Régimen cubano dispuesto a «vender la isla» a EEUU para preservar el poder

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El régimen cubano quiere jugar todas sus cartas para evitar salir del poder ahora que, sobre el castrismo dirigido por Miguel Díaz-Canel, pesa la presión del Gobierno estadounidense de Donald Trump. Aún con la visita de cientos de activistas de la agenda internacional de izquierda, la alta cúpula política no logra limpiar su imagen tras 67 años de dictadura, por lo que estaría ofreciendo todos los recursos económicos disponibles a Washington para mantenerse a flote.

Esta es la hipótesis que maneja el portal Cubanet luego de consultar fuentes en el Ministerio de Turismo y en el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), administrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias. El régimen habría preparado “carteras de oportunidades” específicas para inversores estadounidenses, en sectores económicos clave, pero sin intención de ceder el control político. En algunos casos, la dictadura aceptaría quedarse con solo 10 o 20 % de participación, dejando hasta 90 % a empresas de EE. UU., según el medio.

La estrategia de entregar el país a cambio de supervivencia política recuerda a lo que ofreció el exdictador Nicolás Maduro, para preservar el poder. La información trascendió tres meses antes de que una operación militar estadounidense lo capturara en Caracas, junto a su esposa, Cilia Flores, debido a delitos relacionados con narcoterrorismo y armas. En ese momento, Maduro estuvo dispuesto a entregar recursos como minerales y petroleros en contratos preferenciales. Pero la intención no prosperó. El presidente de EE. UU., rechazó las concesiones económicas y ordenó cancelar toda mediación diplomática en curso.

Entregar recursos para reorganizarse internamente
El castrismo habría puesto sobre la mesa el alquiler de tierras en zonas turísticas como La Habana o Varadero, incluso a perpetuidad; participación en actividades de minería e inversiones en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel. Esta última, ubicada en la entrada del Golfo de México, fue construida para convertirse en un centro de comercio regional, similar a zonas francas de otros países. Sin embargo, hace un año apenas se utilizaba al 40% de su capacidad por la mala gestión del castrismo y la poca seguridad jurídica que este ofrece a aliados comerciales extranjeros. Son de las pocas cartas que Díaz-Canel tiene para ofrecer.

La apertura económica no implicaría reformas políticas. Es decir, el régimen estaría dispuesto a “vender la isla” si eso garantiza su continuidad, lo cual esconde propósitos como reducir la presión internacional, dilatar negociaciones y reorganización interna de los jerarcas castristas. Esto coincide parcialmente con la revelación que hizo Díaz-Canel días atrás sobre «negociaciones» con Washington «orientadas a buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias entre ambos gobiernos». No obstante, hay opacidad sobre esas conversaciones mientras los cubanos padecen las consecuencias de años de corrupción.

Cuba sufrió en las últimas horas apagones que cubrieron 63 % del país en el horario de mayor demanda, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE). De las 16 unidades de generación termoeléctrica, nueve no están operativas por averías o trabajos de mantenimiento. Esta consecuencia no se debe al «bloqueo» de EE. UU., sino al millonario robo de las arcas del Estado, manifestado en las grandes fortunas de funcionarios y sus familiares. Otras áreas como la salud y los servicios públicos padecen el mismo descuido. El resultado, son protestas de ciudadanos que exigen mejor calidad de vida.

La solución del régimen cubano pasa entonces por entregar los pocos sectores productivos del país, pero sin abandonar el poder, manteniendo el sistema que llevó a Cuba a sufrir la crisis que hoy pagan sus habitantes.

Fuente: PanamPost

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