


Tensión en el Golfo: el control del estrecho de Ormuz pone en jaque el acuerdo entre Estados Unidos e Irán
MUNDO
Agencia 24 Noticias

El entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán atraviesa uno de sus momentos más delicados. El Memorando de Entendimiento de 14 puntos, que buscaba abrir una nueva etapa en la relación entre ambos países, enfrenta un fuerte obstáculo debido a la disputa por el control del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta para el transporte de petróleo.
El paso, por donde circula una parte significativa del crudo que se produce en Medio Oriente con destino a los mercados internacionales, se convirtió en el principal foco de desacuerdo entre Washington y Teherán.
Mientras la administración de Donald Trump mostró cierta flexibilidad respecto a los tiempos que Irán pretende utilizar para permitir el ingreso de inspectores internacionales encargados de supervisar el desmantelamiento de su programa nuclear, la postura cambia por completo cuando se trata de la libre navegación en Ormuz.


Desde la Casa Blanca consideran inaceptable que la Guardia Revolucionaria iraní tenga capacidad para condicionar el tránsito de embarcaciones comerciales por ese corredor marítimo. La preocupación no solo responde a cuestiones de seguridad internacional, sino también al impacto económico que podría generar una eventual restricción.
Analistas advierten que un mayor control iraní sobre el estrecho podría traducirse en un fuerte incremento del precio internacional del petróleo, con consecuencias directas sobre el valor de los combustibles en Estados Unidos. Además, los principales aliados de Washington en el Golfo Pérsico —entre ellos Arabia Saudita, Qatar, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos— quedarían expuestos a una mayor influencia de Teherán.
El principal punto de conflicto se encuentra en el artículo quinto del Memorando. Allí se establece que Irán se compromete a facilitar, mediante sus mejores esfuerzos, el paso seguro y sin costos para los buques comerciales durante un período inicial de 60 días entre el Golfo Pérsico y el mar de Omán.
El documento también prevé el inicio inmediato de la navegación comercial y fija un plazo de 30 días para completar las tareas de remoción de minas y otros obstáculos militares que dificulten el tránsito marítimo.
Otro aspecto relevante del acuerdo contempla que Irán inicie conversaciones con el Sultanato de Omán para definir el futuro esquema de administración y prestación de servicios marítimos en el estrecho de Ormuz, en coordinación con los demás países ribereños y respetando las normas del derecho internacional y los derechos soberanos de los Estados costeros.
Sin embargo, la interpretación de ese punto es diametralmente opuesta entre ambas partes. Mientras Teherán sostiene que mantiene la autoridad sobre el estrecho, Washington insiste en que la libertad de navegación es un principio innegociable y que ninguna nación puede imponer restricciones al comercio internacional en una vía marítima de semejante importancia estratégica.
La evolución de esta disputa será determinante para el futuro del acuerdo bilateral y para la estabilidad de una región que continúa siendo clave para el abastecimiento energético mundial.




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