¿Quién tiene la culpa del inédito divorcio entre EEUU y Reino Unido?

ACTUALIDADAGENCIA INTERNACIONAL DE NOTICIASAGENCIA INTERNACIONAL DE NOTICIAS

Estados Unidos y Reino Unido han sido, hasta este momento que quedó manifiesto en un simple mensaje en una red social, dos aliados históricos de relevancia. Han estado del mismo lado en las dos guerras mundiales y hasta se han equivocado juntos, cuando fomentaron un golpe de Estado en Irán en 1953, cuyas consecuencias se siguen pagando hasta el día de hoy.

Paradójicamente, ese capítulo que los mantuvo juntos, como en tantas aventuras de trascendencia geopolítica histórica como la derrota a Hitler y a los nazis, terminó desencadenando lo que podría ser un divorcio de magnitudes muy relevantes para el mundo. Como en las separaciones de un matrimonio, cuando el conflicto se pone sobre la mesa, todo es shock y sorpresa. Pero si se mira en retrospectiva, uno puede ver que empezó mucho antes.

En líneas generales, Donald Trump le dice a Keir Starmer y al Reino Unido que deberían comprarle el petróleo a los EEUU, ya que no van a poder conseguir abastecimiento por lo que hoy sucede en el estrecho de Ormuz. Pero también les echa en cara que no lo acompañaron en la decapitación del régimen de los ayatolás. Finalmente, la frase que para muchos pasó desapercibida, pero que es de total relevancia: «Nosotros no estaremos allí para ayudarlos más».

Tan importantes son estas manifestaciones que hasta en otras latitudes como la lejana Argentina, sobre todo después del fallo por la expropiación de YPF, más de uno se anima a soñar con la recuperación de las Islas Malvinas, con la «colaboración» estadounidense. Vale recordar que, en el conflicto armado de 1982, los EEUU estuvieron del lado de su histórico aliado, Reino Unido, lógicamente. Alianza que podría llegar a su fin en cualquier momento.

Ahora, esto que parece ser una realidad bastante concreta, despierta tres preguntas inevitables: ¿Es bueno o malo que suceda? ¿Quién tiene la culpa? ¿Es definitivo?

Si consideramos que Irán es un peligro para el mundo –en lo personal considero que lo es–, hay un responsable claro: la administración británica, que decidió mirar para otro lado cuando hace poco más de medio siglo arrastró a su gran aliado a un golpe de Estado delirante por su necesidad de petróleo accesible. Para los más jóvenes, bien vale recordar que Reino Unido (hasta usando sus servicios de inteligencia) convenció a Estados Unidos de voltear a un gobierno constitucional porque había decidido nacionalizar la Anglo-Iranian Oil Company. Más allá de lo que uno piense al respecto (no seré yo el que lo avale), convengamos que una amenaza nuclear para el planeta parece ameritar un poco más que un cambio de régimen, que ahora es más que necesario. No por interferencia en asuntos externos, sino en defensa propia; además de devolverle la libertad a un pueblo oprimido, lógicamente.

Por lo tanto, si partimos de la base de que el mundo estaría más tranquilo sin la amenaza nuclear iraní, el que parece tener la razón es Trump, pero también podemos llegar a la conclusión de que es «bueno» que EEUU e Israel se hayan puesto al hombro el derrocamiento del régimen. Los países occidentales que cuestionan esta decisión son los «free riders» de algo que les resultará más que conveniente a futuro.

Uno podría decir que el responsable del conflicto es Estados Unidos, ya que fue el que decidió la avanzada. Claro que no hay que analizar a la República Islámica en una foto, sino en su potencial. Dejarla avanzar en su plan nuclear (y permitir la continuidad del régimen garantizaba esto) era algo tan pacífico como no interrumpir a Hitler en su desarrollo político. ¿Hay que recordar la actitud de Chamberlain cuando priorizaba «evitar la guerra a toda costa»? Churchill, más reivindicado por Trump que por la administración británica actual, al punto de tener su busto en su despacho, advirtió todo en su momento. Hoy, en la Casa Blanca hay un Churchill, salvando las distancias, lógicamente, y en el 10 de Downing Street un timorato, al que se le está incendiando su propio país por sus indefiniciones en varios aspectos relevantes que no vienen al caso.

Si aisláramos el conflicto entre EEUU y Reino Unido, como única cuestión relevante en el microscopio, la pregunta sobre si este status actual es temporario o definitivo lo resolverán los británicos y los estadounidenses. Lo que de forma simplista se denomina como el proyecto «woke» y «globalista» tiene su posibilidad en la versión actual del Partido Demócrata. Si se llega a imponer, se terminarán las diferencias, porque Estados Unidos estará en sintonía con la decadencia que gobierna buena parte de Europa. Pero, si Trump (que deberá irse para no volver, aunque no le guste la idea, porque así lo demanda la Constitución que es más importante que él) logra imponer a un delfín del movimiento MAGA, existe una posibilidad para que se retome la histórica alianza, con más potencia que nunca. Que los británicos decidan votar otra cosa en defensa propia. Puede que, de todas las preguntas planteadas, esta sea la que más rápido se responda.

Fuente: PanamPost

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto