Italia no puede romper la maldición y vuelve a quedarse fuera del mundial

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Lo que estarán pasando los italianos por estas horas solamente lo puede llegar a entender o proyectar un argentino o un brasileño. Ni siquiera un alemán, a pesar de los éxitos históricos en materia futbolística. Bien vale la palabra «proyectar», ya que los argentinos y brasileños vivos no saben lo que es que su selección se quede fuera de una copa del mundo. Italia termina quedándose afuera por tercera vez consecutiva. Brasil 2014 fue la última vez que participaron en el máximo certamen internacional de fútbol.

Me ha tocado estar casualmente en Italia en uno de estos momentos funestos para esos apasionados hinchas, que suelen juntarse en bares a tomar cerveza y a sufrir con amigos y desconocidos estos momentos tan especiales. Lo cierto es que, cuando el referí pita el final y se materializan las peores de las pesadillas, las caras de los italianos con las camisetas azzurras son desoladoras. Ojos y bocas que se abren, como esperando que entre una bocanada de aire que interrumpa un momento calamitoso, que perdura y perdura con el correr de los segundos. Las calles se tornan silenciosas y todo se vuelve apesadumbrado. Algo que solamente un argentino puede llegar a comprender, como cuando nos tocó a los hinchas de River Plate descender un año a la segunda categoría, luego de aquel repechaje con Belgrano de Córdoba, que buscaba el cupo para ascender. Ese partido lo tengo muy presente, porque hoy los jugadores italianos entraron con la misma cara que los «millonarios» en aquella oportunidad. La de la presión de jugarse a todo o nada con otros que no tienen nada por perder y todo por ganar.

Esto fue lo que pasó. Bosnia ganó todo y festejó como un mundial e Italia se quedó, una vez más, con las manos vacías.

Los italianos con canas a cuestas recuerdan dos coronaciones gloriosas. La de 1982 en España y la de 2006 en Alemania. Pero el país cuenta con dos campeonatos mundiales previos. El que ganaron de locales en 1934 y el de Francia cuatro años después. Más allá de la gloria medianamente reciente y de la de otros tiempos, junto a la española y la inglesa, la liga de Italia es una de las más competitivas del mundo. Pero algo está fallando a la hora de armar el plantel con lo mejor del fútbol local. Bosnia, por su parte, solo existía como la república actual en 2006, ya que se fundó en 1992, cuando se independizó de lo que era Yugoslavia.

El partido tuvo el mismo desarrollo que el de la página más negra de la historia de la azzurra, el 3 de julio de 1990. Aquel año, Italia era la anfitriona de un campeonato que no podía perder. Habían llegado a la semifinal para enfrentar a una Argentina, que, si bien era la campeona del mundo, no tenía la solidez de cuatro años antes en México. Le había ganado de casualidad y con injusticia al siempre candidato Brasil y el resto de los partidos de llave los había resuelto por penales. Aunque Italia logró anotar primero, no pudo aguantar el resultado. Le empataron y cayeron en los penales. Lo mismo que hoy. De allí la histórica frase que celebramos nosotros, el «Siamo fuori dalla coppa», que llegó hasta una publicidad de cerveza. Los diarios, por tercer mundial consecutivo, mañana volverán a reflejar la frase en los titulares, que ya está en los portales digitales.

En cierta manera, la copa del mundo se devalúa con la ausencia de los históricos personajes. Seguramente comience la limpieza, el cambio de técnico y las nuevas esperanzas, luego de ver el mundial por televisión.

Fuente: PanamPost

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