




¡Alarma! Este jueves los cuatro astronautas a bordo de Artemis II se encontraron con una situación inesperada: un ventilador del ultramoderno sanitario, se atascó, impidiendo que la orina fuese procesada correctamente. Es decir, el baño se dañó. Pero estamos hablando del retrete más avanzado, desarrollado, ingenioso, etc, de todo el mundo… Bueno, porque si uno va a la Luna, lo menos que quiere —o espera— es tener problemas con los llamados de la naturaleza.
Si yo fuera uno de esos astronautas estaría muy preocupado: ¿En serio la NASA no revisó bien este baño?, porque hay escenarios realmente peligrosos… que un alien entre a la nave y acabe con todos o que otra nave los destruya… y, pues, son cosas que pueden pasar —supongo— pero el verdadero terror es quedarse sin retrete en el espacio. Y durante seis horas la tripulación tuvo que sufrir hasta que el defecto fue solventado. Peligro superado… espero que no aparezcan los aliens.
A pesar que se ha dado mucha publicidad a este hito espacial, la verdad no se siente tan trascendente como lo ocurrido en 1969, cuando Armstrong y Aldrin —supuestamente— pisaron la Luna. Entre otras cosas, aquí no habrá alunizaje, nadie dará otro de esos grandes pasos para la humanidad. Solo recorrerán la órbita lunar. pasarán frente al misterioso dark side y regresarán. Entonces no está el peso histórico ni la relevancia sociocultural que seguro quisiera la NASA y el Gobierno. Y es que el mundo, ese de 1969, atravesaba por una complejidad de contrastes que elevó la —reitero, supuesta— llegada a la Luna, como algo que casi unificada a la especie humana, dando una victoria de Estados Unidos sobre la Unión Soviética, en el bullir de la Guerra Fría.


Recordemos, 1969 fue el año del verano del amor; Woodstock, protestas en defensa de los derechos civiles; polarización mundial por la Guerra de Vietnam… Kennedy… Y no había redes sociales que sirvieran de distracción global: aquella realidad se sentía y sufría sin el omnipotente ruido externo que hoy nos convierte en autómatas de likes y followers.
La “carrera especial” no era tal, era una competencia de poder geopolítico-económico. EE.UU vs URSS. Comunismo vs Democracia… El mundo partido en dos, con aires de tensión nuclear ondeando ambas banderas… De paso, esos cohetes, los mismos usados por ambas superpotencias en sus esfuerzos espaciales, eran los mismos que podían transportar las cabezas nucleares. Y así, llegar a la Luna era una conquista, una victoria en la batalla por la supremacía global. Y Estados Unidos obtuvo ese triunfo y aplastó el ánimo soviético de poner pie en nuestro satélite.
Hoy, tras el despegue del Artemis II, el mundo no está sorprendido ni maravillado. Existe una suerte de normalización del tema especial… un hastío-aburrimiento. Cuando el propio gobierno de Estados Unidos ha revelado la existencia de varios OVNI y la gente como si nada, entendemos que ya murió esa fascinación por la ciencia espacial. Pareciera tener más relevancia que Spielberg estrenará este año una película sobre extraterrestres, que el viaje real del Artemis II. De hecho, incluso las redes sociales no están “saturadas” con esto del viaje a la Luna. Es mucho más importante saber si basta desayunar cuatro huevos para tener suficiente proteína…
Y esto nos apunta en una dirección —lejana de la Luna— que raya en la obsesión-fijación por el ruido antes que el desarrollo y aplicación del pensamiento crítico para los temas que forman el big picture del mundo. En 1969, la aventura del alunizaje era una empresa de Estados Unidos; ahora, tenemos un capitalismo espacial, con Space X (Musk) y Blue Origin (Bezos), montando shows más interesantes —más “divertidos”— que este viaje a la Luna, sin pisar la Luna… Estamos en una era donde el sistema de recompensa de las redes sociales y el disparo inmediato de dopamina es too much para que los problemas del retrete que tienen cuatro desconocidos en el espacio capturen la atención real de la audiencia mundial.
Una constante prevalece, gran evidencia de nuestro fallo social; siguen los tiempos de guerra. Aunque no puedo comparar Vietnam con este licuado explosivo que se extiende en Medio Oriente, bien lo que ocurrió en el pasado sirve de presagio a lo que pudiera ocurrir actualmente.
Esta vuelta a la Luna ya no tiene a los soviéticos como rivales; ahora los chinos son los que pisan los talones. No se busca una bandera, sino establecer bases, controlar recursos y, desde ahí, iniciar una nueva era en la diplomacia , ahora desde el espacio, que redefinirá lo que entendemos como relaciones internacionales entre potencias. La Tierra parece quedar pequeña para las amenazas de guerras… ahora nos queda el espacio, la última frontera.
Fuente: PanamPost




La cruda realidad de los campamentos migrantes en Chile: una crisis que Kast quiere eliminar
El gobierno de Costa Rica designa a Hezbollah, Hamás y otros grupos como organizaciones terroristas


Tiroteo frente al consulado israelí en Estambul: un muerto y cuatro heridos

Kast viaja a Argentina para «estrechar lazos» y enfrentar conjuntamente «enemigos comunes»


Daniel Noboa decretó un nuevo estado de excepción en Ecuador para combatir al crimen organizado
Rusia atrae a estudiantes para sus fuerzas de drones en Ucrania con generosos paquetes financieros

Trump afirmó que las fuerzas de EEUU permanecerán desplegadas en torno a Irán hasta que se cumpla plenamente un “acuerdo real”
La economía de Irán era débil antes de la guerra, ahora está peor


El gobierno de Costa Rica designa a Hezbollah, Hamás y otros grupos como organizaciones terroristas


Elecciones en Perú: cómo superar la inestabilidad política sepultando a la izquierda

Trump aclara que el Líbano no está incluido en alto al fuego con Irán






