Venezuela, seis meses sin Maduro y devastada por los terremotos

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Seis meses después de la captura de Nicolás Maduro, Venezuela lidia con las devastadoras consecuencias de los terremotos que causaron al menos 2.595 muertos, de acuerdo con el último balance oficial, y que han puesto en suspenso el proceso de transición tutelado por Estados Unidos para avanzar hacia un sistema democrático con unas elecciones libres y transparentes que deben celebrarse durante la última de las tres fases del plan presentado por el secretario de Estado, Marco Rubio.

La captura del dictador y su esposa, Cilia Flores, durante un operativo militar de Estados Unidos en Caracas y tres regiones aledañas la madrugada del 3 de enero había abierto un nuevo y prometedor capítulo para un país atrapado en una prolongada crisis política, económica y social.

Pero ahora esa misma Venezuela atraviesa una emergencia nacional que ha enlutado a miles de familias y lucha por curar a los más de 12.000 heridos reportados, de acuerdo con el más reciente balance.

El país petrolero, con una infraestructura deteriorada tras años de corrupción, falta de mantenimiento y nefastas gestiones, tiene hoy también ante sí el colosal reto de subsanar los daños físicos equivalentes a 6.700 millones de dólares, alrededor de 6 % del producto interno bruto (PIB), según estimaciones preliminares del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El Gobierno interino, que asumió el control del país en calidad de encargado tras la captura de Maduro, cifra en más de 12.800 las personas que se quedaron sin viviendas debido a comprometedores daños y al colapso de numerosos edificios, la gran mayoría en el estado costero de La Guaira, en el norte del país y aledaño a Caracas, el más golpeado por los terremotos.

Se trata de una catástrofe que pone a prueba no solo al Gobierno de la presidente encargada, Delcy Rodríguez, sino a su nuevo «amigo y socio», Estados Unidos, y al plan establecido por la Administración de Donald Trump para Venezuela, especialmente la segunda de las tres fases: recuperación; aunque según ha asegurado Washington, el plan «permanece intacto».

Estabilización, recuperación…
En los seis meses previos y bajo la lupa de la Casa Blanca, Delcy Rodríguez promovió la apertura de sectores como el petrolero, el minero y el eléctrico a la inversión privada y extranjera, desmontó progresivamente el gabinete de Maduro y renovó el alto mando militar.

La heredera de lo que queda del chavismo también impulsó una amnistía y cientos de excarcelaciones de presos políticos y anunció un proceso de reforma del sistema de justicia penal y otro para la reestructuración del Gobierno, por exigencias de Washington.

La semana anterior a los terremotos, EEUU había dado un paso enfocado en la tercera y última etapa de su plan para Venezuela: la transición política, con el envío a Caracas de la opositora Dinorah Figuera para comenzar unas conversaciones con el chavismo, dejando al margen a la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado, quien ha insistido en que tiene «la responsabilidad de dirigir» una negociación con el Gobierno interino de Rodríguez.

Las conversaciones entre el presidente del Parlamento y hermano de la mandataria encargada, Jorge Rodríguez, y Dinorah Figuera se sumaban al proceso de renovación institucional, ya que, según la opositora enviada a liderar esta fase, uno de los principales objetivos es conformar un «vigoroso, creíble y transparente» Consejo Nacional Electoral (CNE), actualmente controlado por el chavismo y manchado por el fraude cometido en las elecciones presidenciales de 2024.

El interinato de Delcy Rodríguez
Figuera había adelantado que tenían que «entregar en diciembre de 2026 el producto de un trabajo», lo que hoy luce borroso, al estar toda la atención enfocada en la tragedia, que coincide también con el vencimiento del plazo del interinato.

Según la Constitución, la falta temporal del mandatario será suplida por el vicepresidente ejecutivo por 90 días, prorrogables por 90 más, para un total de 180 días, en caso de que así lo decida la Asamblea Nacional –hoy dominada por el chavismo–, que al final no lo discutió.

En todo caso, este 4 de julio se cumplen esos 180 días, por lo que ahora el Legislativo chavista debería decidir si hay o no una ausencia absoluta.

De declararse la falta absoluta, se debe celebrar una «elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes», y mientras tanto, Delcy Rodríguez seguiría al frente del Ejecutivo.

Sin embargo, el mismo día de la captura de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia –también controlado por el régimen– había declarado que la ausencia del dictador se dio en una «situación excepcional, atípica y de fuerza mayor no prevista literalmente en la Constitución».

Por tanto, el Supremo chavista –que avaló el fraude de 2024– ordenó que Delcy Rodríguez asumiera la Presidencia encargada, sin que ello implicara «decidir de fondo sobre la calificación jurídica definitiva de la falta presidencial (temporal o absoluta) ni sustituir las competencias de otros órganos del Estado para realizar dicha calificación» posteriormente.

Apertura forzada por la emergencia
La emergencia también ha acelerado un proceso de apertura de Venezuela al mundo que ya había comenzado con las reformas económicas para la llegada de inversionistas extranjeros.

En los últimos días, Caracas se ha acercado a países históricamente adversos al régimen chavista, como El Salvador, Ecuador, Chile, Panamá, Argentina, Guyana e Israel, que han apoyado a Venezuela en la tragedia.

La monumental solidaridad internacional se ha traducido en el envío de ayuda humanitaria y de equipos de rescate y de personal de salud.

La Administración Trump asegura que «mantiene su compromiso de apoyar a los afectados y trabajar junto a socios para ayudar a las familias a reunirse, brindar asistencia y llevar esperanza donde más se necesita».

Además, EEUU insiste en que su respuesta «sigue creciendo, con cientos de personas, asistencia humanitaria y capacidades especializadas que están apoyando los esfuerzos de rescate y ayuda».

La apertura tras el doble terremoto también se ve en la mayor cantidad de medios extranjeros que están ahora en el país y a los que antes se les dificultaba la entrada por trámites de visa. Incluso se ha viralizado un video de una rueda de prensa donde un periodista de Telemundo increpa a Delcy Rodríguez por la desidia y la tardía reacción del gobierno para atender la emergencia, algo que durante años era imposible sin pagar las consecuencias, habitualmente con cárcel.

Lo cierto es que, si antes no había certeza sobre el futuro político del país, ahora menos, al estar hoy priorizada en la agenda la atención a las víctimas y la búsqueda de soluciones para las miles de familias sin hogar a causa de una de las mayores catástrofes en la historia de Venezuela.

Con información de EFE

Fuente: PanamPost

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