Balotaje en Brasil: Lula cambia de estrategia y busca dar vuelta la elección con las redes y los abstencionistas

MUNDO - BRASILAgencia Internacional de Noticias (AIN)Agencia Internacional de Noticias (AIN)

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RESUMEN

  • Lula quedó 2,2 millones de votos por detrás de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta y ahora necesita revertir una diferencia que lo obliga a modificar su campaña.
  • El Partido de los Trabajadores decidió reforzar su presencia en redes sociales, un terreno donde reconoce haber quedado rezagado frente a la derecha.
  • El presidente comenzó a grabar videos en formato selfie, mientras legisladores jóvenes e influencers pasan a ocupar un lugar central en la comunicación.
  • El PT también apuesta a WhatsApp como herramienta de movilización militante, con canales que ya reúnen millones de seguidores.
  • El gran objetivo son los abstencionistas: más de 33 millones de brasileños no fueron a votar en la primera vuelta, una masa electoral que puede resultar decisiva el 25 de octubre.

La elección presidencial de Brasil entró en su etapa definitiva y Lula da Silva entendió que no puede enfrentar el balotaje con la misma fórmula que utilizó en la primera vuelta. El resultado electoral dejó al presidente en una situación incómoda: Flávio Bolsonaro terminó primero, con alrededor de 56,1 millones de votos, mientras Lula reunió unos 53,9 millones, una diferencia cercana a los 2,2 millones de sufragios.

Con ese escenario sobre la mesa, el Partido de los Trabajadores puso en marcha una modificación profunda de su estrategia electoral. El diagnóstico interno es bastante claro: la campaña logró conservar capacidad de movilización en las calles, pero perdió terreno en las redes sociales, especialmente entre los jóvenes y otros sectores que consumen información casi exclusivamente a través de plataformas digitales.

Por eso Lula comenzó a aparecer en videos grabados con el teléfono, en formato selfie, algo que durante la primera vuelta había resistido. La idea es abandonar parte de la comunicación tradicional y construir una imagen más directa, cotidiana y rápida, capaz de competir con el lenguaje utilizado por sus adversarios.

El cambio no se limita al propio candidato. El PT está incorporando a legisladores jóvenes, influencers y dirigentes con fuerte presencia digital para intentar recuperar el terreno perdido. Entre quienes participan de esta nueva estructura aparece la diputada electa Ana Elisa Silva, de apenas 21 años, además de otras figuras de la izquierda con importante llegada en las redes.

WhatsApp también se transformó en una pieza central. El diputado André Janones convirtió su canal denominado “Ejército de Lula” en una verdadera estructura de movilización digital, que pasó rápidamente a reunir más de dos millones de seguidores. El objetivo es que los militantes no solamente reciban contenidos, sino que los reproduzcan, compartan y multipliquen dentro de sus propios círculos.

Pero detrás de esta ofensiva digital existe un objetivo electoral todavía más importante: reducir la abstención.

En la primera vuelta, más de 33 millones de brasileños no concurrieron a votar, en un país donde el sufragio es obligatorio. Esa enorme cantidad de ciudadanos representa una reserva electoral que tanto Lula como Bolsonaro intentarán conquistar durante las próximas semanas.

Lula ya anticipó que buscará convencer a quienes decidieron no participar. La estrategia del oficialismo es presentar el balotaje como una elección decisiva y convencer a quienes se alejaron de las urnas de que esta vez deben concurrir a votar. El PT considera especialmente relevante recuperar esos votos en estados donde la abstención fue elevada.

Uno de los focos estará puesto en Minas Gerais, segundo mayor colegio electoral del país. Allí Flávio Bolsonaro obtuvo el 48% en la primera vuelta frente al 43% de Lula, y además se encuentran varios de los municipios con mayores niveles de abstención.

La campaña también modificó el contenido de sus mensajes. El PT comenzó a utilizar una comunicación más agresiva, basada en advertir sobre lo que, según el oficialismo, podría perderse si Flávio Bolsonaro llega al poder. Programas sociales, beneficios y políticas públicas comenzaron a ocupar un lugar central en las nuevas piezas de campaña. Reuters describió esta nueva línea como una “estrategia del miedo”, destinada a instalar la idea de que determinados beneficios podrían desaparecer con un cambio de gobierno.

Sin embargo, el desafío de Lula no es solamente tecnológico. También debe recuperar una elección que comenzó cuesta arriba. Flávio Bolsonaro llega al balotaje como el candidato más votado de la primera vuelta y con el respaldo de distintos sectores de la derecha que quedaron fuera de la competencia. El 25 de octubre deberá definirse si esa ventaja inicial es suficiente para convertirse en una victoria definitiva.

La segunda vuelta será, por lo tanto, una batalla por los votos de los candidatos eliminados, pero también por quienes decidieron quedarse en sus casas. Los abstencionistas pueden terminar siendo el verdadero partido decisivo de esta elección.

Lula apuesta ahora a las redes, a los jóvenes, a WhatsApp y a una militancia digital mucho más agresiva. El problema es que cambiar la comunicación no necesariamente significa cambiar el humor del electorado. Y eso es precisamente lo que el oficialismo deberá conseguir antes del 25 de octubre: transformar una derrota en primera vuelta en una victoria presidencial.

La carrera está abierta, pero el dato político permanece: Flávio Bolsonaro llega primero y Lula necesita remontar. La tecnología podrá ayudarlo a intentarlo; la decisión final, como siempre, estará en las urnas.

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