Vance admitió que las negociaciones con Irán son "desordenadas", pero aseguró que Estados Unidos terminará imponiendo sus condiciones

EE.UUAgencia Internacional de Noticias (AIN)Agencia Internacional de Noticias (AIN)

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, reconoció que las negociaciones con Irán atraviesan una etapa compleja y que alcanzar un acuerdo llevará tiempo, aunque se mostró confiado en que el resultado final será favorable para Washington.

En declaraciones realizadas este miércoles, Vance describió el proceso diplomático como "desordenado" y atribuyó las dificultades a las fuertes divisiones internas que existen dentro del régimen iraní.

"Tienen un sistema fracturado: hay personas que quieren que la guerra termine y otras que son radicales locos y quieren que continúe", afirmó el vicepresidente estadounidense al referirse a las tensiones políticas que, según la Casa Blanca, dificultan el avance de las conversaciones.

Pese a ese escenario, Vance sostuvo que la Administración de Donald Trump mantiene una posición de fortaleza en la mesa de negociación y descartó que las demoras representen un retroceso para los intereses estadounidenses.

Las declaraciones llegan en un momento en que Washington insiste en que un entendimiento con Teherán podría concretarse en el corto plazo, mientras que desde Irán continúan negando la existencia de negociaciones directas con Estados Unidos, lo que refleja la incertidumbre que todavía rodea al proceso diplomático.

Uno de los principales ejes de las conversaciones sigue siendo la reapertura del estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde transita una parte significativa del comercio mundial de petróleo. Un eventual acuerdo permitiría reducir las tensiones militares en la región y aliviar la presión sobre los mercados energéticos internacionales, aunque todavía persisten diferencias importantes entre ambas partes sobre los términos finales del entendimiento.

La postura expresada por Vance mantiene la línea adoptada por la administración Trump durante los últimos meses: combinar la presión diplomática con la advertencia de que Estados Unidos no aceptará ningún acuerdo que permita a Irán desarrollar armas nucleares ni continuar respaldando a organizaciones consideradas terroristas por Washington. En reiteradas oportunidades, el vicepresidente sostuvo que el objetivo central de la política estadounidense es impedir de forma permanente que el régimen iraní acceda a un arsenal nuclear.

Mientras las negociaciones continúan, la Casa Blanca transmite optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un entendimiento, aunque reconoce que las disputas internas dentro del liderazgo iraní siguen siendo uno de los principales obstáculos para cerrar un acuerdo definitivo.

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