Agentes de seguridad de Irán violan en manada a enfermeras que ayudaron a manifestantes

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Dos enfermeras que trabajaban en un hospital de Teherán, que atendieron a manifestantes heridos durante el levantamiento nacional de enero, fueron torturadas y violadas repetidamente en grupo por agentes de seguridad. Los abusos sexuales ocurrieron mientras estaban detenidas, dijeron a Iran International personas familiarizadas con el caso, que pidieron permanecer en anonimato por temor a represalias.

Las enfermeras estaban entre el personal médico del Centro Cardiovascular, Médico y de Investigación Rajaei de Teherán. Este centro asistencial atendió heridos durante las protestas que estallaron a finales de diciembre y se extendieron hasta enero. Estas manifestaciones provocaron la represión que derivó en arrestos masivos y al menos 36500 muertes.

Una de las enfermeras, una mujer de 33 años, fue abusada durante su detención. Los agentes la sometieron a diversas formas de tortura sexual. Además de agredirla con los dedos, los agentes la violaron en grupos de dos o tres durante varios días. También le introdujeron un objeto extraño en su ano, lo que le provocó hemorragias graves, de acuerdo con las fuentes consultadas por el medio iraní.

En otra forma de tortura, los agentes la llevaron junto con decenas de otras mujeres detenidas a un lugar elevado y luego las empujaron a espacio similar a un pozo. Las lesiones infligidas a la enfermera fueron tan graves que los médicos tuvieron que extirpar parte de su intestino. Ahora vive con una bolsa de colostomía, recalcó una de las fuentes.

Entre los reportes sobre su salud, se conoció que su útero también sufrió graves desgarros y hasta ahora la sometieron a dos cirugías. Los médicos podrían verse obligados a extirparle el útero por completo. Antes de la operación, la enfermera pidió a los médicos que no la dejaran sobrevivir y dijo que si salía viva del quirófano se quitaría la vida.

Un testigo también aseveró que el estado psicológico de la víctima es tan grave que actualmente tiene las manos atadas a la cama del hospital, para evitar que se haga daño mientras permanece bajo supervisión de fuerzas de seguridad.

Coacción para callar las atrocidades del régimen iraní
Entre los datos que reseñó Iran International, se informó que una segunda enfermera también fue violada en grupo durante su detención. Parte de su intestino quedó gravemente dañado y también tiene una bolsa de colostomía. Debido a una hemorragia severa, los médicos le extirparon completamente el útero.

Fuentes abordadas por el medio iraní dijeron que la familia de una de las enfermeras fue obligada a pagar grandes sumas de dinero a un oficial de inteligencia para asegurar su liberación. Posteriormente se preparó un documento que afirmaba que la mujer había contraído un matrimonio temporal con uno de los agentes, un paso que, según se describió, estaba destinado a crear las condiciones para su liberación.

También se le exigió firmar un compromiso en el que declararía, tras su liberación, que había sido abusada y violada por “alborotadores”, comentaron las fuentes.

Represión en el hospital durante las protestas
El hospital, ubicado en la zona de Vali-Asr en Teherán, recibió una ola de heridos el 8 de enero, desde las 9 de la noche. Agentes involucrados en la represión de los manifestantes ordenaron al personal hospitalario que no brindara tratamiento médico. Sin embargo, de los 27 empleados y enfermeros, 14 se negaron a obedecer la orden.

Las fuentes dijeron que dos enfermeros fueron arrestados después de protestar por la situación. De los 14 miembros del personal médico que resistieron la orden, solo siete enfermeras pudieron continuar brindando atención de emergencia durante varias horas.

Según información recibida por Iran International, estas siete enfermeras trataron a los pacientes hasta la medianoche. Posteriormente, las fuerzas de seguridad entraron al hospital y dispararon contra algunos de los pacientes.

Cuando las enfermeras y el personal del hospital protestaron por los disparos, los golpearon y trasladaron al piso inferior del hospital, a un área de almacenamiento. Testigos dijeron que entre las siete enfermeras, dos fueron baleadas y asesinadas frente a las demás.

Se advirtió al personal que no tocara los cuerpos, que quedaron donde habían caído. Las familias de las dos enfermeras encontraron sus cuerpos varios días después en Kahrizak. Otras cinco enfermeras fueron arrestadas y trasladadas a centros de detención. Sus familias no tuvieron información sobre ellas durante semanas.

Fuente: PanamPost

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