El petróleo vuelve a subir por la incertidumbre sobre la reapertura del estrecho de Ormuz

MUNDOAgencia Internacional de Noticias (AIN)Agencia Internacional de Noticias (AIN)

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El precio del petróleo volvió a subir ante la falta de certezas sobre la reapertura del estrecho de Ormuz, mientras Irán confirmó avances en las conversaciones con Omán para establecer nuevas condiciones y corredores de navegación, pero dejó en claro que ese entendimiento no alcanza por sí solo para normalizar el tránsito marítimo.

El mercado reaccionó con cautela. El Brent avanzó 0,8% hasta los 84,22 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) subió 0,7%, hasta los 78,72 dólares. La recuperación se produjo después de una caída superior al 7% registrada la semana anterior, cuando las expectativas de un acuerdo para solucionar la crisis habían generado mayor optimismo entre los operadores.

El problema es que ese optimismo comenzó a enfriarse.

Irán sostiene que las negociaciones con Omán para establecer nuevas rutas de navegación se encuentran en su etapa final. Sin embargo, el canciller iraní, Abbas Araqchi, advirtió que el eventual acuerdo sobre los corredores marítimos no implica automáticamente la reapertura completa del estrecho.

Teherán condiciona la normalización del tránsito a una serie de exigencias dirigidas a Washington, entre ellas compensaciones por los ataques sufridos, el levantamiento de determinadas sanciones, el fin de las amenazas militares y el levantamiento del bloqueo naval. Además, Irán negó que actualmente existan negociaciones directas con Estados Unidos.

Un acuerdo que todavía no es una reapertura

La diferencia entre establecer un corredor y recuperar la navegación normal es fundamental.

Las conversaciones entre Irán y Omán apuntan a organizar nuevas rutas para permitir el paso de embarcaciones comerciales por el estrecho. Pero Washington ya dejó en claro que no aceptaría un esquema que otorgue a Irán el control sobre el tránsito marítimo ni un mecanismo que implique permisos iraníes para que los barcos puedan navegar.

Ese desacuerdo explica buena parte de la cautela que domina actualmente al mercado petrolero.

Para los operadores, no alcanza con que Teherán y Mascate anuncien un entendimiento. Las compañías navieras necesitan garantías concretas de seguridad antes de enviar nuevamente sus buques y petroleros por una zona que permanece sometida a una fuerte tensión militar.

El estrecho de Ormuz es particularmente sensible para el mercado energético mundial porque conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico. Por allí circula habitualmente una porción significativa del petróleo transportado por vía marítima, por lo que cualquier interrupción prolongada puede repercutir rápidamente sobre los precios internacionales.

Teherán mantiene la presión

La estrategia iraní consiste ahora en utilizar la reapertura del estrecho como una herramienta de negociación con Estados Unidos.

Mientras las conversaciones técnicas con Omán avanzan, Teherán mantiene otras demandas políticas y económicas sobre la mesa. Esa combinación genera una situación paradójica: hay avances para crear las condiciones de navegación, pero todavía no existe un acuerdo político que permita garantizar la reapertura total.

La Casa Blanca, por su parte, mantiene la presión sobre Irán. El punto de conflicto central es quién tendrá capacidad efectiva para determinar las condiciones del tránsito marítimo.

Washington no quiere que una eventual solución termine consolidando un mecanismo mediante el cual Irán pueda decidir qué barcos ingresan, cuáles salen y bajo qué condiciones.

El mercado mira a Ormuz

La reacción del petróleo refleja precisamente esa incertidumbre.

La semana pasada, las expectativas de una solución habían provocado una fuerte baja de los precios. Pero las nuevas advertencias iraníes volvieron a introducir una prima de riesgo geopolítico en el mercado.

Los analistas consideran que cualquier señal positiva que permita avanzar hacia una reapertura efectiva puede presionar nuevamente a la baja al petróleo. Por el contrario, un fracaso de las conversaciones, nuevas restricciones a la navegación o una escalada militar podrían generar rápidamente nuevas presiones alcistas.

El estrecho, por lo tanto, volvió a convertirse en el principal termómetro del mercado energético.

La conclusión es clara: hay negociaciones, hay un posible corredor marítimo y hay avances diplomáticos, pero todavía no hay una reapertura normal de Ormuz.

Y mientras esa diferencia no se resuelva, el petróleo seguirá negociándose bajo la sombra de la incertidumbre.

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