

La guerra en Irán: el estrecho de Ormuz como pieza estratégica clave y otros sistemas de armamento más utilizados
AGENCIA INTERNACIONAL DE NOTICIAS

El bloqueo del estrecho de Ormuz ha transformado el escenario bélico en Medio Oriente desde el 28 de febrero. La interrupción de este corredor, por donde transita el 20% del crudo global, ha provocado una alteración notable en el mercado energético, elevando los precios del petróleo, el gas natural y los fertilizantes, y afectando las cadenas de suministro a escala mundial.
El cierre de esta vía marítima, derivado de la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, generó una crisis que tuvo consecuencias inmediatas en la economía internacional. Las exportaciones energéticas se vieron paralizadas, lo que presionó al alza los precios y desestabilizó mercados habituales de abastecimiento. En este contexto, el control del estrecho se convirtió en un arma estratégica, superando en impacto a misiles y drones.
El papel del bloqueo en la guerra de Irán
Las autoridades del régimen iraní han reforzado el bloqueo con amenazas de minar los accesos al golfo Pérsico, tras las advertencias estadounidenses de una posible incursión en la isla de Kharg, epicentro petrolero de Irán. Este movimiento apuntala la táctica de Teherán de utilizar las rutas energéticas como instrumento de presión en la guerra.


Desde el inicio del conflicto, Estados Unidos y sus aliados han intentado contener el impacto del cierre, mientras Irán ha insistido en que profundizará la obstrucción si la tensión escala. El efecto inmediato: una volatilidad extrema en los mercados y el temor a un desabastecimiento prolongado.
En resumen, el bloqueo del estrecho de Ormuz ha sido el factor determinante que ha condicionado las decisiones militares y políticas de los países implicados, provocando el encarecimiento energético y una incertidumbre persistente en los mercados internacionales.
El Pentágono ha destacado su superioridad tecnológica al emplear misiles Tomahawk y, por primera vez en combate, el Misil de Ataque de Precisión (PrSM), con un alcance de más de 500 kilómetros. También han desplegado portaaviones como el Gerald Ford y el Abrahm Lincoln, así como submarinos y destructores con misiles guiados.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmó que la Operación “Furia Épica” duplicó la potencia aérea de la invasión de Irak en 2003, y que la intensidad supera ampliamente los bombardeos previos sobre instalaciones nucleares iraníes. Este esfuerzo ha significado un desembolso de unos USD 11.300 millones en la primera semana, y se prevé una petición de financiación adicional al Congreso estadounidense.
Irán: saturación de ataques y resistencia
Irán ha respondido con el lanzamiento de más de 400 misiles balísticos y una amplia variedad de drones, entre los que destacan los modelos Haj Qasem, Fateh-110 y Shahed. El objetivo ha sido saturar las defensas estadounidenses e israelíes en la región a bajo coste, utilizando tanto armas de precisión como ataques masivos.
Pese a las afirmaciones de Israel y Estados Unidos sobre el deterioro de las capacidades militares iraníes, los ataques de Teherán han continuado en diferentes frentes. El uso de drones kamikaze y misiles de racimo ha obligado a sus rivales a redoblar los esfuerzos defensivos y logísticos.
Israel: defensa aérea y ofensiva coordinada
Las fuerzas israelíes han basado su estrategia en la coordinación de cazas F-35I, F-15 y F-16I, junto con un sofisticado sistema antimisiles de tres capas: la Cúpula de Hierro, la Honda de David y el sistema Flechas. Estas defensas han demostrado una alta eficacia, aunque han sufrido vulnerabilidades ante los ataques masivos con misiles y drones.
El experto militar Tal Inbar explicó que la penetración del espacio aéreo iraní por parte de los F-35 permitió neutralizar defensas clave y abrir corredores para otras aeronaves. Sin embargo, la interacción entre los sistemas de interceptación y la fuerza aérea sigue siendo fundamental para contener las amenazas.
Israel ha enfrentado un coste semanal de cerca de 5.500 millones de euros, sumando más de 22.000 millones de euros en las primeras semanas, según el economista Esteban Klor.
Consecuencias económicas y militares
El impacto financiero de la guerra ha sido considerable para todos los actores. Estados Unidos lidera el gasto, mientras Israel enfrenta una presión presupuestaria sin precedentes. De Irán no hay cifras oficiales, pero el desgaste en sus recursos militares y económicos es notorio.
En este contexto, la guerra ha evidenciado que las rutas energéticas, y no solo la superioridad armamentística, pueden inclinar la balanza en un conflicto contemporáneo. La capacidad de bloquear el paso de recursos esenciales ha demostrado ser, en esta ocasión, el arma más influyente de todas.
(Con información de EFE)
Fuente: Infobae






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