¿Trump traicionó a los iraníes con el acuerdo de paz? ¿Quién ganó la guerra?

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Muchas veces, las guerras no tienen claros ganadores y perdedores. A diferencia de cuando un bando ofrece la rendición incondicional, lo que no deja dudas sobre la lectura de la situación, en varias oportunidades los bandos beligerantes reconocen que llegan a una situación donde es mejor pedir y aceptar «tablas». Cuando esto sucede, en el marco de la política doméstica, las dos partes del conflicto se autoperciben como ganadoras. Esto es lo que sucedió con el acuerdo de paz entre Irán y los Estados Unidos.

Con esta realidad sobre la mesa, y ante la imposibilidad de simplemente leer el resultado del conflicto en un titular del diario, es necesario apelar a la interpretación propia, para sacar una conclusión de lo que verdaderamente sucedió. Porque, aunque tenga muchas lecturas, la verdad es la verdad y es una sola.Periódicos

Antes que nada, en términos generales, es fundamental lo que logró el gobierno de Donald Trump en cuanto a la cancelación del plan nuclear del régimen iraní. De contar con bombas atómicas, Irán iba a poner en jaque al mundo. Israel no iba a dejarse destruir, por lo que hubiese utilizado sin dudas su arsenal, en caso de ser necesario. Al liquidar las ambiciones nucleares del régimen, Estados Unidos, más allá de sus intereses particulares, le hizo un favor a la población entera.

Ahora, es evidente que las cosas no salieron del todo como Trump quería. Desde el inicio del conflicto hasta el día de hoy, el gobierno estadounidense cambió varias veces de narrativa. Cuando todo comenzó, el mandatario norteamericano parecía volcarse por una solución a la «venezolana», lo que muchos advertimos que era una locura total, dadas las características particulares de los cabecillas del régimen. Por esos días, Trump señalaba que se debía tomar nota de las lecciones de Iraq, tras el derrocamiento de Saddam Husein.

En ese momento, es evidente que las cosas comenzaron a cambiar para la administración Trump. En medio de un conflicto, que comenzaba a extenderse más de lo deseado y anunciado, el presidente de los EEUU llama a la población iraní a doblegar al gobierno, para conseguir un cambio de régimen. Este objetivo tampoco se cumplió y muchas personas perdieron la vida.Entrevistas exclusivas

Finalmente, Pakistán, que ofició de mediador, anuncia el final del conflicto y ambas partes se proclaman vencedoras, en la víspera de la difusión del acuerdo. ¿Qué dijo el régimen islámico? Cosas carentes de todo sentido, lógicamente. Dicen que ganaron ellos y EEUU fue obligado a firmar un acuerdo, por no poder doblegar a su país. Las declaraciones oficiales de la teocracia tienen el mismo valor que las comunicaciones oficiales de Corea del Norte.

Ahora, la versión oficial norteamericana también merece mirarla con lupa y con análisis propio. Trump prefirió no vender una victoria apabullante (lo que evidentemente no ocurrió, al menos en los términos que su gobierno pretendía) y salió a hablar bien de la gestión actual de Irán. Aunque no tuvo las palabras elogiosas que eligió para Delcy Rodríguez (catalogada como «great» en más de una oportunidad), el presidente de los EEUU dijo que actualmente hay una tercera camada de dirigentes iraníes «racionales», «no fanáticos», que desean lo mejor para su país.

¿Cuál es la contracara de esto? Que -según ellos- se pudieron cargar a una primera y a una segunda camada de fanáticos no racionales, por lo que ahora es necesario bajar las armas y simplemente celebrar lo que parecería ser el final de las ambiciones nucleares iraníes.

Mientras pasaba todo esto durante un domingo y un lunes muy agitados, en el marco del debut de Irán en la copa del mundo, se pudo ver la «interna» del castigado país. Por un lado, el aparato oficial y por el otro una diáspora espontánea, descentralizada y real, que sigue pidiendo el final del régimen teocrático, en cualquiera de sus versiones. En las últimas horas, los «moderados» que están al frente de Teherán ejecutaron a dos personas más. El príncipe en el exilio y las principales caras de la oposición en el exterior ya tuvieron que moderar sus expectativas. Al día de hoy, aseguran que, tarde o temprano, con o sin ayuda internacional, la dictadura caerá. Es que, si no se logró el cambio de régimen con lo que sucedió hasta ahora, luego del acuerdo firmado ya es más que evidente que nadie se meterá demasiado en los asuntos iraníes.

Muchos se preguntan si Trump «traicionó» a los iraníes, al no haber ido hasta el fondo para resetear de cero la política de ese país, sin restos del régimen que permanece, aunque sea con una tercera camada de dirigentes como dijo el presidente estadounidense. Lo cierto es que Trump y el gobierno de EEUU no tienen la obligación de ser la policía del mundo y nadie puede esperar que un gobierno extranjero aparezca para solucionar los problemas domésticos. Por lo que hasta aquí se sabe, él logró conseguir los objetivos necesarios para su país, tanto en Venezuela como en Irán. Si alguien esperaba otra cosa, debió tener más presente la vieja consigna que indica que los EEUU no tienen amigos, sino intereses.

Pero, quienes se pongan firmes y cuestionen al mandatario estadounidense por no haber conseguido los objetivos más ambiciosos, antes de cargar las tintas exclusivamente contra la potencia del norte, deberían recordar que el mundo, irresponsablemente, lo dejó solo en esta empresa. Ni siquiera aliados estratégicos de toda la vida como el Reino Unido lo acompañaron. Si es cierto que el proyecto nuclear iraní fue desterrado, el planeta entero le debe a Trump un enorme favor. Sin embargo, solamente tuvo el lógico apoyo de Israel para terminar con todos los huevos de la serpiente teocrática. Las potencias miraron hacia otro lado y hasta se dieron el lujo de cuestionar las acciones, que terminarían generando un futuro más seguro para todos.

Pero, como siempre sucede en la política y la geopolítica, la realidad se impone y no todo es como queremos. Lo que sí es necesario es analizar las cuestiones de una manera fría y desapasionada, al menos para tener el consuelo de comprender el panorama tal cual es.

Fuente: PanamPost

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