El gobierno de Trump despide a 10.000 empleados del Departamento de Salud en una "reestructuración masiva"

AMÉRICA LATINAAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias
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La ola masiva de despidos en el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de Estados Unidos comenzó este martes, dejando a miles de empleados sin trabajo de manera abrupta. Muchos recibieron notificaciones en la madrugada, mientras que otros se encontraron con el acceso bloqueado a sus oficinas al llegar a trabajar.

El recorte afecta a trabajadores de diversas agencias de salud, desde altos directivos hasta médicos, y forma parte de la “drástica reestructuración” anunciada el jueves por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien considera que el HHS es parte de una “burocracia ineficiente” que, pese a contar con un presupuesto de 1.7 billones de dólares, “ha fracasado en mejorar la salud de los estadounidenses”.

La medida es parte de la política de reducción del aparato estatal impulsada por Donald Trump en su segundo mandato. El plan contempla la eliminación de 10.000 empleos en el HHS además de otros 10.000 puestos que fueron suprimidos mediante jubilaciones anticipadas y "retiros voluntarios" que, junto a la reducción de las divisiones del HHS de 28 a 15, apuntan a generar un ahorro de 1.300 millones de dólares anuales, apenas una fracción del presupuesto.

Desguace
El viernes anterior se filtró el desglose de los puestos afectados: 3.500 en la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA); 2.400 en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC); 1.200 en los Institutos Nacionales de Salud (NIH); y 300 en los Centros de Servicios para Medicare y Medicaid. “Es un baño de sangre”, denunció un empleado de la FDA.

“La FDA, tal como la conocemos, ha desaparecido. La mayoría de los expertos en desarrollo y seguridad de productos ya no están. La historia juzgará esto como un grave error”, escribió en LinkedIn el excomisionado del organismo, Robert Califf.

En el NIH, junto a al menos cuatro directores de sus 27 centros, los recortes también incluyeron a casi todo el personal de comunicaciones. “Este es un ataque sin precedentes a la ciencia y la salud pública”, declaró un alto funcionario del ente bajo condición de anonimato.

Se estima que los despidos reducirán la plantilla del HHS a 62.000 empleados, eliminando casi una cuarta parte de su personal, en comparación con los 92.620 empleados que tenía el departamento en septiembre de 2024. La reestructuración apunta a eliminar puestos en todas las áreas, centrándose en posiciones en “regiones de alto costo” o consideradas “redundantes”. Además, impactarán en los departamentos de salud estatales y locales, luego de que el HHS decidiera retirar más de 11.000 millones de dólares en fondos destinados a combatir el COVID-19 la semana anterior.

Los despidos se enmarcan también en un contexto de erosión de los derechos de los trabajadores federales, después de que el jueves pasado el presidente estadounidense firmara una orden ejecutiva que pone fin a la negociación colectiva con los sindicatos de agencias con misiones de seguridad nacional, como la CDC y otros entes de salud pública. En los CDC, donde la mayoría de los trabajadores no están sindicalizados, el interés por afiliarse se disparó este año ante las medidas de la administración republicana.

Anticonstitucional
Expertos y legisladores expresaron su preocupación por las consecuencias de los despidos. La senadora demócrata por Washington, Patty Murray, advirtió este martes que la reducción de personal en el HHS podría afectar la respuesta ante desastres naturales o brotes de enfermedades como el sarampión, que actualmente se expande en el país. “Podrían llamarlo el Departamento de la Enfermedad, porque este plan pone vidas en serio peligro”, dijo Murray el viernes.

El aparente desmantelamiento del sistema de salud pública y la erosión de los derechos laborales generaron una fuerte reacción en la oposición. “El descarado intento del presidente Trump de despojar a los empleados federales de sus derechos sindicales elimina protecciones conquistadas con esfuerzo”, señalaron en un comunicado los representantes demócratas Gerald Connolly y Bobby Scott.

Desde el lunes por la noche, el senador demócrata por Nueva Jersey, Cory Booker, llevó adelante un discurso maratónico en el Senado para denunciar la agenda de Trump, y el ataque a instituciones, como las agencias de Salud y Medicaid, realizado "de manera imprudente, incluso inconstitucional".

“Estos no son tiempos normales en Estados Unidos”, afirmó Booker al inicio de su discurso de más de 17 horas, en el que criticó los recortes a instituciones federales y la creciente concentración de poder en la presidencia y su circulo. "En sólo 71 días, el presidente ha infligido un daño enorme a la seguridad de los estadounidenses, la estabilidad financiera y los cimientos de nuestra democracia", protestó.

También advirtió que muchas de las decisiones del mandatario benefician desproporcionadamente a los sectores más ricos del país. “¿Cómo pueden justificar recortar 800.000 millones de dólares en Medicaid solo para financiar exenciones fiscales a los más ricos?”, cuestionó Booker.

También pidió a los congresistas que se unan para bloquear algunas de las decisiones más agresivas de Trump. "Este no es un momento partidista, es un momento moral. (...) No es un momento de izquierda o derecha, es un momento de lo correcto o lo incorrecto", zanjó el demócrata.

Pese a sus esfuerzos, la mayoría republicana en el Senado continúa avanzando con su agenda de recortes y desregulación, en un contexto de creciente tensión política y social.

Fuente: Página12

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