Bolivia al borde del colapso: el exembajador Jaime Aparicio advirtió una “convergencia explosiva entre crisis y crimen”

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La intensificación de la crisis boliviana tuvo su reflejo en Infobae al Regreso, cuando el exembajador ante la Organización de Estados Americanos, Jaime Aparicio, describió “una convergencia explosiva” entre economía, política y crimen organizado que ha generado caos en las calles de La Paz y Oruro, con reclamos sociales y exigencias de renuncia al presidente Rodrigo Paz.

En una charla con el equipo integrado por Gonzalo Aziz, Diego Iglesias y Gustavo Lazzari, Aparicio detalló la complejidad del conflicto: “Lo que está sucediendo y estamos viendo en las calles, si separamos algunas de las demandas legítimas, es claramente una conspiración política que se ha ido gestando por varias razones”.

El avance de las protestas y la reacción del Gobierno
El exembajador puntualizó que la violencia y los bloqueos se concentran principalmente en La Paz, Oruro y el Chapare, mientras “en Santa Cruz no hay bloqueos, no hay violencia”, atribuyendo la radicalización a la zona andina y a estructuras vinculadas a Evo Morales.

Advirtió: “En Bolivia, las redes de ese crimen transnacional no están referidas solo al narcotráfico, sino también a mafias paralelas ligadas a la minería ilegal, el contrabando de oro, el contrabando en general, el contrabando de combustibles, las ventas ilegales, el robo de autos”. Para Aparicio, estos negocios ilegales “han creado en estos 20 años una superestructura de poder basada en prebendas”.

Las fuerzas de seguridad, según relató Gonzalo Aziz, respondieron con “gases lacrimógenos” y la conformación de “corredores humanitarios para liberar las rutas bloqueadas y evitar el desabastecimiento”. Aparicio sostuvo que “esas fuerzas se han acostumbrado a los privilegios y están financiando esta conspiración”, remarcando que en las últimas jornadas “no están pidiendo reivindicaciones precisas, sino la renuncia del presidente”.

El rol de Evo Morales y las tensiones étnicas
Diego Iglesias introdujo la figura de Evo Morales, a quien Aparicio consideró central en la actual conflictividad: “El señor Evo Morales, que estuvo 20 años junto a Luis Arce en el poder, fue paulatinamente perdiendo la base ideológica de su partido. Lo que ha pasado hoy es que ese apoyo a su movimiento está concentrado en el crimen organizado”. Aparicio aseguró que “el Chapare es el lugar donde el 96% de la coca que se produce va al narcotráfico”.

El entrevistado también vinculó el conflicto con la Constitución boliviana, “redactada con asesoría de españoles financiados por Chávez”, que “suprimió el concepto de ciudadanía y lo convirtió en pertenencia étnica. Eso ha polarizado el país y ha creado una especie de ciudadanos que se autodefinen por su pertenencia étnica y no ciudadana”.

Para Aparicio, este diseño institucional alimenta la fragmentación y la violencia: “Esa lucha es política, es étnica y está financiada, en gran parte, por el crimen organizado”.

La economía, la inflación y el déficit fiscal como detonantes
Consultado sobre el impacto de los recortes presupuestarios, Aparicio fue enfático: “La crisis económica acumulada en Bolivia es parte del problema, pero no las medidas que ha tomado Rodrigo Paz, porque lo que se le critica desde el ámbito democrático es no haber tomado rápido medidas de control de la economía que se estaba saliendo fuera de control”.

Detalló que el déficit “supera el 10%” y que el gobierno de Paz “no tomó medidas de shock como Milei en la Argentina, quiso hacer lo de Macri, un gradualismo que no le resultó bien”.

Aparicio explicó que la única medida efectiva fue “quitar la subvención a la gasolina”, pero que ante la suba internacional de precios y el conflicto en Irán, “al final la subvención se mantiene”. Añadió: “En su presupuesto mantuvo un 9% de déficit y no realizó los cambios estructurales en la justicia ni en las leyes de hidrocarburos y minería. No hubo reformas estructurales, y la inflación del año pasado fue del 20%”.

Si bien reconoció que “hay demandas justas de algunos sectores”, insistió: “El que vemos hoy armado en las calles causando violencia tiene un objetivo político de derrocar al Gobierno. Detrás de eso está Evo Morales y más preocupantemente el crimen organizado”.

Fuente: Infobae

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