

El 30% de empresas apunta a la inseguridad como principal obstáculo para operar en Latinoamérica, según Cesce
MUNDO
AGENCIA INTERNACIONAL DE NOTICIAS


Durante la XXIX edición de las Jornadas Riesgo País, organizadas por Cesce en Madrid, se puso foco en que la desigualdad, la exclusión social y la fragmentación territorial figuran entre los principales factores que promueven la violencia en América Latina. Según datos compartidos durante este encuentro, la inseguridad representa un freno significativo para los negocios, impactando de forma directa en el crecimiento económico de la región. El medio Cesce detalló que el 30% de las empresas indica la inseguridad como el obstáculo más importante para operar y crecer en Latinoamérica.


Estos desafíos, según publicó Cesce, influyen en áreas clave como el turismo, la inversión extranjera y la productividad general del continente. La analista de Cesce Riesgo País, María José Chaguaceda, expuso que aunque resulta complicado cuantificar con exactitud el daño económico derivado de la violencia, estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apuntan a que las pérdidas pueden suponer hasta un 3,44% del Producto Interno Bruto de la región. Se mencionó que a estas cifras se suman además costos indirectos que afectan distintas ramas de la economía y que ralentizan el desarrollo regional.
Durante el evento, Chaguaceda afirmó que “la seguridad es imprescindible para el desarrollo” y agregó que el control de la violencia constituye la base para que América Latina recupere la senda del crecimiento. La jornada permitió explorar en detalle cómo los altos niveles de desigualdad caracterizan a este territorio, donde se concentran 16 de los países más desiguales del mundo. Esta realidad, unida a la exclusión de sectores amplios de la población y a la fragmentación en los distintos territorios, fomenta un círculo que alimenta la inseguridad y los conflictos.
El análisis no se limitó únicamente al continente americano. Tal como detalló Cesce, la conferencia incluyó también una revisión de la situación económica y de recursos en África Subsahariana. Según lo expuesto, este sector cuenta con cerca del 30% de los recursos minerales globales, insumos fundamentales tanto para la transición energética como para la industria tecnológica internacional. El potencial de estos recursos refuerza el carácter estratégico de África Subsahariana para el mercado internacional, en especial para España.
Pablo de Ramón-Laca, presidente ejecutivo de Cesce, resaltó durante su intervención que “ambos continentes no son meros destinos comerciales, son socios estratégicos en los que nuestras empresas no solo buscan rentabilidad, sino que actúan como agentes de desarrollo”. Estas declaraciones subrayan la relevancia de la relación que mantienen las empresas españolas con América Latina y África Subsahariana, ya que además de buscar beneficios económicos, procuran fomentar el desarrollo y la estabilidad en esos territorios.
A lo largo de la jornada, los representantes empresariales y analistas reiteraron que el entorno de inseguridad en América Latina sigue influyendo negativamente en la toma de decisiones de inversión. El contexto de violencia genera una percepción de riesgo elevado, lo que desalienta el flujo de inversiones y limita el turismo, repercutiendo en la generación de empleo y el desarrollo económico sostenible. Cesce precisó que el impacto de la inseguridad se refleja en una mayor incertidumbre para las empresas que buscan fortalecer o expandir sus operaciones.
Al abordar la relación entre desigualdad y violencia, la conferencia expuso que la brecha social provoca escenarios complejos en los que el acceso desigual a servicios y oportunidades multiplica las condiciones propicias para el conflicto. Las restricciones de movilidad y expansión empresarial resultantes limitan la integración regional y, en consecuencia, restan posibilidades de crecimiento prolongado.
Según analistas citados por Cesce, tanto en América Latina como en África Subsahariana las oportunidades de desarrollo están condicionadas por factores ligados a la seguridad y el aprovechamiento de los recursos. En el caso latinoamericano, la violencia daña los incentivos para la inversión y obstaculiza la recuperación económica, mientras que en África la explotación adecuada de sus materias primas representa un punto clave para la transformación industrial y energética que demanda el siglo XXI.
A lo largo del evento, los ponentes insistieron en la visión conjunta de ambos continentes no solo como mercados sino como piezas clave en las estrategias a largo plazo de empresas españolas. Cesce puntualizó que el rol de las compañías excede el simple negocio, ya que también incide en el desarrollo social y económico de los países donde operan. Todo este contexto plantea nuevos retos para la cooperación internacional y el diseño de políticas que reduzcan la inseguridad y promuevan la igualdad de oportunidades en las regiones analizadas.
Fuente: Infobae




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