Quiénes son los hutíes y por qué quieren controlar Bab el-Mandeb

MUNDOAgencia Internacional de Noticias (AIN)Agencia Internacional de Noticias (AIN)

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RESUMEN

  • Los rebeldes hutíes aceleraron su ofensiva en la costa occidental de Yemen y capturaron posiciones estratégicas próximas al estrecho de Bab el-Mandeb.
  • El grupo tomó Moca y avanzó sobre varias islas del mar Rojo, entre ellas Zuqar y las Hanish, fortaleciendo su posición militar frente a una de las principales rutas marítimas del planeta.
  • Los hutíes, conocidos oficialmente como Ansar Allah, son un movimiento político-militar de raíz zaidí que mantiene una alianza estratégica con Irán.
  • El estrecho conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una vía fundamental para el transporte de petróleo, mercancías y productos entre Asia y Europa a través del canal de Suez.
  • El avance amenaza con convertir a Yemen en otro frente decisivo de la crisis de Medio Oriente y genera preocupación por el comercio internacional, el precio del petróleo y la seguridad de la navegación.

Quiénes son los hutíes y por qué quieren controlar Bab el-Mandeb

Los hutíes volvieron a colocar a Yemen en el centro del tablero de Medio Oriente. En pocos días, el movimiento rebelde consiguió avanzar por la costa del mar Rojo, ocupar Moca, ampliar su dominio territorial y hacerse con posiciones insulares estratégicas próximas al estrecho de Bab el-Mandeb.

El avance representa mucho más que una nueva batalla dentro de la interminable crisis yemení. Quien tenga capacidad para amenazar Bab el-Mandeb tiene en sus manos una herramienta de presión sobre una de las principales rutas comerciales del mundo.

Los hutíes son un movimiento político y militar originado en el norte de Yemen y conocido formalmente como Ansar Allah, que significa “Partidarios de Dios”. Su origen está relacionado con la comunidad zaidí, una rama del islam chiita con fuerte presencia histórica en el norte del país. El movimiento comenzó como una corriente de renovación religiosa y cultural y posteriormente se transformó en una organización política y militar.

La organización tomó fuerza durante las primeras décadas del siglo XXI y en 2014 conquistó Saná, la capital yemení, dando comienzo a una etapa decisiva de la guerra civil. Al año siguiente, una coalición encabezada por Arabia Saudita intervino militarmente para respaldar al gobierno reconocido internacionalmente.

El vínculo con Irán

Aunque los hutíes mantienen una identidad y una agenda propias, su relación con Irán es uno de los elementos centrales para comprender su creciente poder militar.

Teherán les proporcionó apoyo que contribuyó a mejorar sus capacidades bélicas, particularmente en materia de misiles y drones. Por eso, los hutíes son considerados uno de los principales actores no estatales alineados con Irán en Medio Oriente.

La importancia de esta relación se entiende todavía mejor en el actual escenario regional. El control o la capacidad de bloqueo de Bab el-Mandeb le permitiría a Irán disponer de otra herramienta de presión sobre las rutas energéticas y comerciales internacionales, además del estratégico estrecho de Ormuz.

De hecho, dirigentes hutíes ya habían advertido durante 2026 que cerrar Bab el-Mandeb podía ser utilizado como una opción militar si aumentaba la presión sobre Irán y sus aliados.

Bab el-Mandeb, la puerta del comercio mundial

El nombre Bab el-Mandeb significa aproximadamente “Puerta de las Lágrimas” y no es exagerado considerarlo uno de los puntos estratégicos más importantes del planeta.

El estrecho se encuentra entre Yemen, Djibouti y Eritrea y comunica el mar Rojo con el golfo de Adén. Por allí pasan barcos que conectan las rutas comerciales asiáticas con Europa a través del canal de Suez.

Su importancia quedó demostrada durante los ataques hutíes contra buques comerciales iniciados en 2023. La inseguridad obligó a numerosas compañías navieras a evitar el mar Rojo y utilizar rutas mucho más extensas alrededor de África, con mayores costos, demoras y presión sobre los precios de los combustibles.

Por eso, el avance territorial actual genera una preocupación que excede ampliamente las fronteras de Yemen.

Moca y las islas que cambian el escenario

La captura de Moca, uno de los puertos históricos de Yemen sobre el mar Rojo, fue uno de los movimientos más importantes de la ofensiva.

A esto se sumó el avance sobre Zuqar, Hanish Mayor y Hanish Menor, ubicadas en una zona particularmente sensible del sur del mar Rojo. Según fuentes citadas por EFE, los hutíes combinaron ataques con misiles desde tierra con operaciones anfibias para tomar posiciones en las islas.

La importancia de esas posiciones es evidente: permiten acercar la capacidad militar hutí a las rutas que desembocan directamente en Bab el-Mandeb.

El gobierno yemení internacionalmente reconocido denunció precisamente que el avance podría afectar la navegación en el mar Rojo y terminar repercutiendo sobre el canal de Suez y el comercio mundial.

Los hutíes, en cambio, aseguran que sus operaciones tienen como objetivo defender la soberanía de Yemen y sostienen que la navegación comercial continúa siendo segura.

Arabia Saudita vuelve al centro de la crisis

El avance hutí también vuelve a colocar a Arabia Saudita en una posición incómoda.

Riad respalda al gobierno yemení reconocido internacionalmente y durante años encabezó la intervención militar contra los rebeldes. Ahora enfrenta nuevamente una organización que no solamente controla amplias zonas de Yemen, sino que también puede amenazar directamente las rutas marítimas y energéticas de la región.

Las fuerzas saudíes ya respondieron con ataques contra posiciones hutíes, mientras crece el temor a que la escalada termine reabriendo una guerra de mayor magnitud.

Un nuevo riesgo para la economía mundial

El problema central es que Bab el-Mandeb no pertenece solamente al mapa de Yemen. Es un punto de paso para una parte considerable del comercio internacional.

Reuters señala que por este corredor circula alrededor del 7% del petróleo mundial, mientras que otras estimaciones sitúan en aproximadamente 12% la proporción del comercio marítimo global que utiliza esta ruta.

Por eso, si los hutíes consolidan sus posiciones y consiguen transformar su presencia militar en capacidad efectiva para controlar o restringir el tránsito, el impacto podría sentirse en los mercados internacionales mucho antes de que exista un bloqueo formal.

Más seguros, más largos y más caros serían los recorridos alternativos.

Y allí está la verdadera dimensión del problema: los hutíes no necesitan detener todos los barcos para ejercer presión sobre el mundo. Les alcanza con demostrar que tienen capacidad para hacerlo.

La ofensiva en Yemen abre así un nuevo capítulo de la crisis de Medio Oriente. Y mientras las grandes potencias miran hacia Ormuz, Gaza, Irán y el mar Rojo, los hutíes intentan convertir un estrecho de apenas unos kilómetros de ancho en una gigantesca palanca de poder geopolítico.

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