año pasado, cuando Ione Belarra fue reelecta como secretaria general de Podemos. Sin embargo, estas primarias fueron únicamente un trámite para la pretensión de Irene Montero de ser candidata a presidente del Gobierno español y primera en la lista en Madrid, pese al desplome que ha sufrido su formación política en los últimos años.

Desde las elecciones generales de 2015, cuando Podemos consiguió poco más de 20 % de los votos en conjunto con sus aliados y con Pablo Iglesias a la cabeza, el partido morado no ha dejado de caer, al punto que, por sobrevivencia política, posteriormente ha preferido acudir en coalición para evitar una fragmentación de la izquierda y disimular el descalabro propio que se aceleró con la derrota de Iglesias en las autonómicas de la capital, cuando renunció a la Segunda Vicepresidencia del Gobierno español para intentar sacar a Isabel Díaz Ayuso de la Presidencia de la Comunidad de Madrid y se quedó con las manos vacías.Alertas noticias

Ahora, con Podemos en notable desventaja, Irene Monterno aspira a ser presidente del Gobierno, cuando lo más cerca del poder central que ha estado su partido ha sido entre enero de 2020 y marzo de 2021 con su pareja, Pablo Iglesias, al lado de Pedro Sánchez como segundo hombre en el Ejecutivo. Mientras tanto, ella formaba parte del mismo gobierno como ministra de Igualdad, un cargo que preservó un poco más, hasta noviembre de 2023. Pero ahora intenta capitalizar votos de la extrema izquierda cuestionando duramente a quien fuera su jefe por no ser lo suficientemente radical. El resultado de esta estrategia no se refleja en las encuestas. El último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), organismo público adscrito al Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, muestra a Podemos con una intención de voto para las elecciones de noviembre de apenas 3,1 %.

El nefasto expediente político de Irene Montero
Sin embargo, no se puede olvidar quién es Irene Montero, que espera llegar a presidente del Gobierno con pactos en las distintas circunscripciones con partidos de corte regionalista y acuerdos en al menos diez comunidades para «no perder ningún voto», según ha manifestado. Y es que, en su caso, no se trata solo de cuánto apoyo consigue en las urnas sino del ruido que ella hace. Se trata de la misma persona que desde el Ministerio de Igualdad impulsó la polémica ley del «solo sí es sí», que lejos de proteger a las mujeres terminó reduciendo las penas de agresores sexuales y dejando a violares en libertad.

Otra iniciativa de Montero fue la polémica «ley trans», que permite tres cambios de sexo en dos años e incluye a menores a partir de los 16 años, sin el consentimiento de sus padres, según lo que fue su propuesta. Además, llegó a hacer apología a la pedofilia cuando dijo en septiembre de 2022 que «todos los niños, las niñas, les niñes de este país tienen derecho a conocer su propio cuerpo, a saber que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren», para luego agregar que «tienen derecho a conocer que pueden amar o tener relaciones sexuales con quienes les dé la gana, basadas eso sí en el consentimiento».

Y por si todo esto no era suficiente, desde el Parlamento Europeo ha propuesto expropiar casas a los españoles para, según ella, solucionar el problema de la vivienda; ha sido una ferviente defensora de la causa palestina guardando silencio cuando se trata de la opresión que sufren las mujeres bajo el islam aunque enarbola las banderas del feminismo; ha sido cómplice del chavismo en Venezuela y hasta avaló el fraude de Nicolás Maduro en las elecciones de 2024; y más recientemente propuso acoger en España a todos los inmigrantes irregulares que invadieron Ceuta porque, según su lógica, si en el país se han recibido refugiados ucranianos y venezolanos también hay que hacer lo mismo con los marroquíes.Consultar atlas

Una candidatura funcional para Pedro Sánchez
En resumen, aunque Irene Montero no parece representar una amenaza para las intenciones de Pedro Sánchez de seguir como presidente del Gobierno ni para la oposición del Partido Popular y Vox que buscan sacar al PSOE del poder, resulta funcional para los intereses de los socialistas, que de cierta manera lucen como moderados frente a tantos delirios que acumula la dirigente de Podemos en su expediente, que le sirve además a Sánchez para demostrarle a los españoles indecisos que sí puede haber algo peor que él.

Fuente: PanamPost

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