Crisis política en Irán: el presidente pidió disculpas por ataques a países vecinos y desató una fuerte reacción interna

MUNDOAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, quedó en el centro de una fuerte polémica interna luego de ofrecer disculpas a los países de la región que fueron alcanzados por ataques iraníes durante la actual escalada militar en Medio Oriente.

Las declaraciones del mandatario, difundidas a través de un video oficial, provocaron una rápida reacción de sectores ultraconservadores y de legisladores del Parlamento, que cuestionaron su postura y lo acusaron de debilitar la posición del país frente a sus adversarios regionales.

En su mensaje, Pezeshkian se dirigió especialmente a los gobiernos vecinos afectados por las operaciones militares iraníes. El presidente expresó su pesar por las consecuencias de los ataques y sostuvo que Teherán no tendría motivos para atacar a esos países si sus territorios no fueran utilizados como plataformas para operaciones militares de Estados Unidos contra la República Islámica.

Las críticas dentro de Irán no tardaron en aparecer. Dirigentes políticos y religiosos ligados a los sectores más duros del régimen rechazaron el tono conciliador del mandatario y reclamaron mantener una postura más firme frente a lo que consideran amenazas externas.

Entre los cuestionamientos más duros se destacó el del parlamentario ultraconservador Hamid Rasei, quien afirmó que quienes deberían pedir disculpas son “los países que han permitido que su territorio sea utilizado como bases militares de Estados Unidos”.

Las declaraciones fueron respaldadas por varios clérigos y legisladores que incluso solicitaron la disolución del consejo provisional de liderazgo que actualmente gobierna el país. Este órgano fue conformado tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei, ocurrida recientemente en ataques atribuidos a Israel y Estados Unidos.

Desde estos sectores también reclamaron la designación inmediata de un nuevo líder supremo para garantizar —según argumentan— la continuidad de la revolución islámica y evitar señales de debilidad frente a enemigos externos.

En medio de la controversia, Pezeshkian defendió la estrategia militar de su país y aseguró que las operaciones iraníes estuvieron dirigidas exclusivamente contra objetivos militares extranjeros. Según explicó, los blancos fueron bases y recursos vinculados a fuerzas hostiles, y no naciones amigas o vecinas.

Durante las últimas semanas, Irán lanzó misiles y drones contra distintos puntos del Golfo Pérsico. Teherán justificó esas acciones como una respuesta a la presencia de bases militares estadounidenses que, según su versión, habrían participado en ataques previos contra territorio iraní.

Las ofensivas provocaron daños en infraestructura civil y diplomática en varios países, incluidas sedes diplomáticas. También se registraron incendios y explosiones en distintas capitales de la región.

En la madrugada del sábado se reportaron nuevos ataques en Baréin, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, donde los sistemas de defensa antiaérea fueron activados para interceptar proyectiles.

El propio Pezeshkian reconoció en la televisión estatal que, ante la ausencia de varios altos mandos militares, las Fuerzas Armadas y la Guardia Revolucionaria actuaron con autonomía en algunas operaciones, lo que incrementó las dudas dentro del país sobre el control político del aparato militar.

La situación también generó preocupación en el plano internacional. La ofensiva iraní y las declaraciones del presidente llevaron a que la Liga Árabe convocara de urgencia a una reunión de ministros de Relaciones Exteriores.

Representantes de Kuwait, Arabia Saudita, Qatar, Omán, Jordania y Egipto participaron en una videoconferencia extraordinaria en la que denunciaron lo que consideraron una grave violación del derecho internacional y reclamaron medidas para frenar la escalada del conflicto.

En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó al mensaje de Pezeshkian a través de sus redes sociales. El líder estadounidense interpretó las disculpas como una señal de debilidad y sostuvo que la presión militar ejercida por Estados Unidos e Israel obligó a Irán a retroceder.

Trump advirtió que Washington responderá con mayor contundencia ante cualquier nuevo ataque, mientras que el gobierno iraní reiteró que suspenderá sus operaciones únicamente si cesan las acciones militares contra su territorio desde bases extranjeras.

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