


Construcción de carretera en Chile por estatal china anticipa crisis diplomática
MUNDO
AGENCIA INTERNACIONAL DE NOTICIAS

Del buen ánimo que rondó la entrega de una concesión a China en Chile, para la construcción del tramo de la carretera de la Ruta 5, que uniría a Talca con Chillán, no queda nada. Los retrasos y multas que enfrenta el proyecto valorado en 800 millones de dólares anticipa una crisis diplomática entre ambos países.
La discordia está en el aire. Si bien el inicio de la obra adjudicada en 2021 a la Compañía de Construcción de Ferrocarriles de China (CRCC, por sus siglas en inglés) se fijó para enero de 2025, las últimas estimaciones apuntan a marzo de 2027.
Esa demora ya detonó discrepancias con el Ministerio de Obras Públicas (MOP). El despacho impuso una multa de 450 millones de dólares. Sin embargo, el número de sanciones alcanzó las 1400 el año pasado por incumplimientos de plazos, retrasos administrativos y precario mantenimiento.


En su defensa, la estatal china solicitó una compensación por sobrecostos de 142 millones de dólares ante el Panel Técnico de Concesiones (PTC), instancia que evalúa el proyecto de 195 kilómetros, que abarca puentes, viaductos, pasos ferroviarios, retornos y pasarela.
La compañía atribuyó la postergación de los trabajos a modificaciones en las obras. Incluso, alegó que la concesionaria desconoce las faenas a ejecutar, lo que “deriva en un proyecto que no resulta viable”. Sin embargo, sólo logró el reconocimiento de 59 millones de dólares como indemnización.
Relación bajo tensión
La inconformidad de las partes está lejos de una recuperación, considerando que CRCC tiene otros seis proyectos a su cargo sin resultados favorables. De hecho, incurrió en «fallas graves» en su contrato con el Metro de Santiago para la extensión de la Línea 7. Su tuneladora conocida como «La Matucana» con capacidad para avanzar entre 15 y 17 metros, mediante sus anillos de hormigón, se estancó tres meses provocando la revocación de la licitación y un aplazamiento de la obra hasta 2028. Se fue con 1,6 kilómetros excavados de los 6,6 que prometió tener listos.
El consorcio también reporta dificultades en la construcción del nuevo hospital de Coquimbo adjudicado en 2022. Este mes solicitó al MOP una ampliación de plazo para el desarrollo del proyecto de 200 millones de dólares, argumentando dificultades de ingeniería para cumplir con la ejecución del recinto que contempla más de 130 mil metros cuadrados construidos, 605 camas, 18 pabellones quirúrgicos y 139 box de atención. Apenas declara 25 % de avance.
Un balance similar arroja el proyecto de ampliación del Hospital Dr. Humberto Elorza Cortés de Illapel de 122 millones de dólares financiados por el ministerio de Salud. Aunque el contrato se firmó en noviembre de 2024 con la CRCC para levantar una institución de mediana complejidad de 135 camas de hospitalización en 50.000 metros cuadrados, el único registro formal es el de la colocación de la primera piedra en noviembre.
De esa manera también se evalúan otros dos centros médicos en la Red O’Higgins entregados a la compañía del régimen de Xi Jinping. Mientas, sobre el proyecto Tren Santiago-Batuco de 470 millones de dólares para construir seis estaciones ubicadas en las comunas de Lampa, Quilicura y Renca sólo se sabe que se firmó en agosto del año pasado y debe estar listo en 2029.
Gobierno con guante de seda estratégico
Un documento interno del MOP filtrado por ExAnte recomienda al biministro de Obras Públicas y Transportes, Louis de Grange, posicionar a su despacho sólo como contraparte técnica frente a los siete contratos vigentes en el que participa la empresa china. Para ello, se sugiere resaltar «los principios de igualdad de trato regulatorio y certeza contractual aplicables a todos los oferentes, sin generar expectativas de protección extraordinaria».
También exhorta a presentar la cartera de proyectos que se darán en concesión entre 2026 y 2030 «como oportunidad abierta y competitiva» y «explorar asistencia técnica china en desalación de gran escala, almacenamiento hídrico y obras viales en geografías complejas». Nada más.
El documento le advierte que los conflictos con empresas estatales de Pekín trascienden lo económico y escalan al plano diplomático. El mensaje es claro: ni una palabra debe mencionar o citar a la CRCC la empresa estatal china con base en Pekín, dedicada operaciones de construcción; actividades de estudio, diseño y consultoría; operaciones de fabricación; y otros negocios, los que incluyen logística y servicios inmobiliarios.
Un embajador conflictivo
Con la estrategia, Chile mitiga las dificultades de los negocios de China en el área de infraestructura que tienen un defensor inusual: Niu Qingbao, el embajador en Santiago.
Aunque las diferencias ameritan canales administrativos o comerciales, en sus cincos años en el cargo llevó la relación bilateral de un carácter económico-contractual a lo político-estratégico. «Cualquier controversia en los contratos de concesión (con firmas chinas) tiene repercusiones diplomáticas inmediatas a través de la Embajada” asegura la minuta del gobierno.
Su desempeño refleja que las compañías chinas por ser estatales mezclan el factor diplomático con la dimensión empresarial. Ello explicaría que el documento reservado de la cartera de Obra Públicas chilena describiera al embajador como un funcionario de “estilo confrontacional» en comparación con su antecesor, Xu Bu-su.
Niu Qingbao es distinto. Insiste en interpelar al Ejecutivo y al Legislativo si considera afectados los intereses patrimoniales de las empresas de su país. Todo ello también lo observa Estados Unidos. Cada inversión del gigante asiático Washington la evalúa en tres niveles: las que configuran una amenaza a su seguridad; las que perjudican la cadena de suministro de recursos críticos y las que compiten en su área de influencia.
Hasta ahora, China está lejos de registrar operaciones mineras en Chile como las que mantiene en Perú, donde participa de minas como Las Bambas, Toromocho o Marcona. Tampoco hay proyectos en el corto plazo. Sólo la compañía China Kingstone Mining anunció un primer proyecto de oro en la Región de los Ríos. Sin embargo, el metal dorado no está considerado como mineral crítico por Estados Unidos ni el hierro ni el cobre.
Sin protagonismo en el sector, el resto de las inversiones de China en Chile superan el escáner estadounidense pero nadie garantiza que Tianqi continue como accionista de SQM o que los contratos de las empresas de telecomunicaciones Movistar, Wom y Claro con proveedores chinos como la estatal ZTE y Huawei permanezcan sin conflicto. Ese sí es un sector clave para EEUU. La revocación del cable submarino que pretendía conectar Hong Kong con Valparaíso lo demostró.
Fuente: PanamPost





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