Crisis en el laborismo británico: crece la presión para desplazar a Starmer del poder

MUNDOAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

El escenario político del Reino Unido atraviesa horas de máxima tensión tras la contundente victoria de Andy Burnham en una elección parcial que podría acelerar una disputa interna por el liderazgo del Partido Laborista y poner en jaque la continuidad del primer ministro Keir Starmer.

Burnham, quien durante los últimos años se desempeñó como alcalde del Gran Manchester, regresará al Parlamento luego de imponerse con amplia ventaja en el distrito de Makerfield. Su triunfo no solo le permite volver a la Cámara de los Comunes, sino que también lo habilita para competir formalmente por la conducción del partido en caso de que se active una elección interna.

Aunque el resultado representa una victoria electoral para los laboristas, puertas adentro muchos dirigentes lo interpretan como una amenaza para Starmer. La relación entre distintos sectores del partido se encuentra deteriorada desde hace meses debido a la caída en las encuestas y al mal desempeño registrado en las recientes elecciones locales.

La presión sobre el actual primer ministro se incrementó luego de que un importante grupo de diputados cuestionara su liderazgo y comenzaran a surgir alternativas para reemplazarlo. Entre los nombres con mayores posibilidades aparecen el propio Burnham y el ex secretario de Salud Wes Streeting, quien se convirtió en una de las voces más críticas dentro del espacio.

Según las reglas internas del laborismo, un aspirante que reúna el respaldo suficiente entre los parlamentarios puede forzar una elección para definir la conducción del partido. En ese escenario, los afiliados tendrían la decisión final sobre quién liderará la fuerza política y, en consecuencia, quién ocupará el cargo de primer ministro.

Por el momento, Burnham evitó anunciar públicamente una candidatura, aunque tras su victoria dejó entrever que considera necesario un cambio de rumbo para el partido. Cerca de su entorno sostienen que preferiría una transición ordenada y negociada antes que una confrontación abierta con Starmer.

Sin embargo, el desenlace dependerá también de los movimientos de Streeting y del propio jefe de Gobierno. Algunos sectores especulan con que la disputa podría formalizarse en las próximas semanas si alguno de los dirigentes decide avanzar con una demostración pública de apoyos.

Burnham llega a esta instancia con una ventaja significativa: es uno de los políticos laboristas con mejor imagen tanto entre los afiliados como entre el electorado general. Su gestión en Gran Manchester suele ser presentada como un modelo exitoso de administración local. No obstante, sus anteriores intentos por alcanzar el liderazgo nacional no lograron prosperar y algunos críticos cuestionan la falta de definiciones claras en temas económicos sensibles.

La incertidumbre amenaza con extenderse durante buena parte del verano europeo y podría coincidir con compromisos internacionales clave para el Reino Unido, incluyendo reuniones de la OTAN y encuentros con autoridades de la Unión Europea.

Mientras tanto, el resto de los partidos observa con atención la disputa. Reform UK, que aspiraba a capitalizar el descontento de los votantes en Makerfield, no logró alcanzar el resultado esperado y además comenzó a enfrentar competencia desde sectores aún más radicalizados de la derecha británica.

Los conservadores, por su parte, encontraron un motivo para el optimismo al recuperar terreno en Escocia tras una victoria electoral considerada histórica por la dirigencia partidaria.

En medio de este complejo panorama político, una pequeña circunscripción del norte de Inglaterra se convirtió inesperadamente en el centro de atención nacional. Lo que comenzó como una elección parcial terminó abriendo una discusión que podría redefinir el liderazgo del gobierno británico y alterar el equilibrio de poder en Westminster durante los próximos meses.

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