Bessent celebra el respaldo europeo a la ofensiva económica de Trump contra Irán

EE.UUAgencia Internacional de Noticias (AIN)Agencia Internacional de Noticias (AIN)

Q2NZDUUGPFHFVPHV2SWD4RG5MI

Resumen

  • Scott Bessent destacó el respaldo europeo a la presión económica sobre Teherán.
  • Washington busca cortar las vías de financiamiento que todavía sostienen al régimen iraní.
  • La estrategia estadounidense apunta especialmente al sistema financiero y a las redes que permiten a Irán evadir sanciones.
  • Bessent aseguró que la presión internacional seguirá aumentando.
  • Bruselas respaldó los esfuerzos para presionar a Irán, aunque su posición es más cautelosa de lo que sugirió Washington.
  • Estados Unidos busca convertir el aislamiento económico de Teherán en una herramienta decisiva frente al régimen.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, celebró este viernes el respaldo de la Unión Europea a la creciente presión económica ejercida por la administración de Donald Trump contra el régimen iraní.

Bessent presentó el gesto europeo como una señal de que Washington está consiguiendo ampliar internacionalmente su estrategia para dejar a Teherán cada vez más aislado de los circuitos financieros globales.

“La Unión Europea se ha unido oficialmente a la Operación Paria Económica y agradecemos su firme y temprana postura”, afirmó Bessent.

El funcionario estadounidense fue todavía más contundente al describir el objetivo de la ofensiva: “El mundo está enviando un mensaje claro al régimen iraní: no nos detendremos hasta que se haya cortado toda fuente de financiación que le quede”.

La declaración se produce en un momento de fuerte presión sobre la economía iraní. Washington viene profundizando una campaña destinada a bloquear las fuentes de ingresos de Teherán y a perseguir las instituciones financieras y empresas que permiten al régimen mantener vínculos comerciales con el exterior.

La estrategia de Washington

La administración Trump bautizó su nueva ofensiva como “Operation Economic Outcast”, una estrategia que busca convertir a Irán en un verdadero paria económico, dificultando el acceso de sus instituciones al sistema financiero internacional y reduciendo sus posibilidades de obtener divisas.

Bessent ya había advertido que Estados Unidos pretende “asfixiar económicamente” al régimen iraní y anticipó nuevas sanciones contra entidades financieras vinculadas con Teherán. La ofensiva contempla incluso la posibilidad de avanzar contra actores que faciliten las operaciones iraníes desde terceros países.

El objetivo no es solamente castigar a Irán. La apuesta de Washington es mucho más amplia: quitarle al régimen los recursos necesarios para financiar su programa nuclear, su aparato militar y las organizaciones que sostiene en Medio Oriente.

La presión económica se suma así a la dimensión militar y diplomática del enfrentamiento entre Washington y Teherán.

Europa acompaña, pero con matices

Existe, sin embargo, una precisión importante.

Bessent describió el respaldo europeo como una adhesión formal a la operación estadounidense. Pero la posición expresada públicamente por Bruselas es algo más cautelosa.

La Unión Europea manifestó su apoyo a los esfuerzos destinados a presionar a Irán para que abandone sus actividades desestabilizadoras y señaló que continuará trabajando con Estados Unidos y otros socios del G7 para mantener la presión sobre Teherán.

Pero Bruselas también dejó abierta la puerta a nuevas iniciativas diplomáticas y no anunció formalmente su incorporación a la operación estadounidense ni un nuevo paquete de sanciones equivalente al planteado por Washington.

La diferencia no es menor. Estados Unidos pretende llevar la presión financiera hasta sus últimas consecuencias, mientras Europa intenta combinar las sanciones con una salida diplomática.

Irán, cada vez más presionado

Mientras tanto, la economía iraní atraviesa un escenario extremadamente delicado. Las sanciones, la caída de las exportaciones petroleras y las dificultades para acceder a divisas están golpeando severamente al país.

Según Reuters, las exportaciones iraníes de petróleo llegaron a caer desde aproximadamente 1,7 millones de barriles diarios a unos 260.000, mientras la moneda iraní sufrió una fuerte depreciación y la inflación se disparó.

Teherán, sin embargo, intenta transmitir que todavía conserva capacidad de resistencia. El gobernador del Banco Central iraní aseguró recientemente que el país dispone de suficientes reservas de moneda extranjera y que la economía no está al borde del colapso.

Pero la realidad es que el margen de maniobra se reduce.

La estrategia de Trump apunta precisamente a eso: cerrar una por una las puertas que todavía permiten al régimen sobrevivir económicamente.

Una presión que busca cambiar la ecuación

La Casa Blanca parece decidida a demostrar que Irán no puede sostener indefinidamente una estructura militar, nuclear y regional mientras mantiene acceso a los recursos del sistema financiero internacional.

En ese escenario, el respaldo europeo —aunque tenga matices— representa un elemento importante para Washington.

La apuesta de Trump y Bessent es clara: si el régimen iraní pierde progresivamente sus ingresos, sus canales financieros y sus socios comerciales, llegará un punto en el que deberá elegir entre modificar su conducta o afrontar un deterioro económico todavía mayor.

La ofensiva económica, por lo tanto, dejó de ser una herramienta secundaria. Se convirtió en uno de los principales frentes de la estrategia estadounidense frente a Teherán.

Y Bessent dejó en claro que, por ahora, Washington no tiene intención de levantar el pie del acelerador.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto