China busca en Uruguay lo que perdió en Venezuela

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Pekín fue la sede de una reunión entre el dictador chino Xi Jinping y el presidente socialista de Uruguay, Yamandú Orsi, quienes firmaron 19 acuerdos de cooperación en distintas áreas, mientras acordaron construir una «comunidad de futuro compartido China-América Latina». Este encuentro se traduce en un mayor acercamiento entre ambos países justo cuando el gigante asiático está perdiendo capacidad de influencia en la región.

Es posible que Xi Jinping busque rescatar las alianzas que aún le quedan en Latinoamérica. Y es que el Gobierno de Donald Trump asestó un duro golpe a Pekín porque tiene como propósito cortar los tentáculos que el comunismo chino ha extendido por años con su Ruta de la Seda y préstamos milmillonarios. Desde que ocurrió la captura del dictador Nicolás Maduro, el mandatario estadounidense dejó claro que uno de los objetivos más inmediatos es impedir que Venezuela entregue su petróleo a adversarios extranjeros.

En cuanto a la relación de China con Uruguay, el gigante asiático ha sido uno de los principales destinos de las exportaciones del país sudamericano durante años. Tal parece que Xi Jinping apela a esta carta para acercarse más al actual gobierno socialista de Orsi. Solamente en el año 2024 el comercio bilateral total alcanzó unos 6600 millones de dólares. La nación latinoamericana compra bienes manufacturados y tecnológicos a Pekín, y los chinos a su vez adquieren productos del sector agroindustrial y de materias primas uruguayas. Es decir, si bien la relación comercial tiene larga data, Xi Jinping no pierde la oportunidad de fortalecer la alianza en medio de un contexto hostil para sus planes expansionistas. «El mundo de hoy está atravesando cambios importantes nunca vistos en un siglo”, dijo el mandatario, avizorando que está dispuesto a desafiar los intereses de Estados Unidos.

EEUU vigila el viaje de Yamandú Orsi a China
No pasa desapercibida la declaración conjunta entre China y Uruguay a raíz del encuentro entre sus mandatarios. Allí, Orsi tocó un tema delicado en términos geopolíticos al reiterar su adhesión al «principio de una sola China». El gobierno uruguayo afirmó en la declaración que «cualquier forma de ‘independencia de Taiwán’ es contraria a este principio y, por lo tanto, se opone y apoya los esfuerzos del Gobierno chino por lograr la reunificación nacional». En otras palabras, Pekín se está encargando de que su aliado en América Latina repita la consigna que en un futuro le permita apoderarse de la isla.

Acto seguido, el Gobierno de Taiwán respondió: «China continúa difundiendo repetidamente información falsa en foros internacionales mediante amenazas, incentivos y manipulación del discurso, lo que no solo supone un grave desafío al orden y a la paz internacionales, sino que también pone de relieve la naturaleza perniciosa de su injerencia en los asuntos internos de otros países a través de métodos autoritarios», se lee en el comunicado de la Cancillería.

Si bien desde 1988 Uruguay estableció relaciones diplomáticas con la República Popular China y abandonó las relaciones formales con Taiwán, este pronunciamiento serviría como metamensaje: el Gobierno uruguayo se apega a la agenda expansionista de Xi Jinping. La evidencia es clara si se tiene en cuenta que en el encuentro, el mandatario asiático defendió su necesidad de fortalecer el multilateralismo.

Los movimientos de Yamandú Orsi están bajo la mirada de Washington, específicamente en la embajada de Estados Unidos en Montevideo, donde una fuente anónima declaró al portal Búsqueda que la Casa Blanca está “siguiendo de cerca” el viaje del presidente socialista a China.

Fuente: PanamPost

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