Las cuatro opciones militares de Trump para asestar el «golpe final» a Irán si la diplomacia fracasa

EE.UU Por Andrea Polidura*

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El ultimátum que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó a Irán de atacar su infraestructura energética si este no reabría el estrecho de Ormuz expiraba este viernes, hasta que, en la tarde de este jueves, volvió a ampliar el plazo hasta el próximo 6 de abril. Realmente, caducaba el pasado domingo, pero Trump ya anunció entonces una prórroga de unos cinco días y ahora una nueva de diez. El republicano, en una publicación en su red social Truth Social, aseguró que «a petición del Gobierno iraní declaro que voy a aplazar diez días el plazo para la destrucción de la central energética, hasta el lunes 6 de abril de 2026 a las 20:00 horas, hora del Este».

«Las negociaciones siguen en curso y, a pesar de las declaraciones erróneas en sentido contrario difundidas por los medios de comunicación sensacionalistas y otros, están avanzando muy bien», insistió. La República Islámica ha negado de manera reiterada estos contactos hasta que finalmente este miércoles reconoció que había recibido la propuesta de 15 puntos de la Casa Blanca, pero que la rechazaba por considerarla «excesiva».

Horas antes, el mandatario estadounidense había advertido a Irán, a través de otro mensaje en Truth, de que «más les vale ponerse serios pronto, antes de que sea demasiado tarde, porque una vez que eso ocurra, no habrá vuelta atrás, ¡y no será nada agradable!». El republicano se refirió a los negociadores iraníes como «muy diferentes y 'extraños'». «Nos están 'suplicando' que lleguemos a un acuerdo, lo cual es lógico, ya que han sido aniquilados militarmente, sin ninguna posibilidad de recuperarse y, sin embargo, afirman públicamente que solo están «estudiando nuestra propuesta». ¡¡¡Error!!!», escribió.

La cuenta atrás comienza de nuevo y, según publicó este jueves el portal de noticias Axios, citando a dos fuentes oficiales estadounidenses, Trump tiene sobre la mesa cuatro posibles operaciones militares para asestar el «golpe final» en caso de que la diplomacia fracase. Entre estos escenarios estaría el bloqueo o el asalto terrestre de la estratégica isla iraní de Kharg, desde donde la República Islámica exporta el 90 % del petróleo que vende. Su toma asestaría un duro golpe a las arcas de la teocracia islamista, con las que financia su maquinaria de guerra. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, denunció hace dos días un plan de Estados Unidos e Israel para ocupar esta isla con «apoyo de un país de la región», pero sin aclarar cuál sería esa tercera nación.

La República Islámica se ha preparado para este escenario y, como publicó la cadena CNN citando fuentes de Inteligencia, ha instalado trampas y desplegado a más personal militar, así como defensas aéreas adicionales para hacer frente a una operación terrestre en este enclave tan valioso. Otra posibilidad que estudia la Administración Trump es invadir Larak, una minúscula isla que permite a Teherán consolidar su control sobre el estrecho de Ormuz. Sin embargo, en este pequeño, pero estratégico territorio, Irán acumula búnkeres, embarcaciones de ataque capaces de hundir buques de carga y radares que vigilan todos los movimientos por el paso.

También está en el punto de mira del Pentágono otra isla, la de Abu Musa, así como otras más pequeñas ubicadas cerca de la entrada occidental del estrecho y controladas por Irán, pero reclamadas por Emiratos Árabes Unidos (EAU). La última opción sería, como ya hizo Estados Unidos en Venezuela, aplicar un bloqueo total a todos los buques petroleros iraníes que traten de navegar por el lado oriental del estrecho de Ormuz. «Es una opción», sostuvo ayer durante una reunión de su Gabinete en la Casa Blanca. Axios apunta, además, que el Ejército norteamericano ya tiene esbozada una operación terrestre en el territorio continental del país persa para incautar el uranio altamente enriquecido enterrado en instalaciones nucleares.

Sin embargo, antes de abalanzarse a un asalto tan arriesgado, Washington lanzaría ataques aéreos a gran escala contra estas infraestructuras para intentar impedir que la República Islámica acceda a este material. Trump no ha tomado aún ninguna decisión, pero estaría dispuesto a escalar el conflicto si las conversaciones con la teocracia islamista no dan resultados pronto. Sin ir más lejos, este viernes llegan al Golfo unos 5.000 marines a bordo de tres barcos anfibios, a los que hay que sumar unos 3.000 soldados de la 82.ª División Aerotransportada, una de las grandes fuerzas de élite del Ejército estadounidense. El republicano, asegura The Wall Street Journal, baraja enviar otros 10.000 soldados de infantería y vehículos blindados, aunque según el mismo periódico ha dejado claro a su círculo más cercano que quiere evitar que la guerra se prolongue y que espera poner fin al conflicto en las próximas semanas.

*Para El Debate

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