Trump endurece su postura frente a Irán y pone al estrecho de Ormuz en el centro de la crisis global

MUNDOAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prepara una definición clave sobre el conflicto con Irán tras considerar “totalmente inaceptable” la última respuesta enviada por Teherán en medio de las negociaciones sobre el programa nuclear y el control del estratégico estrecho de Estrecho de Ormuz.

La decisión será anunciada luego de su visita oficial a China, donde mantendrá reuniones con el presidente Xi Jinping, uno de los principales aliados internacionales del régimen iraní.

En las últimas horas, Trump dejó en claro su malestar con la postura adoptada por Teherán. “Acabo de leer la respuesta de los representantes de Irán. No me gusta. Totalmente inaceptable”, escribió en Truth Social.

La reacción de Washington encontró una rápida respuesta desde Irán. El portavoz de la Cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, defendió las exigencias del régimen y reclamó el levantamiento de sanciones, la liberación de activos congelados y el fin de las restricciones impulsadas por Estados Unidos.

Además, Irán volvió a insistir con mantener capacidad de control sobre el estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el comercio global de petróleo, gas y fertilizantes.

El conflicto por esa zona estratégica se convirtió en el principal foco de tensión entre ambos países. Por allí circula una parte sustancial del suministro energético mundial y cualquier bloqueo o restricción impacta directamente sobre los mercados internacionales.

En la Casa Blanca consideran que Teherán utiliza el control sobre Ormuz como una herramienta de presión política y económica para obtener ventajas en la negociación diplomática.

Antes de viajar a Beijing, Trump encabezó una reunión reservada con su equipo de seguridad nacional. Participaron el vicepresidente JD Vance, el enviado especial para Medio Oriente Steve Witkoff, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el jefe del Estado Mayor, Dan Caine.

Según trascendió, el encuentro giró alrededor de tres posibles caminos que evalúa la administración estadounidense: sostener las negociaciones diplomáticas, avanzar para romper el bloqueo marítimo iraní en Ormuz o incluso ejecutar ataques contra instalaciones estratégicas del régimen.

Dentro del Gobierno norteamericano crece la preocupación por el impacto económico de la crisis. Las dificultades en el tránsito marítimo ya afectan el transporte internacional de energía y provocaron subas en los precios del combustible y de distintos productos básicos, un escenario que también golpea políticamente a Trump en el plano interno.

En Washington entienden que si logran liberar completamente el tránsito en Ormuz, Irán perdería una de sus principales herramientas de presión sobre Occidente y eso podría modificar las condiciones de negociación sobre el programa nuclear iraní.

Por ahora, el presidente estadounidense mantiene abiertas todas las alternativas mientras busca respaldo internacional durante su paso por China, aunque en la Casa Blanca reconocen que Beijing mantiene una posición cercana a Teherán y difícilmente ejerza presión significativa sobre el régimen iraní.

En ese escenario, el estrecho de Ormuz pasó a convertirse en el eje central de una disputa que combina tensión militar, intereses energéticos y una compleja pulseada diplomática con impacto global.

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