De los contenedores de banano a las entregas en alta mar: así evolucionaron los métodos del narcotráfico desde Ecuador
El narcotráfico internacional ha transformado sus mecanismos para movilizar cocaína desde Ecuador, uno de los principales puntos de tránsito de esta droga en América Latina. Las organizaciones criminales han pasado de utilizar principalmente embarcaciones clandestinas y contenedores contaminados a desarrollar estructuras logísticas más complejas, que incluyen empresas de fachada, compartimentos ocultos en mercancías, entregas en alta mar y redes de corrupción que operan en distintos eslabones del comercio internacional.
La evolución de estos métodos aparece documentada en informes de organismos internacionales y en investigaciones policiales realizadas durante los últimos años. Lejos de sustituir completamente las modalidades tradicionales, las organizaciones han incorporado nuevas técnicas que funcionan de manera simultánea y les permiten diversificar las rutas, los puntos de salida y los mecanismos de ocultamiento.
Según la información de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), publicada en su informe anual de 2025, difundido en febrero de 2026, las autoridades ecuatorianas han identificado cambios en las estrategias utilizadas para introducir sustancias ilícitas en los circuitos comerciales. Entre ellas figuran el ocultamiento dentro de mercancías legales, la utilización de estructuras modificadas y las operaciones marítimas coordinadas mediante dispositivos de localización.
Durante años, uno de los principales mecanismos consistió en contaminar contenedores destinados a la exportación, especialmente aquellos que transportaban banano. En estas operaciones, los traficantes introducen paquetes de cocaína entre productos legítimos o en espacios de las unidades de carga, aprovechando el movimiento constante de mercancías desde los puertos ecuatorianos hacia los mercados internacionales.
Sin embargo, las investigaciones recientes evidencian que la intervención criminal puede producirse en diferentes momentos de la cadena logística, incluso antes de que los contenedores ingresen a las terminales portuarias. Un informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), difundido en 2026, identifica modalidades de alteración y sustitución de mercancías durante el transporte terrestre hacia los puertos.
Este mecanismo representa un desafío adicional para las investigaciones, debido a que la presencia de droga en un cargamento no implica necesariamente la participación de la empresa exportadora. Las autoridades deben determinar en qué momento se produjo la contaminación, quién tenía acceso a la mercancía y qué personas participaron en la operación.
La magnitud de estas estructuras quedó expuesta en octubre de 2024, cuando las autoridades españolas decomisaron 13 toneladas de cocaína procedentes de Ecuador en el puerto de Algeciras. La droga estaba oculta en un cargamento comercial de banano y constituyó el mayor decomiso de cocaína registrado hasta entonces en España.
El caso permitió examinar las conexiones entre empresas exportadoras, operadores comerciales e intermediarios vinculados con el transporte internacional de mercancías. También evidenció la capacidad de las organizaciones para movilizar cargamentos de gran volumen mediante operaciones que, documentalmente, podían presentarse como actividades comerciales ordinarias.
Otro ejemplo se produjo en mayo de 2026, cuando el Ministerio del Interior ecuatoriano informó sobre la operación Jaguar, desarrollada después de dos años de investigaciones. Las autoridades anunciaron la detención de siete personas presuntamente vinculadas con una estructura dedicada al tráfico internacional de cocaína mediante contenedores de exportación. Entre los detenidos figuraba un exgerente de una empresa exportadora de banano, identificado por los investigadores como presunto cabecilla de la organización.
La infiltración de las cadenas comerciales constituye una preocupación internacional. Según un informe de la Organización Mundial de Aduanas (OMA), publicado en julio de 2025, el 68% de las detecciones de drogas examinadas en cadenas de transporte marítimo presentaba algún grado de participación de personal interno. El estudio analizó más de 2.600 incautaciones a escala mundial, equivalentes a unas 1.347 toneladas de sustancias ilícitas.
Aunque estas cifras no corresponden exclusivamente a Ecuador, muestran la importancia que ha adquirido el acceso a instalaciones, información y procedimientos logísticos para las organizaciones criminales. La participación de trabajadores o colaboradores dentro de la cadena de transporte puede facilitar la manipulación de contenedores y la recuperación de cargamentos en los países de destino.
Paralelamente, las organizaciones han desarrollado mecanismos que buscan reducir su dependencia de las terminales portuarias. Entre las modalidades identificadas por la inteligencia policial ecuatoriana figuran las entregas de droga en alta mar, mediante operaciones coordinadas entre embarcaciones y apoyadas en sistemas de geolocalización.
Las rutas marítimas tradicionales también continúan activas. En agosto de 2026, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones contra 15 objetivos radicados en Ecuador e identificó diez embarcaciones como bienes bloqueados. Según las autoridades estadounidenses, una red vinculada con empresas pesqueras habría facilitado el traslado de cocaína por el Pacífico oriental hacia México.
Las investigaciones muestran que las organizaciones pueden aprovechar actividades económicas legales para proporcionar cobertura a operaciones ilícitas. En estos casos, las empresas y embarcaciones investigadas forman parte de estructuras que, de acuerdo con las autoridades, permiten conectar puntos de salida, intermediarios y receptores internacionales.
La diversificación también alcanza los destinos. En julio de 2026, la Policía ecuatoriana encontró 64 kilogramos de cocaína en un contenedor de banano destinado a Shanghái, China. Los paquetes habían sido acondicionados con materiales que, según los investigadores, buscaban dificultar su identificación durante las inspecciones.
El hallazgo evidenció la utilización de rutas comerciales hacia Asia, aunque las autoridades no han establecido públicamente qué proporción del tráfico procedente de Ecuador corresponde a ese mercado.
En Europa, las investigaciones recientes también han permitido identificar estructuras transnacionales. En octubre de 2026, Europol anunció los resultados de la operación Cantabria, desarrollada contra una red que utilizaba el comercio de frutas tropicales para introducir cocaína en el continente.
De acuerdo con la agencia europea, las investigaciones permitieron relacionar a la organización con más de 43 toneladas de cocaína incautadas en 13 operaciones realizadas entre 2022 y 2026. Europol informó de 20 detenciones durante la jornada del 8 de octubre, mientras que el Ministerio del Interior ecuatoriano comunicó 21 capturas.
Estos procedimientos reflejan la dimensión internacional de las estructuras investigadas, que involucran a personas y empresas en países de origen, tránsito y destino.
Las estadísticas nacionales también permiten dimensionar el fenómeno. Según el informe de la JIFE, Ecuador registró aproximadamente 294 toneladas de drogas incautadas durante 2024, de las cuales 259,6 toneladas correspondieron a clorhidrato de cocaína. Para 2025, los balances oficiales recogidos por la prensa ecuatoriana situaron las incautaciones totales alrededor de 214 toneladas.
La reducción de los decomisos no demuestra por sí sola una disminución del tráfico, debido a que las cifras pueden variar por cambios en los mecanismos de detección, las rutas utilizadas y los resultados de las operaciones policiales.
El análisis de InSight Crime, por ejemplo, identificó un incremento de las incautaciones de cocaína realizadas en alta mar o en operaciones internacionales vinculadas con Ecuador, que pasaron de 99,4 toneladas en 2024 a 124 toneladas en 2025, según los criterios empleados por esa organización.
En conjunto, los informes y procedimientos policiales documentan una transformación de los mecanismos del narcotráfico desde Ecuador, caracterizada por la coexistencia de rutas clandestinas, contaminación de exportaciones, utilización de estructuras empresariales y operaciones marítimas cada vez más diversificadas.
Para las autoridades ecuatorianas y sus contrapartes internacionales, las investigaciones abarcan ahora no solamente la detección de cocaína en puertos y embarcaciones, sino también la identificación de las personas, empresas y conexiones logísticas que intervienen en su traslado desde los puntos de acopio hasta los mercados de destino.
Fuente: Infobae
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